Libro de maría

Mshibama

Lo que debía hacer

 

Cuando se presentó María, sentimos un frio bastante intenso y un perfume muy particular como una mezcla de las flores más frescas y perfumadas que encuentras en los campos verdes, pero ningún aroma que hemos sentido hasta el momento se podría comparar con aquel perfume, y lo que dijo fue:

Criada en un tiempo en el que los hombres eran líderes, siendo nadie, fui escogida para una gran misión, tenía apenas 15 años y ya se me fue dicho lo que debía hacer, mi vientre sería prestado, mi sangre y mi carne serían prestadas, y yo sería llamada maestra, hágase en mí según tu voluntad, dije al ser que me visitaba, viendo a través de él al Dios del que hablaron mis padres y sus padres, al Dios del que traería yo a este mundo un hijo, hijo al que llamaría como él lo pidió, Jesús, al que educaría como hombre sabiendo que era un Dios, el resto de la historia la conocen, más sépase que no fue fácil, mis ojos lloraron muchas veces ya que el niño era perfecto, quede sola entonces, mi esposo me acompañó, mas estuve sola, y vi crecer a mi hijo, y vi en mí a él, y un niño extraño era, un niño Dios, lo eduqué como lo pidieron y el me enseñó a ver, y yo escuchaba y veía igual que él lo hizo, y a él llegaban maestros, maestros de escuelas muy lejanas, escuelas que no existen ya, escuelas que solo él y yo recibimos, escuela que hoy ustedes reciben, ya que sus maestros fueron los nuestros,  ya que los nuestros ahora son suyos, léase bien y obsérvese cada mensaje, que cada palabra sea medida y estudiada, mira por dentro te digo, mira el alma te digo, mira el espíritu ya que es Dios, y aquello que es él es inmortal, mírate a ti como una flor, todo tú serás marchita y perecerás, mas en ti quedará la semilla y volverás a nacer, no tendrás consciencia de quien eras pero serás hermosa, y habitarás en otro lugar, tal vez este nuevo lugar sea mejor, o tal vez solo sea lodo, lodo al cual tú le darás un toque de color, y estarás en casa, y vivirás en él y te observará y te verá crecer, mas todo lleva a un mismo propósito, la sabiduría infinita de Dios en ustedes, despierta, única, omnipotente, Dios.

 

Observen dentro de ustedes mismos y desde dentro miren hacia el frente, nubla tus ojos, cega tus ojos, has de cuenta que no está ahí y observa de frente, que nada sea más grande que tú, entonces, nada a excepción de tu Dios, sigue al consejero que te muestra el camino, mas ten presente que ya lo conoces,  ten presente que solo lo olvidaste, ten presente que no importa cuánto te tome, volverás a ser Dios, no existe ser más grande que el ser humano, porque en el habita el universo entero, el conocimiento, el amor, la pasión, el coraje, la capacidad, el desarrollo, la lealtad, solo el hombre que se reconozca a sí mismo como Dios llegará al Padre y ahí los esperaremos, y ahí los veré, la cálida y fría mano los acompañará y los guiará por el camino correcto, y no teman si llegaran a fracasar, siempre los acudiremos, busca a los maestros existentes que en ellos está el conocimiento y en ustedes está la verdad, mas las palabras que recibas de ellos solo serán una llave, una de todas las puertas que deben abrir, que ese fierro se convierta en una llave maestra estará en ustedes, no en sus maestros.