Libro Dorado

Alfonso

 

Mi nombre es Lurahim, Asent, Elid, me dicen Lu. Han preguntado por mí y no han tenido respuesta y es porque quienes han estado tras de mí nunca estuvieron igual que yo. Nací en India, año trecientos. Fui hombre, conocí a las mujeres y a los hombres también, me enamoré de una y con dos de ellas anduve, busque la felicidad en el cuerpo de los hombres y en el de las mujeres también, no me sentí lleno, no me sentí vacío, pero no encontraba a ninguno de los míos, no encontraba a los hombres de alas, yo era el único. Fui sanador, fui hombre de bien, llegue a mi hogar y yacía mi mujer muerta, mi padre ordenó irme o ser culpado por asesinato y ser asesinado también. Un barco me llevó a Praga a los dominios del Rey Monem y mi nombre cambio, desde entonces sólo era Lu.  Barcos comerciantes y barcos pesqueros, góndolas de grandes hombres vestidos de cuero y sombreros con punta de cuerno en sus cabezas, fui vikingo amigo y fui vikingo a la fuerza, ve y busca un hindú entre todos ellos y soy el único que verás y recordarán, pues en cada historia me recuerdan, pequeño, oscuro, algo naranja recuerdo, el único de mi laya y de mi especie, yo no los dominé, hice que todos me sirvan. En Praga me volví sumiso, me volví sirviente.

- ¿Por decisión propia o te obligaron?

            Mi padre fue quien me obligó, era eso o morir.

- ¿Con algún fin?

            No ser asesinado. Nadie creería que perdoné a mi esposa, ella yacía muerta y yo era el único culpable.

            Lair llamó por mí…

- ¿Tu madre vivía?

            No, mi padre hizo condenarla y la mató, crió un vástago al que nunca llamó hijo, pues decía que no lo era y por eso mi madre murió.

- ¿Cómo considerarías a tu padre?

            Un buen hombre. Cada tiempo lleva la justicia a cuestas, acorde a su tiempo.

            Lair padre de Nolbert, hombre muy joven, heredó el trono de su padre, llamó por mí, aun no desposaba a nadie, aun no tenía hijos, Lair preguntó ¿eres tú el hombre que vuela? No mi señor, soy el hombre que sabe caminar en el aire, que es distinto. Acaso osas burlarte, me dijo. Con mi copa en mano, leche y café fresco en él, Lair usted no es mi rey ¿Cómo osas hablarle así al rey de un imperio? Imperio aquel del que vengo, esto es bazofia de lo que ha logrado conquistar, a quien estás hablando insecto humano, le dije mientras mi cuerpo tomó forma de ángel y caminé, como ya se lo había dicho, en el aire. Observa insecto, pues ya te lo he dicho y no lo repetiré, camino en el aire, ustedes le llaman levitar, yo caminar, decide tu ponerle título a lo que hago. Lair silenció y apocó su ira, una vez que su ira se opacó, pidió le muestre una imagen de lo que pasaría. Troya caería y un gran imperio nacería y le llamarían Roma. No busqué fortuna y no busqué a nadie, Lair me daría lo que quería, un puesto entre él, un puesto entre ellos, entonces profeticé la entrada, el nacimiento en su tierra de un gran hombre.

- ¿Jesús?

            Él llegó mucho después. No mencioné su nombre, mas fui claro en decírselo, se servirá del techo y le llamarán Viejo siendo muy joven y había encontrado a mi maestro, pero él estaba muy lejos aún, todos descendimos, pero no a su tiempo, descendimos al nuestro.

Conocí a los hombres y vi y viví y comí y forniqué y fui hombre y fui más que eso, fui a las primeras guerras, guerras de colonizadores y colonizados también.

- ¿Eras inmortal ese momento?

            Era hombre muchacho. Mi padre lo era.

- ¿Tu esencia y espíritu?

            Aún prevalecen y lo harán mientras tu Dios lo permita.

