Asignación astral

Un maestro astral debe proteger a los suyos, a los nuevos y a los desconocidos también, eres quien asigna, tienes tarea entonces.

            Un médium necesita protección, una bestia, no mujer, una bestia. Estás usando tu poder como una prostituta cualquiera, sólo prestas tu servicio, pero es temporal.

            Ve en frente, un ser humano recibe bendiciones o recibe maldición, aquel que punza tus dedos en tu mano derecha no te hace bien, te hace un daño permanente, aquel que tiene el permiso de dar, da al otro en su izquierda. La energía del ser humano fluye, esto es un candado permanente (se presiona las puntas de los dedos por la parte de abajo y el pulgar arriba y abajo), cinco puntas, ustedes les llaman yemas, cinco bloqueos, la cadena de Efesthus y la bestia a la cadena y la protección no se irá. Como un niño con juguete nuevo debes enseñarle como es la bestia que va a llevar con él, así verá si quiere o no llevarla, respetarás el libre albedrío, no impondrás como una prostituta tu costo por un tiempo. Has dicho no cobro, antes tampoco lo hacían. Te guío en el proceso, tu derecha da, su izquierda recibe.

            Un latido del pulso significa ya está.

            El pulgar se marca dos veces, el invitado llegó.

- ¿Por qué se marca dos veces?

Porque es donde se encierra, la entrada y la salida.

            No des nombres a tu bestia, todas llevan el mismo nombre, son grolos, bestias de protección. Se te ha dado un regalo, una bestia te ha dado otra.

            La bestia se presentará en tres formas, tres estados, grande frente a ti o a los tuyos, cuando se muestra así, está agresivo, hay peligro y protegerá de él, como un perro de mediano tamaño, negro, ancho, como la raza creada por la mano del hombre en este tiempo, cuando tome esa forma te dirá estoy presente, ten cuidado cuanto esté como un cachorro pequeño, sólo estará saludando a su dueño y es bueno que el dueño salude.

            Hay ocasiones en las que no puedes sentir su protección, pues no te defenderá de quien no debe, pero la presencia estará. Cuando no lo veas dará la vuelta y te dirá aquí estoy, nada se te acercará, pero las mujeres sí, mucho más que antes, toda bestia masculina atrae bestias femeninas, ser un portador de la bestia que te acaban de asignar, implica que tu entorno también cambie, tú no cambiarás, pero tu luz será distinta, si eras una vela pequeña, ahora te verá como un faro, esa es la diferencia y es lo que verán en ti.

            No los conoces, no aun, ahora sólo se te permite ver nuestra luz, sólo mira y no temas por lo que ves. 

                       

Leukaf a Jandry:

Ahora me llamas Sam ¿Cómo te debo llamar a ti? Jandry suena a niña. Elige.

- Daniel no.

Ya barriste tu casa, déjala limpia, no metas basura en ella. Pedí que laves el camino completo y ya se ha hecho, si quieres volverlo a escupir para trapear después, sólo tráela, se te ha sido advertido, se te ha mostrado y no se te mostrará más. Pronto alguien resbalará y ahí estarás para sujetarla, calla ahora y espérate.

 

            Te llamaré Jas, amigo.