Libro de Plata

Alexandra

 

–Hola Lillian… (Llego suspirando fuertemente)

Tú me llamaste…

–Sí, yo te llame, creo que esta reunión se ha aplazado ya mucho tiempo y había que aprovecharle que Geovanie esté en un estado en el que puedan llegar… eh, en ese cuerpo. Quería hablar personalmente contigo ya que en dos ocasiones me han hablado por ti pero no es lo mismo oír la información de la fuente  directamente.

            Ya hacía mucho sin salir.

–Mucho sin salir, ¿Cuánto tiempo?

            No tanto…

–¿No tanto en este cuerpo?

            En ese…

–¿En ese? Ja, ja…

            ¿Qué quieres saber?

–¿Qué quiero saber?... a ver empecemos. Quisiera saber cuáles son los estados tuyos que debo evitar o que debo superar.

            ¿Superar?

–O evitar.

–¿No sería recaer?, en el momento en el que uno recae, o que han recaído los portadores anteriores, ¿Qué tanto les perjudica a ustedes en su evolución porque es parte y parte?

            Ve y observa quien está a tu lado, a quien crías como a hijo, o a quien tienes de esposo o esposa. Ve y observa y tu respuesta, ante cada idiotez o cada caída, será.

            Cuando ya has superado tus estados, cuando encuentras los estados que ya superaste en quienes no los quieren superar; sin tener tu influencia en ellos, no ves a quien falla como quien erra; ves a quien erra querer fallar.

            Nunca me gusto ese perro –dijo al ver a Jashin que estaba presente en la sala.

–¿Cuál es el pecado que custodias?

            ¿Pecado?

–Dicen que todos los portadores, perdón que todos los ángeles, que todos los portados tienen un pecado que custodian, todavía no sé cuál es el tuyo.

            Aun la ira me tuvo miedo, yacía en mí; lo que yace en su nombre.

–¿La ira, si?… eso también entendí.

–Yo también eso.

–¿Es la ira?

–¿Y en que puerta sirves?… ¿hago lo mismo… no?

–Sí, para allá…

–¿Si?... No tengo práctica todavía. (Me dio las pepas que estaba lanzando de las frutas que estaba comiendo para lanzarlas también)

            La práctica solo perfecciona lo que ya se sabe. Quien está seguro de saber…                                                                                                                                          

–No necesita práctica, ¿y la puerta?

            Los hombres tienen grandes privilegios. Mira desde el doce hacia abajo y ocho peldaños más; ahí me encuentras. Después de todo ¿de dónde crees que saque información suficiente para quedarme?; más bien, nunca me fui.

–No fue buena idea…

–¿La diecinueve?

–No pues, desde la doce para abajo.

–La doce hacia abajo y ocho peldaños más dijo…

–Después para que me aclaren eso… ¿Quién es tu contra parte?

–Doce… ¿En la cuarta, si? (hizo un gesto para hacer entender la puerta en la que sirve).

            Al llegar al doce, miras hacia abajo ocho escalones.

–La cuarta puerta, si, si te entendí bien… la cuarta puerta. ¿Y la contra parte?

            No puedes escuchar su nombre.

–De acuerdo, pero como le conocemos nosotros.

            No es como conozcan ustedes.

–Antes de preguntarte, quisiera que me cuentes un poquito de tu historia, quien fuiste, que hiciste, que lograste.

–Ella no te pregunto del homologo, te pregunto de la contra parte.

            Sé que ha preguntado…

–¿Y el homologo entonces?

            Y hay respuestas que solo se pueden dar cuando en horas de ellas no estas.

–Ah… de acuerdo.

            O escucharan su nombre…

–No, así está bien.

            Y vendrán a ti.

–Exacto.

Si un hombre los llama, son algo agresivos e imponentes pues estos los han invocado.

–De acuerdo.

            ¿Qué hay de si un ángel lo hace?

–No sé, después de todo son su punto débil.

            Todo punto débil, toda herida, debe ser aislada o se vuelve dolorosa. Yo me aislé y me volví hijue puta…

–¿Por dolor?

–¿Por venganza?

            Algo así…

–¿Por una mezcla de todo?

            No existen las mezclas. No existe la acumulación de deudas, es solo una; y solo esa se debe cobrar. Si cobras muchas deudas, a la final no habrás ganado, ni cobrado; pues nadie habrá pagado.

–Se ya como sentirte cuando estas cerca… quemas, sobre todo esta parte de aquí, el cuello y los hombros; y he sentido presencia, tu presencia bastante fuerte en estas últimas semanas o no se desde cuando exactamente, por eso decía que había que aprovechar para que vengas.