            Lair enseñó a un joven hombre todo lo que un ángel debe saber de ellos y reconocí a Lair como un hombre sabio y viví en su techo y en su casa y su morada fue mía y la mía fue suya también, ayudé a regir y rigió.

- ¿Era justo ese rey?

            Da igual, lo justo da lo incorrecto, mas debo decirte, nada faltó a los suyos y nada le faltó a sí mismo, no siguió mi guía, pero si mis consejos, creé de él un hombre sabio y él creó de mí un ángel hecho hombre, un hombre digno de ser llamado hijo del rey, pero todo cambió un día, yo fui anciano ya y él un joven era, cerca de mi muerte su primer hijo nació y todo apego se convirtió en desafortunio. Pedí un espacio para descansar y él me lo dio, poco tiempo después llevé una vida simple, sin apegos ni desapegos, llevé una vida común y algo ajetreada, enseñé a los hombres a reconocer a sus dioses y llevé a los dioses a sus hombres, por eso los vikingos ya nos conocían y ya conocían al Hijo y al Padre y a Locky también y a quien con ellos vinieran, ustedes llaman Fasuel a Locky.

Mi cuerpo pereció.

- ¿A qué edad?

            Setenta y nueve años.

-Muy mayor para esa época, claro que tú eras especial.

            No, yo era hombre igual.

-Según la historia, se dice que las personas morían alrededor de los cuarenta, cuarenta y cinco años.

            Las personas que morían en guerra muchacho, yo morí en cama bajo el umbral de una pequeña casa, dentro de las paredes al oeste de Praga. Los grandes hombres, tan ancianos como yo aún jugaban y reían y redes de pescar hacían hasta sus ciento treinta o ciento cuarenta años de edad.

No guíes tu información por los bestias que llaman investigadores.

- No, solo quiero saber parte de tu historia para ubicar tu historia dentro de un contexto.

            Un contexto general. Pasó mucho más y Nolbert subió al trono, yo ya no tenía mi cuerpo y se me fue ordenado regresar al cuerpo de un muchacho, este muchacho tenía alas también, fue mi obligación enseñarle a usarlas, volverlo fuerte, volverlo maestro y así sobrevivió Leusaf. Le enseñe a ver y a caminar, le enseñé a creer y le enseñé a escuchar y le enseñé a cansarse y sentarse también, si era necesario, le enseñé que en la vida de los hombres nada tiene sentido, ya que lo que por lógica existe, el hombre lo inventó. Nosotros no somos lógica amigo, somos existencia.

Mi nombre es Lu ¿cuál es el tuyo entonces?

- Alfonso.

            Entonces ese será el nombre por el que te recordarán, yo sólo soy el medio, tu propósito en la vida es ser llamado maestro, no portar ni enseñar, no por lo que aprendas de mí, sólo quien ya tiene el título puede llevarte hasta él, tres maestros te rodean, tres te pueden enseñar, esto tiene otra formación.

- ¿Quiénes son esos tres?

            Iam, Jaset, el otro al parecer existe mas ya está muerto, es un médium, es fácil de reconocer. Quienes ya tienen el título y la jerarquía te pueden llevar a ella como lo hacen con Nec. Nec ya ha llegado, sólo falta una firma, una más. Un gran hombre entre ustedes, Joan, llevó el control de asistencia del alumno y antes de despedirse lo nombró digno de ser llamado maestro, llevar título y portación, no porque él lo ordene, sino porque él lo ha visto y quién porta a Nec ya está casi listo.

            ¿Y tú a quien portas?

- A ti.

Hay un error muchacho, tú eres llamado mi portador, pero allá arriba tú eres llamado portado, no es el hombre con alas quien llevas en ti, es el espíritu que rige su energía, es el espíritu que aún no tiene nombre, el que debes encontrar, solo un título te proveerá de ese nombre.

- ¿El título de maestro?

