Ángel de Hierro

Las presencias han cambiado mucho desde mi última aparición, Leukaf está algo más brilloso y Lilian ya es una mujer seria, hablo de la portadora actual. Lilian renunció a su portada y es algo que no se puede hacer, tus piernas pertenecen a un hombre solo, las suyas tenían muchos dueños, hablo en sí de la portadora, no de la portada, la portada tiene hoy alguien más digno al parecer y alguien digno de llevar con ella.

            Hace mucho, al igual que hoy, ustedes aprenden del médium, solo ellos pueden traernos y a través de ellos escuchamos, escuchar entre sombras lo que decían. Oí algo entre mis hermanos, dije esas historias no son ciertas, Raziel robó pergaminos a Rafael y se los dio al hombre, no hay como vivir en la tierra no.

Lilian logró ganar alas grandes, muy grandes y muy pesadas también, le llamaron la Mujer de Hierro, El Ángel de Hierro, El Ave Fénix también, no porque muriese para volver a nacer, sino porque sus alas se tornaban de fuego cuando se enfadaba, deberás saberlo entonces, sus alas queman. Fue una mujer perfecta, una dama, fue una buena esposa y buena madre. Cuando Afael decía que una piedra debía moverse, ella decía que piedra debía caer, tiene un corazón vengativo, es lo que debe superar su portadora, su corazón ya lleva ese mal desde antes de llevarla consigo.

            ¿Cuál fue el don que tuvo Afael? Lilian ganó mucho con dones de mujer y propiedades de una, ella compró información. Ella fue mujer y fue llamada maestro sin ser uno, sin título siquiera, sin ser merecedora de aquello, aun así la consideramos digna de lo que aprendió, pues aprendió a compartirlo con los hombres y al igual que las palabras sabias de su maestro, aprendió a discernir las suyas propias y su lengua fue mortal y aún lo es ¿cuál es su don? Destruir castillos con su lengua, imperios enteros si lo quisiera, conciencias malas incluso y buenas de vez en cuando. Si tu ira es plasmada en un libro, tu ira se habrá ido en la tinta, un escribano aprende a dirigir su ira, la lleva sobre la tinta y la olvida ahí, eso le permite amar y desechar su ira, eso fue ella, eso fue Lilian “El Ángel de Hierro”.

 

Ustedes, portadores de Leukaf y Lilian, no son dignos, pero son parte de los que sí, muchos preguntan y no, igual que aquellos que escriben… ¿por qué yo? ¿Por qué esperé tanto? ¿Por qué caí en esto? ¿Por qué me encuentro ahora aquí? La respuesta es sencilla, siempre fueron parte y la parte siempre fueron. No es el tiempo el que hace al hombre, es el hombre quien manipula el tiempo y espera sentado en él. Solo cuando el hombre ha decidido pararse logra dominar el tiempo. La respuesta entonces se vuelve fácil, quien domina el tiempo es aquel que decide hacerlo, no necesita activar nada, caso contrario, solo es parte del tiempo y este decide qué hacer con él, entonces, debo decir, quien quiera dominar el tiempo y el espacio solo deberá querer hacerlo y estar seguro de que ya lo hizo, entonces su Dios pondrá la firma, no antes. Hay muchos que preguntan por qué si he preguntado me han invitado a tomar café, la respuesta es porque a quien has preguntado no te puede responder, pero quien llegará tiene la respuesta.