Consejo

            ¿Hace cuánto ya que tú y yo no hablamos?

- Mucho.

            He visto desde lejos, no me he ausentado.

- Hace mucho que no te he sentido cerca.

            Siempre miro y observo.

- ¿Y cómo has estado?

            Observándolos. Has ido por mal camino, he venido a responder tus preguntas.

- Bueno, te escucho ¿por qué estás intranquilo?

            Alguien no está, mi presencia no puede ser completa.

- ¿Por qué cuando te llamaba te escuchaba y ahora no? Una vez te llame y sólo te sentí y como tu dijiste me viste de lejos, no te acercaste.

Todo lo que se te dio a ti, todo lo que ha sido dicho. Hay tiempos para ser feliz y otros para ser doblegados, van a doblegarte, si le das el permiso de hacerlo te pagará o no, le darás el arma para doblegarte y el arma es “tú mismo”.

- ¿El doblegar es en carne o en espíritu?

            Carne.

Cuando hablemos contigo y me insultes y yo también, lo haremos con chocolate en la mesa.

- Sabes que no lo he hecho y sin un día salió un carajo no fue así, siempre manteniendo el respeto, fue por gusto no por disgusto, siempre he sido lo que soy y lo sabes.

            No me agrada degustar de los hombres, nunca me agradó.

-Sin embargo él ya no es un hombre.

            Me diera miedo si le gustara un humano.

- ¡Ay Leiuqazhtana! Mira que siempre…

            ¡Sam, para ti!

- Yo siempre te vi como un amigo.

            Yo te vi como el cerdo, el cerdo cojo en la esquina de corral, acaban de amarrarle una pata de madera al cerdo y ahora es parte de la manada, mas cuídate de los cerdos, de los que crees iguales a ti, jamás serás o serán iguales a los cerdos, no a los que ganaron por convicción el título de hombre, jamás serán iguales, sólo parecidos, que el hocico del cerdo con título de hombre no perturbe sus oídos ni el del resto ¡a quien ves salido muérdele su trompa!

- Me acuerdo que una vez me dijiste ¡Alza la cabeza, mira de frente! Y eso he hecho.

Iván: Lo que nos dijeron ya, sólo te arrodillas una vez y te arrodillas ante un Dios, no ante los hombres.

            También entre los exactos, los amigos.

¿Cuántas veces no se te ha puesto la mujer correcta en el camino burra? ¿Crees que te va a estar esperando, crees que va a esperar que dejes de oler a dos más que estén marcadas con leches de otros hombres para oler una lavada? Es mejor usar la mano a veces y esperar que la mujer venga sola, puedes hacer eso también.

- Una vez quise conversar contigo y no se pudo, ahora puedo llamarte y conversar contigo.

            Algún día, hoy es algún día ¿Qué te lo impide?

- No hay chocolate.

            No lo he pedido.

- Siéntate y cuéntanos algo.

            ¿De mí? ¿Qué quieres saber?

-¿Qué quiere decir cuando estás con barba y con un traje cremita?

            Que estoy bien.

- Cuándo estás armado, guerra ¿y cuándo estás joven?

            Es cuando recuerdo. Ustedes recuerdan su infancia y su juventud, nosotros la vivimos en nuestros recuerdos.

- Tú proteges los diamantes de la espada de Miguel.

            Y como tú lo dijiste ¡no, nunca se me ha ocurrido gastarlos!

- Una sola vez sentí tu espada.

            No, no fue en ese lugar.

- Una vez me aplastaste y sonreíste.

            Nos gusta que una cucaracha diferencie el peso de una galleta del de un zapato gigante.

- Y en ese caso la galleta era el escudo.

            El zapato más bien, no merecías la ballesta.

- ¿Por qué te encerraron?

            Por ser como tú.

- Pero tú caíste.

-Aprender de las experiencias de otros te protege para no caer.

            Es como has imaginado a la mujer radiante de cabello negro, pechos, cintura y caderas perfectas, piernas y cada cosa en su lugar, así mismo era su maestra. Hay muchos guerreros, muchos que asentaron su espada y su escudo y se rindieron sólo ante el olor de su cabello, no se diga al mirar su cuerpo ¿Cuánto crees tú que había que pagar para poder poseerlo? Yo poseí su cuerpo y fue tarde darme cuenta de cuánto costó, cada uno de los diamantes, como ustedes les llaman, piedras, como nosotros les llamamos, son símbolos, son los rayos de los que ella aprendió, todos y cada uno de ellos, no los cinco que ustedes conocen.

- ¿Cuántos son?

            No se me es permitido volver a hablar de ello, va más allá de cualquier jerarquía en esta sala.

- Fue un caro precio.

            Ella aprendió y enseñó, se volvió tan poderosa que sus pies ya no tocaban la tierra.

- Cuando vino me preguntó que si todavía seguía huyendo ¿Por qué lo dijo?

            Porque después de hacerlo hui, me di cuenta de lo que hice y sólo esperaba mi merecido, ella se enamoró de mí, logró lo que quiso y yo también.

- ¿Sabiendo lo que te esperaba?

            Sabiendo lo que me esperaba.

- ¿Valió la pena?

            Cada segundo.

- ¿Cómo le componemos a Jandry si vos has sido igual?

            Los hombres de ahora no utilizan otros hombres, sólo los eliminan, es más fácil para quien tenía opciones, para ti sólo hay una.

- ¿Cuál es?

            Ves porque te llamamos burra. No voy a responder a algo tan básico, sentiría insulto de tu parte si no lo entendieras.

- Hay muchas respuestas.

- Los extremos son complicados, el buscar demasiado y el no buscar, a pesar que el no buscar, en un momento determinado te hace encontrar.

            El no buscar es esperar con paciencia, el buscar es esforzar y creer conseguir ¿he sido claro?

- Sólo uno tuvo la paciencia suficiente, se llamó Job.

            Todos observamos su historia y la vivimos. Muchos nos reímos y lloramos también, los primeros en ver novelas, así como ustedes, fuimos nosotros, pero nuestras pantallas eran más grandes que las suyas.

            Todo tiene una existencia previa.

- Sabes que no entiendo muchas cosas, aunque  me digas burra, me  da igual, sabes cómo vine y mira como estoy ahora.

            Sentado.

- Digamos así, he crecido.

            Ha sido un gusto verlos, espero haya sido útil mi información.

-Siempre.

 

            Sí, siempre y cuando alguien la pueda pedir.