            Tú me portas y yo a ti, pero a un espíritu no, a un espíritu sólo el portador lo porta, siendo así es un Dios en la tierra, debes quitar mucho de ti, no des perlas a los cerdos, ellos no las merecen.

Para comenzar observa tu entorno y observa tu camino, observa lo que has visto y lo que has dado, da también lo que has observado a quien lo merece por lo que presta y por lo que enseña, pero date a ti mismo el lugar que mereces, quien no escucha no merece aprender, quien aprende no ha escuchado, quien llora ya ha caído y quien cayó es indigno.

- ¿Cómo ves mi trayectoria de aprendizaje?

            Los textos escritos por hombres no fueron escritos por nosotros. Los textos de hombre son lo que son, pero hay textos a los que acudirás, nuevos textos y antiguos también. El libro del hombre dado a Dios para el hombre es el principio, lo dictado ya  hacia ustedes por las escribanas.

- ¿Tendré acceso a la biblioteca?

            He hablado de libros de hombres.

            Los escribanos han llevado a ustedes y los apóstoles también. No puedes mantener dividida tu conciencia o no crecerás.

- Explícalo más claro.

            Tu conciencia está dividida en lo que ves y en lo que sientes también, en estrellas y aforismos, en caminos de Dios guiados por estrellas. Tu conciencia está saturada del bien y del mal, el principio único del saber y el haber “tu conciencia debe desprenderse de tu alma para morir y renacer con cabeza nueva”. La información que llegue a ti debe ser tuya, ya he enseñado a los maestros y le he dado maestros al mundo y uno deberá salir de ti, lo antiguo sirve a quien lo antiguo necesita y tú ya no necesitas lo antiguo, necesitas encontrar tus palabras en ti, no en lo que otros han dicho.

            Alfonso, el hombre que busca la iluminación la encuentra sólo dentro de sí, luego fuera. Si portas a mí, yo debo decir entonces búscame y dictaré, como ya otros han hecho con sus portados, búscame tú y te daré tanto que prohibirás a tus ojos ver más de otros y aceptarás escuchar a tus iguales, pues no te llaman inferior, los nombres que he dado tienen nombre de carne también, Geovanie, Iván, Jandry ¡Geová te hallé! Y Orlando. Ellos no guían, comparten, eso no los vuelve maestros, los vuelve iguales, solo quien te llama igual te puede convertir en un igual, quien te llama alumno solo te ha tenido para servirle, espero ser claro.

- Así es.

            No importa el pasado, pues en él fuiste alumno, hoy vas a un camino distinto en el que te llamarán maestro si compartes con ellos. Cuando lo escuches, escribe y pide corrección al médium, él no corregirá ni agregará ni quitará, solo te enseñará a asistir y a entender y a asimilar que decimos entre líneas.

- Entiendo.

            Has pedido verme y nos hemos visto ya.

- ¿De dónde proviene mi esencia?

            De la tienda de perfumes en la que la compras.

- Mi esencia espiritual, cuando fue creada por el Padre.

            Parece que no he sido claro o ellos aún no te han enseñado. Tu alma, tu esencia, como llamas tú, de espíritu, solo cuando ha dejado de migrar, solo cuando ha tomado conciencia, tu espíritu toma nombre de espíritu, solo cuando lo ha ganado eres espíritu nuevo, esencia a la de aprender mayor hay en ti, si tu Dios te ha permitido aprender y solo Él te podrá juzgar, siendo así, aun no tienes esencia, pues aun no tienes nombre, eres Alfonso en la tierra y entre nosotros aun no existes, no toma mucho existir, pero si puede tardar mucho en escuchar si bajo sus propios ideales se quiere guardar. Observa tu entorno y observa lo que ya hemos dicho, di lo que del corazón salga y ello será corregido por mi mano y a ti será devuelto, ni cambiado, ni reordenado, ni quitado, ni puesto tampoco, es lo que te he ofrecido y te ofrezco hoy. Hoy tomas conciencia de espíritu, mas un nombre no te puedo dar, de los maestros lo hurtarás y ellos serán agradecidos de que lo hagas.

