Penitencia

Se los ve bien. ¿Qué sugieres escribana?

- ¿Estamos listos para recibir al siguiente?

            ¿Ya me he ido?

- Es sólo una pregunta.

            Y yo respondo. Espero a que todos hablen como tú.

- ¿Qué falta para estar listos?

            Seguir hablando.

- ¿Hay alguien cerca?

- Hay muchos, sin embargo hay algunos que no se dejan notar todavía.

- ¿Cuánto falta para estar listos?

            ¿Cuánto falta?

- ¿Cuántos faltan?

            ¿Los hombres que faltan? Hablo a los humanos ¿Cuántos están? Cierra los dedos (anulares) ¿Cuántos están?

- Ocho.

            Siguen habiendo diez, pero estos (anulares) no están ahí. No importa si están, ya que si no están pertenecen, por tanto siguen ahí. He hablado del amigo en venir ¿Cómo hablan con un amigo?

- Con confianza.

¿Quién es tu Dios?

- Yavé.

            ¿A quién sirves?

- A Yavé.

            Los que vienen, preguntarán igual y deben estar listos para responder. Los que han de venir, ellos ya no sirven, hablarán con ustedes como iguales, pero no lo son, no los verán como iguales, se mostrarán inferiores.

            Lo que ha sido dejado atrás, queda atrás, es decisión de cada quien superarlo o volver a pisar eso, tú decides si lo conviertes en culpa o lo conviertes en sabiduría, sabio es aquel que aprendió de su error y no pisa la mierda detrás de él, culpable es aquel que golpea su pecho, quien recuerda un suceso y no lo ha superado, sólo espera volver con el cuerpo, no porque así lo piense, es porque así lo quiere.

- El hombre es animal de costumbre y muchas veces le gusta tropezarse con la misma piedra.

            La mujer también.

            Heme aquí hablando a los humanos, no a los animales. Si muchacho, el que es espíritu viejo puede llegar a ser llamado humano, pues un espíritu viejo no siempre tiene nombre, mas de los que tienen nombre aprenden. Estamos hablando y les diré las tres últimas penitencias del alma para ser convertida en espíritu son sus tres últimas vidas, gocen ustedes sabiendo que están en la tercera de ellas.

La segunda penitencia es el enseñar y sólo eso, la tercera y primera a la vez y la última, ya eres quien eres y serás, enseñarás y te enseñarán, mas en su última  y primera vida, en su primer nacimiento ya como espíritu, lo encontrarás, estará escrito y no podrás voltearlo, no lo podrás cambiar pues no se te será permitido, aun viendo a los tuyos y ajenos a tu alrededor y aun viendo la muerte a tu lado no podrás defender tu sangre.

Mas, en cinco años recibirá nombre quien debe tener y en diez será llamado humano quien quiere conocer.

Tratarme como a igual, un igual se sirve con nosotros, comparte con ustedes, no se le da preferencia, pues no es el único en el lugar, se sirven y celebran con él y eso es lo que han  hecho. Todos por igual frente a ellos.

            ¿Qué tan sabia es una biblioteca?

- Nada.

            Estoy aquí para enseñar a hablar a los que llegarán detrás de mí, una biblioteca es un ser inerte, no tiene sabiduría, es la puerta para aquellos que quieren ser sabios ¿Cuánta sabiduría puede tener un animal? Espero su respuesta.

- La que le den.

            ¿Quién?

- Su maestro.

            Un animal no tiene maestro, tiene dueños. La respuesta es incorrecta ¿Cuál sería entonces la respuesta?

-Tiene instinto.

            ¿Y de qué hablamos ahora?

            El humano convierte en preguntas las dudas, el hombre no, convierte tus dudas en preguntas.

            Cuando Luzbel habló con ustedes les dijo “uno solo bastará” no sólo me puede detener, puesto que su poder ya no es el del que fue creado, sino el de un Dios, él ya adelantó algo de esto.

- A mí todavía me queda una pequeña duda de eso.

            Cuando veas un demonio, cualquiera de ellos y le pidas que te de una orden, lo hará, yo he pedido agua, ellos pueden pedir algo más, tú has ofrecido tu servicio, yo no lo solicité, devuelve eso. Un esclavo responde a un patrón cuando este llama por él “mande patrón”.

            Los monjes esperaban días sin decir palabra alguna, sólo escuchando, sólo esperando, sabían que frente a ellos había alguien y aun sin poderlo ver tenían paciencia, hay una oración que usan los monjes, llamada “la paciencia te habla y la calma, o genera tormenta”, pero es la paciencia quien te enseña ¿he sido claro?

- Tengo un si fácil y un no negociable.

            Acabas de mencionar una frase usada hace siglos por hombres a los que ahora llaman abogados, los recordé después de lo que dijiste y fue grato recordar, puedes decir mejor “soy abogado”.

            Ya los he escuchado y ustedes a mí, ya pueden defenderse solos, mas entre ellos obsérvense y miren sus errores, cuando ellos se den cuenta de que existen, ustedes ya lo habrán hecho, pues son un círculo llamado confianza, si no hay confianza entre ustedes, ellos hablarán primero. Ya están listos.

 

-Aprende a enseñar lo que nos han enseñado, si quieres tener la verdad de algo, debes tener todas las cartas, sino sólo va a ser conocimiento cerrado y las verdades son una mentira.