Libro de Toróh

Epístolas

Epístola 1

 

Cuerpo duro, cuerpo completo; cuerpo débil, cuerpo completo. Si tienes una bestia con peste, das el mismo remedio al resto de bestias, así la bestia con peste no enferma al resto de bestias. ¿Se preguntan por qué les decimos bestias? Sinceramente no.

Son los nuevos ¿frente a quién estoy? ¿Caídos o guardianes? ¡Guardianes! Mucho tiempo no había visto guardianes, mucho tiempo, estuve cerca, vi, pedí verlos ¿Qué son? ¿Buenos hombres, buenos alados o buenos demonios? Con cuerpo no los puedo distinguir… ¡Humanos! ¿Siguen existiendo los humanos? –Pocos, pero sí-.

¿Cuál es el Dios que existe entre dioses sin ser Dios de nadie y lo es todo? Un humano no teme en responder… ¡Mshibama! ¡Ma! ¿Por qué le dices ma? ¿Por qué? Mshiba, no la madre, la presencia. La presencia no tiene forma, el hombre es engendrante y receptor, ellos no.

Yo decía, yo decía, nadie quería oír, yo cantaba, nadie quería oír y escribía garabatos, mostraba y mostraba, nadie quería ver, yo me volví loco, nadie quería escuchar, nadie quería oír, nadie quería ver, yo los odié, les di la espalda, me senté y observé y observé y vi y escuché y oí, entonces, solo entonces, me vieron, me oyeron, me escucharon y algunos se volvieron locos ¿Qué les dice lo que dije? No des a quien no quiere, no escuches a quien no hable, no grites a quien no escucha, no luches con quien busca pelear y nunca des batalla al cansancio, la única guerra que un hombre jamás ganará es la guerra contra su propio cansancio, el hombre agoniza, pues cada hombre se ha cansado de algo para mantener ese algo cerca de él o en sus recuerdos o en su vida, lidia una guerra, guerra que perderá.

Muchas mujeres me han llamado a sus cuerpos, he hecho lo mismo que en este hago, no hombres con mucho poder, no, no humanos, es raro hombre, les doy lo que no han pedido, pues merecen lo que doy, hombres no merecen y piden, entonces doy, no lo entenderán, por eso son distintos, ustedes ven la profundidad en tinieblas de un blanco claro, ellos solo ven blanco.

No tan viejo como alas en tierra, años si, alas amigos, cuernos malos consejeros, amigos, él y Rémulo me acompañaron, ¡Eh queco! Dime Am, dame el nombre que me han dado los hombres, no Dimian, Rémulo, él y yo nos conocimos, él tenía alas, yo quise unas, lucha por ellas -me dijo- la lucha duró mucho, mucho, y al fin las gané. Yo soy, yo soy, Yo Am fue, yo como Joan soy, dime Iam, Dimean yo soy. Me llevaron, mi amiga de vestido en el camino me dijo ve y ve mientras veía, paso a paso todo era distinto, todo diferente, cada hombre, cada ente, cada diablo, cada puente, cada espacio, cada diablo, Luzbel mismo y hasta Pablo, los arcanos y ese hombre grande, casa de más alas… ¿por qué aquí,? ¿por qué aquí? –gritaba- Mi amiga negra, de aquí eres, me dijo, yo no hablo, yo no escucho, yo soy frío, yo no soy, digno no, eso te hace ser –dijo-.

La mujer de negro dijo que hombre tiene mucho de hombre en el corazón y yo no, yo llevé en el corazón  solo dar y en mi cabeza orgullo y orgullo de lo que di y lo que doy alimenta mi corazón, en la cabeza no importante, mucho aquí te vuelve de aquí, mucho aquí con medida te devuelve a ti, yo me devolví, mi amiga negra y el de muchas alas me dejaron volver, muchos ojos, muchas alas, raro, hermoso, raro, aquí estoy hasta que alas y ojos me pidan volver, mucho aquí, no importante. No se recuerda a quien está en casa, se tiene en el corazón.

Me llaman Guaycaypuro. Yo di lo que pidieron, si pides agua sucia, agua sucia te daré

            Los hombres son solo hombres, ellas son solo ellas, el hombre que a ellas se debe ha dejado de ser un él para ser un sirviente de ellas, el hombre no es hombre si se convierte en sirviente. Hombre sin mujer, hombre sin genio, la mujer moldea el genio del hombre, aun el hombre con más genio se vuelve labrador de la tierra, hombre sin mujer, hombre intolerante, viejo de jachudas costumbres, lobo solo muerde a lobos más pequeños, pues no hay loba que se lo impida, si el lobo tiene loba nunca muerde a lobo pequeño, la loba lo mata.

-¿Cómo cacique que papel jugaste?

            Hombre de alas, muy brillante, mucho mente, dijo “nada tienes y nada eres y mucho ya, él puso título, casi que brujo, casi que dijo, casi que hombre, cacique amante”. Aristhus, no cacique, jugaba mucho con palabras, palabras mucho sentido, cacique brujo, no brujo, casi.

            Vuelvo cuando los vea, casi que dos lunas.