Libro de Plata

Dictado 1

11 de Octubre de 2014

 

Llevo mucho sin salir, (luego de subir sus piernas al banco) esto no es madera; y ustedes no son lo que esperaba, (exclamó).

¿Quiénes son ustedes?

–Nos puedes reconocer.

Ante mí el hombre que camina entre ustedes, al que llamaron Maestro Afael, no tiene mayor rango ni jerarquía, no rindo culto, ni el a mí. Mi nombre no puede ser pronunciado, pero ustedes me han llamado Ira; entonces que ese sea mi nombre.

¿Quiénes son ustedes?

–Iván, Erika…

 No los pechos, no…

–Carrera, Jorge, Jorge…

Sangre vieja, sangre joven, mismo nombre, (luego de una risa)… herencia capilar no ha sido heredada. Tu nombre mujer…

–Ordoñez.

No.

–Patricia… Shussan…

¡Cuánto hace sin vernos, sinvergüenza!, estoy entre conocidos.

–Yo soy Cristian.

¿Cuantos idiomas hablas Cristian?...

–¿Toditos?... cerca de seis…

Cerca, lejos… los hombres no han cambiado en nada, a excepción de sus ropas son algo diferentes o serán sus panzas las que se ven más notorias… ¿puedo probar vino?

Mi nombre fue puesto por los hombres ante Dios, porque soy el principio de sus miedos al igual que de sus egos, tómenlo de esta manera: “soy el principio de todo lo que son”.

Pregunten entonces, y yo responderé siempre y cuando haya vino que beber…  por cierto gracias por escuchar.

Tú, no eres igual al resto, no deberías sentarte solo, no un nuevo… mis hermanos no son tan benevolentes, frente a ellos deberás estar en medio de dos grandes así no te verán tan chico; ¿que necesitas preguntar?

–¿Porque estoy aquí?

Por qué viniste hasta aquí, ya he respondido.

–¿Estoy en el camino correcto en mi trabajo

Los trabajos tienen guías no caminos, ¿cuál sería la pregunta?... Dos mujeres paradas… espero preguntas.

Ya fui llamado antes a dictar, ya dicte antes, ya dictare ahora.

–¿Y qué enseñaste?

A reconocerse entre las bestias, entre los hombres y entre los humanos; más bien hombre y bestia es lo mismo, y humano e insecto lo mismo también…

Más sabe un hombre que un humano, porque más humano es quien deja de ser hombre.

¿Que enseñe preguntaste?... Les enseñe a verse y a ver a otros por lo que son, por lo que ven, por lo que piensan, y por lo que creen pensar… (con una sonrisa sarcástica)

¿Qué es la impotencia?

­–Pregunta antes de continuar, (prosiguió Iván) ¿más sabe un hombre que un humano?; o ¿más conoce un hombre que un humano?

Y lo he demostrado, más sabe un humano, pues deja de ser hombre. No me habla un hombre; sino un humano y más conoce el hombre del hombre, no del humano.

­–Vale la aclaración.

Más sabe el diablo por viejo que por diablo. Lamentablemente no soy un diablo, aunque hable algo feo, no soy un diablo. Nos dicen demonios pero solo cumplimos objetivos y ordenes… o lo hacemos a voluntad.

Y quien no pregunta aprende y quien no aprende pregunta, entones así les diré ¿qué es la impotencia del hombre?... sino la ira que lleva dentro hacia sí mismo. No enseñe a los hombres a ser iracundos, les enseñe a temer.

¿Cómo cambia un hombre de estado, como deja un hombre de ser hombre y se convierte en un Dios?

–Venciendo sus miedos.

Gracias…      

–¿Cuál es tu función como demonio?

Hurgar en sus miedos más profundos y mostrárselos; y así jugando con la conciencia del exorcista, puse de frente a él, tres de sus miedos más fuertes; Así mis miedos…

Que vengan los niños… No amansas una bestia, si no la amaestras primero, y no hablo de las mujeres.

Mi nombre es Ira, ¿quién eres?

–Gustavo, Julián.

Julián…

¿Cuál es tu nombre?… (al no tener respuesta exclamo) ¡Niñas o mujeres, no han cambiado, ¡habla!!

–Todo bien (bromeo un presente, luego de unas risas). Hoy día queríamos saber un poco más sobre el desarrollo de la telepatía.

No son regalos dados por los demonios a los hombres, vienen de un poco más arriba.

–Pero tu hiciste algo hoy día porque yo tenía una inquietud en mi casa, y estaba de hecho, traía una botella de trago, pero…

Yo te pedí vino.

