Jorge

            Hay mucha diferencia entre quien ve y no lo hace, la profundidad de sus ojos lo dice. Mira cuán profundos son los míos.

-No tienen profundidad.

            Entonces yo sí puedo ver. Mira muchacho.

 ¿Cómo descubres quién es parte de este grupo? Mira sus ojos y encuentra la profundidad en ellos, así conocerás a un mediocre o a un digno entre ustedes.

¿Qué tienes para mí portador?

-Si yo soy tu portador quiero saber más, por qué te quedaste ciego por ejemplo.

            Nací así. La vida de todos es el gran diseño que hagas de ella, la mansión, un blanco, pequeños detalles agregados pueden formar cosas hermosas de ella, por la destrucción también de la misma, siendo así ¿dime tú que has diseñado?... Diseño, lo podrás formar.

            Fui olvidado por padre y madre, fui abandonado, recogido por una familia humilde, nunca vi el hogar en el que crecí y aquellos a los que llamé padres. Cuando tuve doce años, alguien tocó mi hombro y me dijo ¡estás grande ya! Pude reconocer la voz, sentí como se alejaba y le dije madre espera, déjame verte y ella se acercó, sentí su rostro entonces y pude saber quién era, me encontraba sentado en la puerta del lugar donde me dejó, pregunté por mi padre y me enteré de que yacía muerto. Muchos de ustedes hablan de vidas duras y difíciles ¿qué tan difícil podrá ser para alguien que no vea vida bajo la miseria de los hombres que este le den sintiéndose más miserable que él? Que no aprendí de ustedes, yo aprendí de ustedes, aprendí de lo que los hombres hablaban, de lo que daban y de lo que no querían dar, aprendí que la magia era un método de escapar y decidí que podía escapar con ella y lo hice. Chistoso, cómico en realidad, un mago había llegado al pueblo, a mis oídos llegó aquello y tuve mucha curiosidad. Como todos los niños fui a la plaza, sentado en la pileta, a veces mi espalda y mi trasero se mojaban por el agua que de ella vertía, un día un mago inició su función, música y mucho ruido escuché, gente aplaudir, niños reír y aunque no podía ver el espectáculo que yacía en el lugar, disfruté igual de él y me enamoré de la magia.

Un hombre se me acercó esa tarde, un ángel en realidad, alguien que me haría entender quién era, era algo más viejo que yo, no mucho en realidad. ¿Qué ves Navoe?... ¿Qué ves Navoe?...

A ti, le dije. ¿Puedes volver a hablarme? Se paró en frente y mencionó que ves Navoe.

-Te sigo viendo, pero no te encuentro, no encuentro tu voz ¿Quién eres?...

Mis padres me llaman Aphaesthus. ¿Quién eres tú?

-Yo soy Navoe, pero ya lo sabes.

¿Puedes ver la carrosa?

-¿Cuál?... ¡Vaya! –dijo- En realidad eres ciego, creí que tus ojos solo eran algo distintos.

Dijo que mis ojos eran verdes y eran profundos, no podía verlos, entonces Afael me dijo: aquí está la bestia y no hablo de ti ciego, ella te enseñará y te llevará a mí cuando estés listo. Entendí que la voz del muchacho cambió, ya no me hablaba un muchacho, me hablaba Afael El Viejo, pon tu mano derecha a un costado muchacho y así lo hice, asenté mi mano entonces y algo la lamió, no grité, no huí, pero me asusté, me asusté mucho y cuando la bestia empezó a gruñir y cuando sentí que hizo… algo en mi cabeza dijo saluda y le dije hola bestia, Af antes de irse dijo nos volveremos a ver amigo, ya lo hemos hecho, la bestia, como  le llamas, no tiene nombre, si vas a hacerla tu amigo debes darle uno, tenía un golpe muy pronunciado en mi nariz, por los tropezones que en la vida me había dado, mis estornudos sonaban ”Jashin” y decidí que ese sería el nombre de mi mascota, que cada vez que recordase el sufrimiento por mis golpes, me reiría con la bestia que caminaba a mi lado siendo mi guía.

Mis ojos cambiaron de lo que ves a lo que vas a poder ver, ponte tus ojos, acércate a mí y observa los míos y pude ver claro entonces, aun así, la profundidad de mis ojos jamás se perdió, pero todo el que me miraba me comentaba que ardían y huían de ellos, no era yo el que veía, si no la bestia, retomé mis ojos entonces, mas no dejé de ver.

