Los que no ven

Némesis

Jorge: 

 

            Les contaré desde la concepción de mi madre. Yo no debía existir, en primer lugar por incompatibilidad de sangre, y a los siete meses de embarazo se enfermó de paludismo y tuvieron que inyectarle medicinas muy fuertes, el médico le había dicho “es usted o es el niño” y mi madre tomó la decisión de tomar los medicamentos, como buenos católicos mis padres pensaron que no iba a pasar nada y cuando yo nací, nací casi sin piel. Mis padres me alimentaron de fruta, de miel de abeja, de mosquitos y de ahí fui cogiendo energía. Cuando tenía tres años, el demonio me atacaba en sueños, tenía forma de toro, negro con rojo, en lo que corría para escapar veo un precipicio y un árbol y pensé rápidamente “a este aquí le caigo”, lo toreé y él cayó al precipicio y hasta ahí llegó el sueño. Después tuve una visión, dos mundos peleando, de fuego parecido, en la que un mundo es destruido. Me ha gustado siempre lo que es espiritual, me inscribí para ser sacerdote, comencé a estudiar artes marciales, empecé a meditar, fui al exterior a aprender con coreanos.  Pasa el tiempo y como que uno no se halla en este mundo, es muy difícil encontrarse en este mundo, incluso más ahora que todo es una perdición. Me fui al exterior y en cada lugar siempre supe que yo ya estuve ahí y en uno de esos viajes me regalaron un libro para despertar. Escucho voces, me llaman, me silban, veo y hablo con duendes. Me ido a la astral, a las almas puras, la casa de los maestros. Cuando se dio la aparición de la Virgen del Cajas yo regresé a Ecuador y toda mi familia había organizado el viaje, yo me quedaba sin irme; a las tres de la mañana me tocan el hombro y veo la cara de Cristo “no te preocupes, a las seis de la mañana te irás”; y a las seis de la mañana vino un primo y me timbra, nunca fue un sueño, fue real. He hecho exorcismos por jerarquía, hago sanaciones…