–Eso digo, pero a última hora, yo no sé porque deje, y le decía a mi esposa que no sé por qué, pero tengo que llevar vino. Y mi esposa me decía que no lleve el vino y que lleve trago y le decía gorda, “es el vino el que tenemos que llevar”. Entonces ella se vino incluso en contra diciendo para que vas a llevar vino y dije no sé. Y la verdad ya entiendo para que vino, el vino acá… pero tú tuviste algún tipo de comunicación conmigo para que yo haya decidido, porque fue a última hora. O sea estaba trayendo y es más, otro trago.

–¿Quién debería enseñarnos el don de la telepatía?

Todos son telepatas ya, todos escuchan y todos hablan entre sí. No es quien debería enseñar, es quien debería permitir. El lenguaje universal fue negado a los hombres cuando intentaron llegar al cielo, desde el piso. Solo dignos pueden, no cerdos… Babel debe sonarles conocido.

Su lenguaje no era diferente al del resto; mas todos hablaban el mismo idioma, en diferentes lenguas y formas. No importaba como salía y que pronunciación tendría, era aquí de donde se comunicaban. (señalando su cabeza)

Su Dios les negó ese permiso, cuando creyeron tener derecho de alcanzar su Gloria. Nadie les enseña, ustedes lo piden, ellos lo activan. Nosotros no necesitamos permisos, somos iguales a ellos.

–Ya entiendo, por eso que tienes que a través de la meditación, y de mejorar tus hábitos y tu forma de ser con el mundo en si vas adquiriendo mayor capacidad.

–¿Qué es lo bueno y que es lo malo?

¿En qué hogar te criaste?

–En un hogar cristiano.

¿Bueno o malo para ti?

–Bueno.

Lo bueno y lo malo es relativo al lugar en el que te criaste, a lo que viviste, y a lo que te enseñaron. He ahí un ladrón, criado en un hogar de ladrones. Se le ha instruido como fin, pues no dejara de ser un ladrón, para el robar estará bien, pues el resto así le han enseñado.

He ahí sí a una dama le enseñan que ser una prostituta está bien, ganara todo a punta de su cuerpo y estará bien para su pudor, no habrá secuelas ni conciencia, pues no hizo nada malo.

¿Qué es lo bueno o lo malo?... Se llama condicionamiento, no existe lo bueno o lo malo, si no la condición que te hayan puesto.

–¿Entonces a ti te condicionaron también?

¿Tú que crees?

–Qué sí.

Condicionaron mi título y mi jerarquía; más no mi poder, ni mi conocimiento.

–Sin embargo en el absoluto si tienes bueno y malo, o positivo y negativo.

He ahí lo distinto, blanco y negro, positivo o negativo, raíces radicales de energía, fuentes de proyección. No existe lo bueno y lo malo; pero si las proyecciones negativas y positivas.

Una proyección no es buena ni mala pero se orienta hacia un camino de bien o mal.

–El uno, el todo es lo mismo, o sea todo es parte del todo mismo, es… o sea la fuente de origen es la misma del todo, es el uno.

Si miras desde lejos el símbolo con el que fue dibujado su Dios: Alfa y Omega; más si lo miras desde este ángulo, solo la mitad será blanca, a la otra la alcanzarán las sombras. Aun así su Dios es blanco y es negro. No se confundan, los bandos son distintos y los bandos sirven al mismo.

Extensiones de mi Padre habitan en los niños, menos en el (refiriéndose a uno de los presentes)… y el mundo sigue silencioso...

–Esta tenso el ambiente, ¿quién es tu padre?

Pregunta… tú, pregunta, y ¿tú? (dirigiéndose a los niños, pero no quisieron responder). Se ha dado paso a los niños, los grandes deberían preguntar.

–Yo te hice una pregunta.

No puedes responder a algo que ya no existe ante los ojos del hombre. Este conocimiento ya se les fue dado y lo acabas de recordar…

–¿Porque son llamados demonios, si ustedes son Dioses del Ades?

El hombre llamada demonio a todo aquello que era… ¡feo!

–¿Diferente?

Nos gusta mejor feo. Lo hermoso, lo apreciable, es de los ojos de los hombres, no nuestro, nuestra figura es algo repugnante. Los hombres nos vieron, y nos llamaron demonios. Fuimos condenados también al averno.

–A una de las puertas.

Si ves a un hombre, si ves a un ser, salir de las puertas del averno, ¿qué nombre le darías?

–Ya está claro.