Me convertí en un gran mago, un gran amigo, un gran ciego en realidad, busqué a Afael siendo alguien, mucho había aprendido. Aprendí que nada importa si no te importa, aprendí que nada tiene tiempo si el tiempo no tiene nada, aprendí lecciones gratas y lecciones tan ingratas que parecían castigo y aprendí a ver la recompensa. Conocí entonces a Af de Le Lutte, Af me encontró haciendo el mismo ruido en su cuarto, el mismo ruido que yo había escuchado de niño… ¡Muchacho!... y Af me dijo, amigo has vuelto, no Af tú has venido por mí, yo jamás me fui, esperaba aquí y sabía que ibas a ser tú, Af me enseñó dos cosas valiosas, los líderes no existen, él era al único al que yo llamaría líder y nunca me dejó llamarle maestro, no existen los grandes poetas… llamó entonces a aquellos hombres que pueden hablar mucho sin decir nada. Reconocí entonces que el maestro no lo es, pero es tan digno que ni el mismo lo acepta. Lo segundo que aprendí es que cuando aprendes a darle la espalda a la vida, la vida está frente a ti, porque la vida es curiosa y quiere saber porque le diste la espalda y solo entonces te deja vivirla.

Nos reuníamos cada fin de semana con Afael, allá en su casa, yo llegaba solo Jashin siempre tuvo temor de Efesthus, no se acercaba a él, entonces Jashin reposaba en el cuarto del gran Cerbero, compañero de carne y hueso, Efesthus no apreciaba a las bestias, tal vez la única bestia que apreciaba era su novia, entonces la bestia descansaba abajo y yo subía, Afael me contó muchas cosas y me enseñó mucho también, me enseñó que uno no da forma a las cosas, las cosas ya tienen forma y solo aquel que sabe apreciar la forma que le da la vida a su entorno, sabe apreciar lo que Dios le ha dado, tuve un gran maestro y tuve un gran amigo, aprendí del más grande y él aprendió de mí, me enseñó entonces que el café sabía mejor con algo de manteca de vaca, leche conservada le llamaban, hoy le llaman mantequilla. Cada uno de nosotros tiene su propio sabor, su propia esencia, lo que le ata a la tierra, lo que le permite ser uno solo con ellos, la estancia de cada maestro, la estancia de cada ángel se deberá a lo que más le guste, a lo que le hizo hombre, se deberá a lo que le vuelve carne cuando llega al cuerpo de un médium, cuando un ángel se sienta entre ustedes, pedirá lo que más le gustó cuando fue hombre, eso hará que se sienta uno y lo hará compartir como uno de ustedes, no es ego, no son pecados marcados, es la forma de quedarse un poco más.

-Yo sé que tú me escogiste a mí, no sé si seré digno de poderte portar, espero que esas enseñanzas que te dieron a ti, tú me las puedas dar a mí también.

            Ya lo estoy haciendo. Esas ganas de tratar sutilmente a tu esposa sin decirle….. pero diciéndole sutilmente, sin decirle basta, pero diciendo suficiente “soy yo”. Ya basta hombre, no por tu esposa, pues es una buena mujer, sino por la vida cansada que vendrá después, son viejos, todo tiene un lugar, no busques un lugar, es hora de algo nuevo. He llegado por mi cuenta también, no vuelvas a reprochar nada de lo que Dios te dé, estás curado y te estamos vigilando, si algo llega a ti no preguntes por qué, solo tómalo y da gracias. Te escogí por ser digno y haber arado tanto tiempo en el mar merece comer conchas al menos. Sé que hay muchas dudas en ti, muchos predicamentos también. Deja de querer ver y empezarás a hacerlo, no se te es permitido ver formas exactas, pero siluetas si, auras, lo harás también, energías, también lo harás. Jashin es un perro algo juguetón, se cruza entre las piernas de su portador, quien por linaje de sangre vive, ya tiene la mascota con él.

-¿Podré salir de este momento de mi vida?

            Sal entonces del cuchitril y párate sobre tierra seca, ya lo he dicho, tienes predicamentos, no vuelvas a mencionar no los quiero o te daremos más de ellos, sujétalos por los huevos y has que griten, eso demostrará que eres más fuerte que ellos.

            Tienes un maestro al que llamas guía, más bien tienes un guía al que llamas Joan, llama a Geovanie y llama a Iván, llama y pregunta, pregunta y sugiere, opina y refuta, eso te enseñará a crecer, eso te llenará de poder, de experiencias y conocimientos. El secreto de aquel conocimiento te hará grande o te hará indigno.

            Ya es tiempo entonces, pregunta, las preguntas más absurdas y las cosas absurdas que se preguntan, llevan a un hombre simple a llamarse humano y luego a un humano a llamarse maestro, pregunta entonces.

-¿Tú vas a estar siempre conmigo?

            Mientras tu Dios lo permita. Observaré tu guía y patearé de vez en cuando, mis patadas no son fuertes, son rectificaciones nada más. A tu mano derecha me pondrás, entonces consulta y pregunta, pero no refutes, no opines, siente y la respuesta será dada. Si no entiendes, las coincidencias te harán entender.

 

Maestros ¡Están más ebrios que Edress! El borracho siempre será borracho, el sabio siempre será sabio y el ciego siempre será ciego, tenemos clara esa parte.