            No quiero ensuciar tu casa, me gusta el sonido de la madera.

–¿Cuáles son los dones que tú tienes?

            Y también estoy golpeando al perro.

–De pasito… ja, ja… Bueno antes de pasar, todavía no nos ha contado…

–¿Qué?

–¿Quien fue, que hizo, que logro?; cuando estuviste aquí en la tierra.

            Fui la esposa que se halló esposa del viejo loco… son gratificantes y algo insípidas. Estas ya no son frutas, son cualquier otra mezcla.

            Fui vista como líder, fui llamada maestra, ¿Qué quieres saber?...

–La historia de Le Lutte le dijiste…

–¿Yo?… discutíamos sobre algo que conto no sé si fue Amón, la historia de todos los portadores, como fue la primera vez que te conociste con Af, por eso discutíamos parte de la novela, ja, ja.

–Que no teníamos clara. Leukaf conto una parte, Amón otra parte…

            Todos tienen una historia, una versión de lo que vieron de ella. Y yo vi a mi esposo antes de que lo sea, lo busque entre todos y se lo dije.

            El reclamo lo que era suyo, yo reclame lo que daría en la cama a cambio del título; entonces me llamo esposa y me tuvo como a tal.

–Entonces si estuve en la razón.

–Pero eso si está escrito…

–Es que era la discusión justamente por eso, porque decían otra cosa.

–No, se decía algo así pero no en los términos en que se dijo…

            Af, tenía una manera sarcástica de dar la razón.

Tú eres al que llaman viejo loco…

–¿y tú, quién eres?

            Yo soy a quien harás tu esposa en estos días…

            –¿Qué, que, que, que, que, que, que, qué?

            –Disfruta de la fiesta muchacha…

–Y en tres días estaba hecho, así conto… ¿Quién conto?... en tres días Af, a mi Af me dijo así.

Y en tres días me desposo.

–Yo les molestaba diciendo que han sido rápidos en esa época.

–No, cuando llego a Le Lutte ya tenía su edad, no eras tan muchacha.

–¿Y sobre tus dones?

            ¿Qué importancia tienen los dones de un ángel?

–¿Qué importancia tienen?, sé que, por ahí un pajarito me conto que tienes un don y es ser jumper… saltar en el tiempo, o en lugares perdón.

–Eso, ella misma conto.

–¿Si?

            ¿A quién crees que has visto en frente y detrás de mí?, si no a mí misma. No salto, estoy.

–Estas en dos lugares diferentes al mismo tiempo.

            ¿Dos?

–O muchos, ¿y es algo que podría aprender?

            Jumper no.

–¿Perdón?

            Un jumper no se hace…

–¿Se nace?

            Un jumper nace, no sé porque les llaman así. Soy un saltador.

–Mal usada la palabra en inglés para lo que se puede decir en español… claro.

            Para todo hay trampas mujer. Yo hice mucha trampa, y obtuve mucha información. Talvez eso, no me volvió una buena mujer.

            ¿Has preguntado cuantos dones tengo?... los mismos que tu maestro. Ni uno menos…

–Ni uno más.

            Tal vez, uno más…

–¿Cuál es ese adicional?

            Soy un jumper de nacimiento.

–¿Y la trampa para aprender?

            Soy un espejo de Af.

–Pensé que habías entendido lo de los espejos. De eso hablaba Mom.

–No le entendí, no… para nada.

–Por eso que dije ¿y entre espejos?

–Voz preguntaste ¿y entre espejos?; pero entendí, voz eres un espejo, y  GJ también.

–Pero es que somos esposos, además el hecho de ser una carne como explicaron… de ahí viene ser uno… ¡está claro!

            Te lo voy a explicar de esta manera, una carne… (Haciendo un gesto muy gráfico).

–Ja, ja… Ya, clarito; hay si esta facilito de entender.

            Tiempo y espacio, un jumper, un saltador, decide si ir hacia la juventud o hacia la vejez; luego solo se va… y nunca se fue…

            Hacia lo nuevo, hacia lo viejo.

–¿Hago la prueba?

            Obsérvalas (las frutas en sus manos)…

–Se ve igual…

–Mm, mm, no; o se ve igual…

–¿La una está pilla?

–Esta hacia lo nuevo y esta se arrugo…

–¿Pasado?

–Es que eso dijo… lo nuevo, y hacia lo viejo… esta se arrugo, no estaba así… ¡ve!

–Si piensas solo en el pasado, te consumes; si ves hacia adelante…

–No, no es, no entiendes a qué se refiere; no es eso… es la habilidad de estar en dos lugares al mismo tiempo.