¿Ya está claro?, o le dirías demonio…

–Demonio, demonio (todos dijeron entre risas)

–¿Quién es tu contra parte… o quien es la contra parte de Leukaf?, esa era antes la pregunta.

¡Qué pena! (Todos rieron nuevamente). He ahí porque Leukaf, es tan nostálgico.

Enseñamos al hombre a verse entre sí, a medirse por sus actos y por sus formas. Mira ahí a un hombre, mira la imponencia... Sus ojos te dirán cuanto necesitan y su boca cuanto quiere, sus hombros alzados te dirán quiero aprender, sus hombros bajados te dirán no me importa.

Eso es preocupación y algo de miedo; no miedo a quien está presente; más bien a no entender.

Debo aclarar… los hombros, los ojos, la boca, cada división del cuerpo del hombre y de la mujer por igual, llaman y dan un instinto al hombre que ve o a la mujer que lo hace. Los ojos acechantes, la boca tiene varias acciones, los brazos pueden decir poco, pero los hombros pueden decirte mucho, y ahí viene otra división.

Los hombres no lo tienen, las mujeres sí. El pecho de un hombre se mantiene firme como sinónimo de grandeza de hombre o fortaleza. Si los pechos de una mujer están muy alzados, está queriendo provocar; si se mantienen livianos y algo movibles demuestran no buscar nada, solo compartir.

Los hombres no necesitan escotes, pero hay de la mujer que sí. Hasta aquí estén con seguridad (señalando bajo las clavículas), hasta acá, es necesito más de dos penes (señalando mucho más abajo). Debo aclarar a veces a los hombres no les alcanza para comprar más tela…

No hay mayor ciego que el que no quiere ver; aunque el ciego camina firme y se tropieza solo si se descuida, dime tu Julián, ¿que eres, hombre o niño?…

–Niño.

¿Pero eres hombre o mujer?

–Hombre.

Entonces, ¿eres hombre o niño?

–Hombre.

Pero eres un niño.

–Sí. (Dijo riendo)

Entonces ¿que eres Julián?, habla muchacho…

–Soy hombre, pero soy niño. (Gustavo respondió riendo)

¡Gracias!

Debemos tener claro que somos, pero no a medias, sino por completo. Soy un hombre grande o solo soy un hombre; soy un hombre pero soy niño aun… Y lo entendió un niño, no soy mal maestro.

Miedo y confianza. La confianza de un niño se gana con la risa, cuiden a los niños de quienes pueden hacerlos reír… un consejo de quien ya ha visto perdición en el mundo.

¡Qué pena! (al portador de Leukaf, todos rieron)

Tres grandes médium se juntaron cuando Hércules ya hacia historia. Los llevaron frente el gran Hércules, frente el gran Efesthus debería decir. Él se sentó firme y sentó su jarro.

Ahora dale de beber… la madre no entendió el mensaje. (A Erika).

¿De qué se ríen? Es grato compartir, con quienes quieren compartir; mas por algo me llamaron Ira… (Dirigiéndose a los niños que estaban inquietos)

Efesthus era fuerte, debo decir Hércules, más un solo golpe pudo hacerlo dormir. Mis hermanos pueden ser amarrados, no pudo tocarme con sus cadenas entonces, no podrá tocarme esta vez, porque en vida me porto uno de sus amigos, me llamaron Menelao, el justo.

No puede lastimar a un hombre justo, la justicia depende de la Ira o ¿me equivoco?… Hombres ¿qué tan justa es la justicia para ustedes, si no se basa en la ira de sus corazones?... entonces no es justo, solo es ira…

Pregunta…

–¿Quién te porta ahora?

No somos portados.

–¿Entonces quién te contiene?

Tienen mucha instrucción, y tengo buenas respuestas. No somos contenidos ni portados, ninguno de los tres, no en este tiempo. Los tres solo saldremos por asignación, hasta ahora nadie es digno de portarnos, nadie lo hará.

He llegado a una sala con muchos aprendices, y solo tres de ellos son dignos de portarnos y dos de ellos ya no van a portar... solo sobra uno. Un maestro invitado y una antigua aprendiz de bruja.

Hay tres más allá de dos, más son agregados; no son parte, siendo uno parte. Tres dignos: quien no me ve, quien observa a quien no me ve, quien lleva tinte en su cabello… vanidad.

–¿Qué, que?

–Quien lleva algo en su cabello.

–Vanidad.

Lo que para el cuerpo no es natural, es banal para el espíritu, ¿fui claro entonces?

–Pero yo así veo dos.

