Libro de raziel

 

Libro Dorado

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No tengo asilo en la tierra, Afael me ha sacado, esperaba verlo entre ustedes. Explícate Miguel.

- ¿Qué?

         ¿Qué son estos hombres?

- Humanos.

         ¿Por nombre o título?

- Por título.

         ¿Quién los ha marcado?

- Afael.

         ¿Quién me ha invocado?

- Yo, Alfonso.

         ¿Hombre o humano?

- Como quieras llamarme, pero nos conocemos.

         ¿Tú y yo nos conocemos?    

- Recuerdo.

         ¿Tienes el poder de Afael?

- No lo sé, dímelo tú.

         Quien lleva a Afael no puede llevarme.

- Yo no llevo a Afael.

         ¿Qué te han dicho de mí?

- Muchas cosas.

         ¿Buenas o malas debo preguntar?

- Buenas y me gusta.

         ¿Yo te gusto?

- Como arcángel sí. Tienes parte humana ayudando a los humanos.

         No, no, no es así. Les di a los humanos su propia destrucción ¿es acaso esa la imagen que tienen de mí, qué soy un salvador acaso?

- No un salvador como tal, sino que ayudaste.

         Dar al hombre la evolución anticipada no es querer ayudarlo.

- Pero después el Padre creador lo devolvió a los humanos.

         El Padre creador, tu Dios…

- Y el tuyo.

         Mi rey, no mi dios. Hay una distancia entre un creador y un dios, me rijo por mi dios y sirvo a mi rey, tu Dios, soy quien tiene acceso a la puerta y la usé.

- Y Dios te perdonó.

         ¡Afael aún me mira! ¡De qué perdón hablas!

- Volviste a tener tu cargo y tu puesto.

         Es irrelevante un castigo amigo, como lo vea el hombre, no deja de serlo, pero hay privilegios que son removidos y hay puertas a las que no puedes volver, me aislaron, vivo en la puerta de los querubines ¡ahí entre ese montón de insectos! Y me hablas de Afael, hay tanto afato aquí, él tiene el permiso para sacarme, el pidió por mí y aun así sigo mirándolos de cerca, entendiste por qué me trajo aquí, no es lo que un texto de hombre diga, ni lo que escuches de los demás, si quieres buscarme estaré, yo te dictaré mi historia aquí (en tu cabeza) si borras cualquier concepto de hombre, solo si eres digno para manejarla. Daré a Lu lo que Afael me permita darle.

- ¿Escribiré tu libro? ¿Terminaré?

         Iniciarás un libro muchacho, no terminarás, a menos que me veas, no escuches lo que han dicho de mí, me verás en las noches, no antes, no he dictado lo mío a los hombres, di lo que descuidó Rafael a ellos y aun lo usan y aun se destruyen. Cuando me veas  podrás escribir la historia que has pedido.