            Llevas contigo hacia adentro, o hacia el frente lo que quieras llevar en una enfermedad, en una pérdida de la mente, en una locura…

            ¿Qué pasa si aceleras el cerebro, que pasa si lo aceleras ochenta años?; ninguna otra parte del cuerpo.

–El cuerpo sigue aquí, pero tu mente esta allá.

            No, te llamaran senil…

–Envejece su cerebro.

            También te llamaran loco… Yo pedí ese título como castigo; yo lo volví… loco.

–Perdió la razón…

            ¡Sí!, la perdió…

–Te perdió.

–Hay algo que no cuadra, hay muchos escritos que dicen que a los veinte y seis años ya fue llamado así; ahora dices que tú lo hiciste…

–De loco pero, no de viejo… no es lo mismo.

–No… de viejo loco.

            El viejo loco tomo su nombre ante los niños por las historias que contaba el viejo loco…

El loco… en casa, solo y sentado en una cama.

–Pero por eso dicen que la soledad lo consumió; cuanto hayas contribuido a eso, es otra cosa.

            Adelantar su cerebro ochenta años contribuyo; que él me dejara hacerlo…

–Eso ya es otra cosa.

            Fue mi contribución, pero luego caí en cuenta de ello.

            Debía morir y volver a nacer, para ser llamado completo; pero no. Lo adelante ochenta años, una vida, una muerte y una vida más… luego entendí que yo había sido usada; no el…

–No se me hace para nada raro, eso me pasa con GJ, que a veces creo que está haciendo lo que yo quiero, después pu… término haciendo lo que a él, le dio la gana…

–¿Tu relación con Miriam?

–Sí, eso… ¿Cómo funciona?, no…

–¿Quién mantiene más conciencia?

            ¿Qué te han contado?

–No sé, es que lo que pasa es que siempre son fragmentos, fragmento… y unir todo y acordarme este rato… ella se dejó absorber y por eso pudo entrar a través del sello… por posesión algo así…

            Lo he dicho, tengo los dones que el maestro tuvo, y no solo él puede utilizar. Aprendí del mejor… y en muchos momentos pensé ser mejor…

–Gran error…

Gran error, puede ser; los grandes errores solo te dejan solo.

–¿Pero y porque con tu hijo? Yo no quería preguntar eso pero… la curiosidad…

            Era un obstáculo…

–Pero tu hijo…

–¿Era un obstáculo para qué?

            Ya lo he dicho, creí ser mejor que él. Creí haber encontrado la verdad ante lo que iba a suceder y Efesthus se interpuso. No debió ser así, ¿no conoces la historia?

–No.

            Permití a quien llamaban bruja, atravesar el sello. Sabía que el maestro permitiría que yo regrese.

            Efesthus despertó y fue hasta ella y le dije detente. Yacía tomado una forma de ángel con su mano en la… con su mano en la protección a la que llamaba escudo. Bajo su guardia, ese fue su error… me reconoció entre la máscara.

–Pero es que no es ni tanto error, ¿Quién se va a escudar de una madre?

            Por eso ate sus alas, así no interferiría. No lo lastime.

–Porque Af intervino.

            Esa parte no fui yo.

–¿Fue Miriam?

Teníamos un trato. Ella vería más allá de donde yo pudiese ver. El querer arrancar su cuello, iba a hacer que el viejo salga de su cama y así fue…

            Desde entonces todos saben que ella ato sus alas; nadie hasta hoy, por qué lo logro.

–¿Entonces lo que le hiciste a Shussan también fue una trampa?... pero vaya que has sido rencorosa.

            Ya he dicho que cuido… ¿no soy lo que esperabas?

–¡No!… si estoy clara en que esperaba… si estoy clara en que esperaba. Ahora esa partecita que no sabíamos…

–Claro esa parte no…

–No sabíamos esa parte de la historia… de que Ef bajo el escudo; eso no lo sabíamos.

–Claro o sea todos pensamos que de verdad el poder era mayor.

–Aja…

            Ustedes solo pueden escuchar, yo lo vi… Venía de frente de mí, y le dije “detente”… fue muy poco el tiempo para poder contarlo… “¿!mamá!?” (se entristeció), y luego estuvo en su espalda.

            Ya se los enseñó Joan… cuando encuentres una herida que fue hecha, escarba en ella. Solo cuando esté completamente limpia, solo cuando el rompe cabezas haya sido armado en su totalidad, podrás saber la verdad; antes, solo será la idea de lo que fue… ante lo que otros dijeron.

–Hay algo que tenía pendiente o quería saber de las brujas… Shussan es los elementales, Meredith los cristales, Miriam es los rayos… ¿y tú?

