Primera prueba – El exorcismo

Al día siguiente de haber culminado con la tertulia, recibimos el llamado de un amigo pidiendo ayuda desesperadamente porque unos demonios se había presentado en su casa y él había absorbido en sí mismo a dos de ellos.

Mientras viajábamos, nuestro guía nos dijo que no iba a decirnos que hacer ya que se lo habían prohibido, que lo que sucediera ahí dependería de nosotros y de nuestra fe, que esto no podríamos compararlo con la sanación anterior realizada en un pequeño pueblo.

Llegamos al lugar y su hija de 7 años estaba sentada en el parque fuera de su casa, junto a sus hermanos y a su madre, ella tiene percepción paranormal y lo que dijo fue:

-estaba sentado junto a mí y luego desapareció por debajo de mi cama, él estuvo conmigo todo el día, desde que fui a la escuela-

Ingresamos a su casa y nos dirigimos hasta su habitación, donde encontramos a nuestro amigo arrodillado, se volteó lentamente y miro a nuestro guía y dijo:

<<Tú eres el más sabio, el más experimentado>>

Mirándonos el guía nos dijo coloque su mano sobre su espalda y ordenen aplastar, en seguida los tres colocamos instintivamente nuestra mano derecha sobre su espalda y cumplimos la orden, luego nuestro guía colocó su mano sobre la frente de él y dijo, he aquí mi mensaje, y menciono unas palabras en un lenguaje aún desconocido para mí e hizo la señal de la cruz.

El guía ordenó al demonio que dijera quien es y este se presentó como Lucifugo Rufocal, y entonces intentó ponerse de pie, pero no pudo hacerlo porque nosotros continuábamos con la orden, sentía en mi mano una energía tan grande y tan fuerte que era como empuñar un bate de madera.

Intentó levantarse por tres ocasiones y al no poder hacerlo dijo:

<<Maldito, los entrenaste bien, están más fuertes de lo que creí>>

De pronto miró al portador de Leukaf-sama y sujetó con gran fuerza su mano, quería que la retirara de su espalda, mientras el portador de Efesthus y del tercer cuerpo de Azrael mantenían su mano sobre su espalda, el guía nos indicó que repitiéramos la oración que haría y que no pensáramos en nada más sino en aplastar a aquel demonio;  repetíamos la oración que se prolongó durante un tiempo, hasta que el guía expulso al demonio, en seguida nuestro amigo volvió en sí, pero no recordaba el suceso, solo recordó haber visto a dos demonios, absorberlos y que estos querían tomar su vida.

En la parte de afuera aún se sentían estas presencias malignas, por lo que el guía hizo un sello, nos indicó que nos colocáramos en cada una de las esquinas de la habitación y repitiéramos la oración que el dictaría para sellar el lugar, mientras manteníamos nuestros brazos abiertos y se sentía la gran energía que envolvía en ese momento la habitación.  Una vez terminada la oración bajamos nuestros brazos y salimos de ahí, pero fuera de la casa estas presencias estaban distribuidas en puntos estratégicos, fuera de la habitación cerca de las escaleras, en la cocina, cerca de la lavandería, y otra fuera de la casa, cada uno de estos cinco demonios estaban situados en puntos que al unirlos formaban un pentágono, aquella puerta que requieren para hacer presencia en nuestro plano, así que el guía una vez que selló la habitación rompió la puerta que tenían los demonios expulsándolos.

 

La niña aún se resistía a entrar y el guía la cargó para llevarla a la habitación ya sellada, le dijo que estuviera tranquila, que ya se habían ido, pero ella seguí temerosa mirando hacia las esquinas y hacia el techo, el guía la miró y dijo que si veía unos puntos blancos en esos lugares, no se preocupara porque eran ángeles que custodiaban la casa.