¿Dónde están?

            El portador de los anillos de Salomón, anillos que encerraban a los oscuros, uno en cada anillo, que luego fue fundido en uno, el poder de este anillo volvía impotente a los hombres frente a los seres de luz, al portador de este anillo lo llamamos “PORTADOR DE LOS DOCE ANILLOS DE ORO”. Luz y hombre, ustedes le llamaron Salomón, no está en ti, no en ti hombre Salomón, está en él y en su sangre ¿Quién eres y quien te dio el beneficio? ¿Qué hombre pudo sellarlos?  Es un conjuro no permitido, sólo la mano de Salomón podía hacerlo, sólo la mano de Salomón tenía el permiso, sólo la mano de un Dios Maestro ¿Qué otro Dios maestro hay en esta época? ¡No se nos fue dicho!

            Esta noche hablaremos enserio. En ti no está ¿en cuál de todos se encuentra? No se han visto, aun no. El Dios Hombre o Dios Maestro puede verse ¿Dónde están ustedes hombres y maestros? ¿Dónde están, en el manto o bajo los pies? Los hombres antes que ustedes eran sabios, su ignorancia los volvió sabios pues preguntaban cuando dudaban de si ¿Dónde están los hombres? ¿Dónde maestro? ¿Dónde se encuentran los hombres? ¿Dónde se encuentran los maestros? ¿Dónde se encuentran los portadores? ¿Dónde están? ¿En el manto o en los pies? ¿Desde dónde se observan? Les enseñaré primero a responder y luego se podrán ver, pues ya sabrán donde están. Me han enviado a enseñar, espero estén listos para aprender, dejen de verse ahora en sus cuerpos, pues ya no están ahí, vean la boca del estómago, vean en ella y en ella entrarán hacia atrás, ese hilo largo les conecta a ustedes, en ese hilo tienen nombre, un humano observa, y sólo observas, no, no estás viendo, se me ha enviado a enseñarles a ver quién son y dónde se encuentran, su futuro no existe, su futuro ya existió, vamos a saltar las barreras de ese futuro que no existe y es lo que voy a enseñarles a recordar.

            Tú, el hombre fuerte de mejillas alzadas y pelo corto ¿Dónde estás? Todos están en los pies, todos bajo él, todos bajo su manto, La Casa Blanca le llaman, ya no está allí. Recuerda lo que conviene, no lo que va a venir. Déjenme decirles que tienen permiso de su Dios para evitar su vida sin caer en las manos de la muerte, deben conocer quiénes son, pues no lo saben.

            ¿Quién eres, hombre alto, quién eres?

-Soy un humano.

            ¿Cuál es tu nombre humano?

-No lo recuerdo.

            No eres nadie.

            Hablo al hombre de los doce anillos de Sai, Sai es mi hermano, Sai es como yo, Sai es quien enseñó a formar el anillo, de ahí mi enfado, pues sólo a un hombre se le entregó, sólo a un hombre se le fue dado, no en este tiempo.

            Obviaré entonces el tiempo y a quien. Responde entonces quien eres ¿un humano u hombre?

-Un humano.

            ¿Quién eres hombre delgado?

Soy Rafael.

            ¿Por qué me faltas el respeto? No he pedido respeto, sólo bienvenida, aun a quien no se respeta se da la bienvenida.

            ¿Quién eres mujer?

Deisy.

            ¿Qué eres?

- Portadora.

            No he preguntado lo obvio

            Pregunté a la mujer, quien es y qué es.

- Humana.

            ¿Cuántos hay en ti humana? ¿Cuántos puedes observar y de qué tiempo son?          ¿Cuántos humana?

- Cuatro.

            El ente salute maestro.

            De mi copa han bebido dioses, de mi copa han bebido humanos, hombres y también animales, mujeres también, soy lo que ves y verás, somos los más vulnerables y somos de quienes aprenderán.

- ¿Es una muestra de humildad?

            Ante quien me mostraría como igual en esta sala, es ante Iván, al resto les falta aún, pero están en buen camino, todos fueron dignos de estar frente a mí y a ti, portadores y maestro.        Humano Iván, humano Iam, Humano Jacob, Humano Salomón. Bienvenido a mi mesa. Eso son humanos, si ustedes son los humanos obsérvense quien son en esta paradoja, no como quien llevan, no como quien portan, pues ellos ya fueron y ustedes son lo que dejaron atrás. No deben reconstruir errores y aciertos, hay hilos. Entonces hablo al humano y cuál es el nombre de él.

Mi nombre es Jimmy.

Mi nombre es Orlando.

Mi nombre es Rafael.

Mi nombre es Deisy.

            No tomes a mal a un dios o maestro hablándote con despotismo, pues todos te van a probar, sólo siendo digna cambiarás tu estado de mujer a hombre y serás aceptada como igual.

 

            He venido a darles algo, una llave, sólo eso, pero como todo profesor, un examen les tomaré y tengo el permiso para hacerlo: “Neiman Eloit”, si quieren comprobar que es de su Dios, reza antes de hacerlo, implora o rosaria, has lo que quieras humano y comprobarás que vino de tu Dios, es algo que fue sellado y hoy se les devuelve y si quieres comprobar que es de tu Dios hazlo, hazlo repitiendo después de la oración de Él. Duerme mientras vuelves, repítelo tres veces “Neiman Eloit” (con acento de voz en “Nei” y en la segunda palabra en “it”) tus ojos dejarán de ver humano, dejarás de verte, pues verás a todos en ti ¡y el espejo hizo trampa! Pues tiene la mano de alguien a su lado y vio a los doce y uno más, mi prueba será contra ella, pues si no son esos doce, ya que en el número no te has equivocado no, pero en las circunstancias de ellos sí y eso me darán y entenderán porque los llamo paradojas. Ustedes aprenderán a ser maestros, Neiman Eloit entonces y entren y véanse, más sentencio y les digo con la boca de su Dios, no se sientan dioses al verse bajos, no se sientan dioses al verse grandes, pues por sentirnos dioses, estamos donde estamos, véanse como humanos y sean humanos.