            Quien activo todos ellos…

–¿Perdón?

–Quien activo.

–¿Tu, quien activo todos ellos o me estas preguntando a mí?

            ¿Quién es Af para ti?

–¿Quién es Af?

            ¿No te has dado cuenta de lo que hace?

–Sí.

            ¿Qué?

–Todo…

            No…

–Faltan nudos…

–Hace de todo, o casi todo…

–Nos hace deshacer los nudos y nos hace...

–Activa y copia…

            Él es quien activa.

–Y da los dones.

            Y quien conoce como hacerlo. Yo soy su espejo…

–¿Cómo se pactaron con los del Ades?

            Cuando eres tan bueno en algo, llegas a tener enemigos muy poderosos. Si hay alguien aparentemente igual de poderoso, que extienda su mano hacia ti, decidirás aliarte a él; pero a cambio deberás dar algo o no habrá trato.

            Af tuvo mucho poder y también muchos enemigos, y no por el mismo…

            Povok respeta el acuerdo, muerto Af; el siguiente estaría a cargo… espero haber contestado.

–¿Entendiste?... yo no…

–Ella quedaba a cargo…

            No… los grandes Dioses pelearon entre si ¿Qué les hace creer que seres perfectos, desterrados, demonios, no decidieron también que ya era bastante tiempo de que haya un líder entre ellos?

            ¿De qué puerta salieron?

–¿De la séptima?

            No… los titanes… ¿De qué puerta lo hicieron?

–De la cuarta…

            Todo lo que sale de la cuarta puerta, de aquella dimensión…

–¿Eres el portal de entrada?

            Es energía mujer… solo un demonio que saliera de la quinta puerta; del quinto infierno, se puede materializar.

            Pero debe haber una sociedad entre alguien de la cuarta que permita pasar un cuerpo sin que nadie lo vea, desde la quinta…

–¿Y eso no es castigado?

            Solo lo saben ustedes…

–Ja, ja.

            Nada es oculto ante los ojos de tu Dios; pero de vez en cuando, se hace el que no mira… para ver qué pasa…

–Eso iba a decir yo… a ver qué pasa…

            ¿Soy más benevolente o más hijueputa de lo que esperabas?

–Me dijo algo Mom en la reunión anterior, y me llamo Edith, ¿qué, cuéntame que implicaciones tiene eso, de que se trata? Ahora, recién me entero de que el nombre Edith no era por mi mamá, sino venia por otro lado.

            La denominación francesa para una mujer vieja era Le Mer…

            Yo conocí a una mujer francesa, Le Mer Edith…

–La mayor Edith…

–Así sale pues, claro…

            Y todos le llamaron…

–Meredith.

            Algo así como vieja Edith…

–Y el que… a ver como lo dijo Mom… siempre Lillian ha llevado las más fuertes en su espalda y de vez en cuando los débiles…

–No de vez en cuando una que otra cucaracha, de débiles no hablo…

            Fui un gran espejo mujer, lo debes entender. Aphaesthus, Efesthus, son la misma sangre, fue el uno mismo y aun le llaman uno.

            Fasuel el reclutado, también estuvo con él. El ciego que siempre vio, también lo hizo. El tenia a los suyos, los pilares que mantienen vivo a Afael.

–¿Esa es la orden o no?

            No mujer, es el engaño. Si tu alma yace dividida en tres más, no morirás; e hice lo mismo. El reclutó a los más fuertes y yo a las más fuertes… y a Le Mer. Si comparas el poder de ellos, Le Mer… era la más débil. No hubo el por igual.

            Fasuel, niño pendejo; un buen niño, ¿necesitaba de una niña pendeja entonces?; que mejor que una nuera.

–Estoy atando cabos nomas…

            Efesthus, heredero poderoso, mi hijo… Bruja de nacimiento, el los encontró y los activo.

            Yo las active, y luego reclame el poder que les había dado. Solo tenían una opción… servirme; o volverse como ustedes…

–¿Regresar?

            Cuando ya has sentido el poder, y no quieres renunciar a él.

–Regresar digo yo, no renunciar.

            Se lo que has dicho.

–A nadie le gusta que le quiten nada que uno piensa que es de uno.

            Yo no tuve amigos. Tuve aprendices que no tuvieran de otra.

            No te han puesto nada a ti, no te han dado nada que limar; no busques asperezas en mí.

–Claro.

            Disfruta lo que en vida te darán. La siguiente en portarme, si tendrá algo que purgar.

 

–Tú ya sabes quién será la siguiente en portarte. ¿Quién?... (y se fue sonriendo).