Pero estas dos no son dignas, yo solo he mencionado a una. Decir no digno, no es decir por siempre, es decir les falta caminar.

–Hablabas de la justicia, a la justicia la nombraste como ira, Hércules o Edress no te pudo encadenar…

–Efesthus.

–Efesthus.

Edress también llevo su cuerpo, pero Efesthus fue quien los enfrento a mí.

–Sin embargo que es, o quien es, quien te podría no digamos vencer, pero si aplacar, no estamos en una lucha en este momento… ¿la benevolencia?

No… más bien la satisfacción. El hombre lleva un concepto diferente de satisfecho y nosotros otro. Satisfecho no es contento ni agradecido; satisfecho es harto, lleno, completo.

–Pero puede ser satisfecho de rabia y de ira también o sea…

Entonces hemos entendido, Yo puedo destruir lo que aprieto, la ira en abundancia satisface pero destruye también. He ahí que si yo perdiese el control o uno de ustedes con ira, su mismo cuerpo produciría suficiente bilis para acabar con su estómago.

Soy más débil que mis hermanos, pues no puedo ser más grande de lo que soy. La ira es un condicionamiento que tiene un límite, cuando ya has llegado a este límite, no puedes llenarte más pues colapsas; por esto me ven apacible, no iracundo.

–Ese sería el sentido en el que decía que no estamos en este momento, no en una lucha, porque eso sería la forma de destruirte, por eso decía no destruirte.

Y fue lo mismo que hizo el gran hijo de Zeus, decidió no prestarme atención, por esto no me encadeno. Si la ira tiene ira, morirá. Si su ira nubla su juicio, perderán; el principio es el mismo. ¿Porque encadenar a alguien que ya vive su propia muerte bajo su nombre?

Ya están aquí, (luego de un fuerte trueno) ese es Pánico, mas no llegara hoy, solo está saludando.

Es fácil contenerlos… ¿desean irse de aquí?

–¿Quieren irse a jugar?

Condicionamiento: ¡si vuelven a hacer bulla, vuelven a venir! (a los niños)

–¿Cómo se puede tomar una decisión justa sin dejarse llevar por la ira?

Decisión justa con ira, te acabo de dar un ejemplo.

–¿Cómo se controla la ira?

Conversando con ella, con lógica, no con huevos; con lógica, no con sentimientos. Los hombres y las mujeres, piensan distinto.

El hombre primero filtra su información en sus testículos, luego por su cabeza. La mujer lo hace muy pronto, ¿porque se equivoca?... porque no filtra. Debe pensar dos veces, pero no con sus sentimientos. Cuando la mujer ha pensado con sus sentimientos ha perdido, y tomara una decisión justa para otros, no para sí misma.

–¿Tu mantienes influencia sobre Shussan?

Ella, toma lo peor de mí… cuando aprende a neutralizar su propia ira, hacia sí misma, logra encontrar el punto neutro.

Todo aquel que ha portado a Shussan, ha tenido mucho odio hacia sí mismo en su interior; mucho por errores propios mucho por errores que comenten. Cuando conversa consigo misma y decide que es justo para ella, logra encontrarme y hacerme a un lado; solo entonces toma decisiones para ella, espero haber servido.

–Sí.

–Justo de la ira que acabas de decir, como darle su posición.

Ha quedado marcada… (Uno de los niños entro, e Ira chasqueo sus dedos marcándola)

Cuando se porte rebelde como lo hace con constancia, el ruido (chasqueo nuevamente sus dedos) y su cuerpo entenderá, tómalo como un regalo.

–Gracias.

Odio… nadie odia. Solo odias aquello que creaste y fracaso, con esto he respondido mucho. Definan porque Jesús decidió bajar y entenderán porque su Dios les dio la espalda. El odio es la fortaleza para destruir aquello que creaste y fracaso… eso es odio.

Ira la fuerza que necesites para destruir lo que creaste y se convirtió en odio.

–Y de eso, ¿se deriva la venganza también?

No, la venganza es más de hombres. Tú no creaste algo con tu venganza, ni lo crearas.

–Pero para destruir, después del odio, viene la venganza”

No, tu Dios destruyo con amor… porque fracasó. Espero ser claro.

–Sí.

Odio y venganza no son amigos, más bien no existen. Son condiciones finales hacia un hecho inicial. La venganza es el sentimiento que reprimes o cumples como hombre. Venganza es más resentimiento que guardas y llevas contigo deseando mal. Desear mal no es odiar, es esperar algo negativo.

Ha sido una buena acogida…un trago debe ser fuerte.

 

–Gracias.