            La boca de  un hombre puede soltar abejas y serpientes y también flores y agua santa, mezcla los cuatro y tendrás historias que nadie olvidará. Tú le das el bien y el mal a tu vida y a la vida de los demás también. He aquí mi lección “quien aplomo puede tener en su mano, de ella a de encontrar la fuente y la fuente podrá construir y destruir imperios a voluntad”. No soy quien dice mucho, pero cuando alguien quiere decir lo que yo he dicho, construirá y destruirá también si no tiene la guía correcta, mas te dejo claro muchacho, el médium solo corregirá pocas frases y pocas veces también, solo hasta que tú entiendas, solo hasta que estés listo hablaremos sin necesidad de un café y sin que un médium me acuda.

- Alguna vez te escuché soplarme la información, pero todavía me es difícil sincronizar tu…

            No eres el único portador que requiere de un médium para ordenar tus ideas, pregunta a quienes ya lo han hecho y así lo entenderás mejor.

- Quisiera tener una conversación más fluida.

            Para correr tienes primero que gatear, para gatear al médium debes descargar.

Es grato saludar a portadores tan viejos y a viejos tan portados.

Viejo amigo Aristhus ¿ellos saben que significa tu nombre acaso?

- Lu, mi nuevo rumbo de la vida…

            Asiéntate ya y establécete, deja de huir, ya has encontrado la fuente, busca tu pluma y escribe y si quieres viajar te acompañaremos, no estarás solo. Este país fue bendito y recoge solo a los benditos, pero tienes el libre albedrio, solo tu decidirás al final, sea cual sea tu elección, ahí estaré y ellos también.

- Ahora que tengo mucho tiempo libre, además de escribir, que me puedes recomendar.

            Tranquilo muchacho, a ti llegarán los que necesitan ayuda y tú y el médium ayudarán, ni por lástima ni por oro.

- Tengo miedo que al momento en que me toque desencarnar y yo sea juzgado por mí mismo sienta que no hecho todo lo que podía hacer y que perdí tiempo.

 

            ¿Qué crees tú que pide su Dios de ustedes? Tu Dios te pide volverte un Dios en la Tierra. Tu Dios no te pide ir a cortar flores ni a buscar calvos. Tu Dios decidió que siendo muy joven tengas suficiente para existir, te condujo hasta donde debió y varias veces confundiste el camino para llegar hasta donde debías, hoy estás donde debes y aprenderás a escucharnos y entenderás que el hombre es tan mediocre que no necesita de la ayuda de otro hombre, solo quien la merece la tiene y de ti saldrá, por eso he dicho al inicio de esta conversa que das muchas perlas a los cerdos y no te he pedido que des nada a nadie a menos que salga de tu voluntad, aun así tu voluntad debe acompañarse de tu mesura, quien lo merece lo tendrá, quien no, solo te usará. Buda no se convirtió en un hombre sabio ni en un maestro dando todo lo que tenía, renuncio a ser sí mismo y eso lo volvió maestro, entonces renuncia a ti mismo y ponte en las manos del hombre de pies blancos, llámale Jesús, llámale Dios también, llámale Padre o llámale Hijo, es la misma persona. Cuando creas en ti mismo, cuando borres tu pasado de ti, observando tu presente y creciendo en ti, solo creciendo en ti, por ni para nadie, solo ese momento serás llamado maestro. Crece en ti por ti, ya no por otros, tienes buenos guías a tu lado, y payasos tambien, pero has invadido sus conocimientos, he aquí la diferencia entre ellos, ellos te ven como un igual y eso te hará igual a ellos y me escucharás y yo te escucharé y te cansarás de escucharme, créeme, y luego tu hablarás y te diré estás listo y dejaré de hablarte en su momento. Ve al frente muchacho, ve al frente que Dios te ama, pero también carajea de vez en cuando.