Dictado 2

–A estas alturas al no habernos dicho cuáles son los dones, lo más fácil sería pedirle que venga…

–¡Ah…!

–Al soplón ja, ja.

–Chismoso…

–Sí, si tengo bombones.

–Ya está aquí….

–Hace rato estaba aquí.

            El me llamo (Iván).

–Una pregunta directa ¿voz puedes decirnos los dones que repartió Efesthus y que tenemos que recordarlos?

–Esto esta trucado –dijeron; ya que uso el péndulo dando una palmada en la tabla para responder.

–Cambiando la pregunta ¿nos vas a decir los dones?

            Dijiste que esto estaba ¿qué?

–Trucado.

–Entonces si nos va a decir los dones…

–¿Cuáles son los dones que nos diste?

–Primero ¿a quién?

            Jesús era uno de los que participaba de los dones de Efesthus. No podían ser dados a un solo hombre; nunca se pudo, eran demasiado fuertes.

–Sanación…

–Por eso fue que Efesthus dijo que los dones tenían que ser repartidos entre todos.

            No, entre doce presentes.

            Efesthus dio al hombre don de la observación. Debes aprender a observar lo lógico de lo real se lee en las personas y hasta en las bestias.

            Uno de los dones que aprenderán de él, será la realidad frente a lo que observen. Estos son placebos de realidad, responden a una pregunta… ustedes deben ser la respuesta.

            Los dones de Efesthus se ven condicionados al árbol de Rafael por eso tienen tanto poder.

–Al árbol de la vida…

            ¿Qué es lo que quieres ver? (a Glenda)

–A ti sin que me duela la cabeza.

            Entonces observa, no veas… solo observa, es mejor entrar.

            Desde las cartas hasta otros objetos. Cartas, pergaminos, lecturas en blanco; ¿qué es una lectura en blanco?

            La hoja plasma el cuadro del dibujante, el dibujante plasma el cuadro de lo que parece a futuro. Esto será bueno para quien pinta o dibuja. He ahí un pergamino en blanco, en frente el lienzo. Los garabatos del pergamino indicaran la vida de quien este en frente; pero doce aprenderán a dibujar, no uno.

            Doce aprenderán a leer esto, y esto se volverá loco si alguien con más energía lo sujeta (refiriéndose al péndulo), no importa si lo mueve o no.

¿Cómo descubres el don en uno ajeno?... dale un elemento que tenga tu don. Uno de los dones de Efesthus fue reconocer los dones del resto; fue un gran rastreador. 

            ¿Qué quieren que diga respecto a Efesthus?... no puedo adelantar lo que viene para ustedes. Aun jerárquicamente obligado a hacerlo, lo que viene es la lectura sacada del libro de Rafael para los hombres. La una llevara a la otra, y la otra a la siguiente y cada una les hará ver más claro. La última no dependerá de objetos solo de una mirada o solo de recordar. Te dirán un nombre e iras hacia el como el péndulo va hacia una respuesta; ese será el don final.

            Da un nombre… Tú obsérvame.

–¿En voz alta?

            No, no te he pedido a ti un nombre. Da un nombre; tu obsérvame… di el nombre amigo.

–¿Cualquier nombre?... Jhandry.

            Si ven el rostro del lector, ha cambiado de forma… y ahora regresa. Ese será el don final; aún no están listos para él. Este es el inicio… al final solo escucharan un nombre y sabrán todo de él. 

            Están formando maestros, por eso no he respondido; si les respondiera estaría dudando malos maestros.

–Sin embargo la respuesta ha sido clara.

            Una lectura llevara a la otra, les enseñara a leer; hasta leer solo un nombre te dirá todo.

–¿Puedes zetar este reloj? Zeta mi reloj por favor.

            Los doce tendrán don, uno será líder del don; mas esto no quitara poder al resto.

            ¿Para qué quieres zetar esto?

–Protección.

            Y eso es lo que hacen los niños, se llama manipulación. Quien aprende a lidiar con la manipulación de un niño, aprenderá a lidiar con los dones y el poder de un ángel.

            No des nada a quien no lo pide; no asumas que necesitan algo. Si algo se cayó, o algo falla; si alguien no lo pide, no lo merece.

            Yo no era merecedor, de que eso regrese a mi mesa, pues yo mismo he dejado que caiga. (Un chocolate cayo de la mesa).

            Anciano… bastante anciano. Así llamábamos a los ancianos en mi época… claro cuando éramos niños. (Al ver el nombre Fosil en el reloj)

            Gus, ¿quieres un chocolate?

–No gracias.

            No…

–El otro.

–Este… (Dijo Gus, eligiendo entre los dos chocolates que le ofreció)       

            ¿Por qué ese no?... Comete aquel.

            Dime, ¿porque este no se debe comer, que encuentras de diferente en aquel?... ¡dilo!... Obsérvalo y dime porque no se puede comer

–Porque ya está mordido, se cayó.

            Repítelo

–¿Ya está mordido?

            No…

–Porque se cayó.

            Lo anterior, de ahí sale la frase “ya lo beso el diablo”.

            Puedes reconocer lo que parece usado; un niño puede reconocer… ustedes también deberían poder. Deja ahí el mordido y comete… el tuyo.

            Viejo fósil… Este metal no puede ser cargado, no es un buen conductor. Solo esto puede recibir carga (la luna del reloj).

            Esto es un reloj, ¿lo usas tú?

–Sí.

            ¿A quién se lo vas a obsequiar?

–No, es mío.

            No es tuyo, ¿Cuál sería la respuesta?... ¡Es mío!; no es tuyo… (Bromeo). He exclamado la respuesta que yo mismo he dado ¡es mío!, ¡no es mío!; ¡es tuyo!

            Si digo ¡no!, !es mío!; aun con una coma, no es mío. Piensen en sus palabras, cada una cuenta. Ángeles y seres de cuernos, no vemos las comas, no las usábamos, ni las usamos. El hombre las desarrollo… espero lo logren entender.

–¿Esta listo ya?

            Un ser inanimado no puede ser listo…

–¿Esta zetado ya, puedo recogerlo?

            Listo… zetado… dos cosas diferentes. Ya lo he dicho ¡cada palabra cuenta! Ni ángeles ni seres de cuernos usamos sus “comas” el hombre las desarrollo; no nosotros…

–Se mandó cuatro al hilo ja, ja, ja…

 

–Estoy sudando loco…