Visión no dada a un no definido

Me desdoblé y fui hacia un lugar horrible, un lugar frio y lleno de agua, había una canoa y un barquero que no mostraba su piel, ni su rostro, ni sus manos, estaba vestido con una túnica negra y venía hacia mi navegando en su canoa (como una góndola en Venecia).

Al fondo había una pared de color celeste grisáceo y al medio había un ojo gigante delineado de negro, penetrante, de este ojo chorreaba sangre color carmín hacia el agua de ligera corriente que iba de derecha a izquierda, el canoero seguía desafiando a la corriente para dirigirse hacia mí, escuche una voz fantasmagórica, muy tenebrosa pero con tono de desesperación que dijo ¡ayuda!, mientras de fondo sonaba un desesperante sonido semejante al sonido de la películas antiguas de miedo.

Regresé a mí y abrí los ojos rápidamente, el corazón me late a mil por hora y siento una desesperación en mi interior, casi olvido algunos detalles, este momento al narrar lo que me acaba de suceder, siento náuseas y escalofríos, siento deseos de llorar, me duele la cabeza, alcé los ojos y me miré al espejo y vi mi verdadero yo, las cosas empezaron a sonar.

 

Le conté a mi madre y me puse a llorar, ella estaba trabajando en su computador, me abrazó y me senté en sus piernas, me dio posibles explicaciones sobre lo que ella dice que fue “un mal sueño”, no sé si fue mi idea o si fue verdad, pero sentí que “el barquero” vino, se paró detrás de mí y puso su mano de esqueleto en mi hombro izquierdo y lo presionó, estuvo así durante un momento y luego se fue, el hombro se me puso como tieso y luego me quemaba y a la vez no.