Cuando un escogido no sabe que lo es, caminos caídos en el árbol de su humanidad, dirigiéndolo al camino correcto.

El sello de la energía, el conocimiento, la esencia pura de mi ser, desde su pérdida ha regresado todo, el conocimiento se me muestra de maneras muy claras para mí, pero difícil de explicar.

Estoy perdido en información, el conocimiento está pero mi ignorancia sigue presente, no sé qué me sucede, he vuelto a sentir cosas que no sentía hace años, el peso en mi espalda se hace agotador, a veces me levanto y el peso me regresa a la cama.

He logrado tocarme algo que parece salir de la zona de mis omóplatos, pero no son lo que toco, porque salen a más de 10 cm de mi espalda, me siento frustrado con lo que me sucede, no sé cómo reaccionar, todo es tan claro y confuso a la vez.

Vuelven mis recuerdos que son tan cálidos, pesados, confusos y hermosos.  Mi vida se reduce a la nada y de la nada parte todo, ¿quién soy; un punto en un vacío absoluto?, o ¿soy el vacío en el cual empiezan a aparecer los puntos y cada punto es una infinidad de información, sin un orden o un patrón; es pura esencia?

Llegó de una manera extraña, aún no recuerdo cómo, y de la misma manera desapareció; el futuro es un libro abierto, el pasado un libro que se debe cerrar y abrir de vez en cuando para tener un pequeño apoyo de lo que fue y lo que será.

El portador de Edress luego de su historia compartió también una canción antigua que siempre le ayudaba a alejar a aquellos demonios que merodeaban su casa durante su niñez.

SALVE DE LAS VACAS

(Se canta con una melodía suave y triste)

//Un pobre por la mañana a casa de un rico fue,

a pedir una bendita limosna,

Señor por el Amor de Dios,

el rico de que le vio,

pronto se le sonrió,

siendo tan joven muchacho,

porque no aprendes oficio,

mi padre fue carpintero,

tal oficio yo aprendí,

me sucedió una desgracia,

por lo cual me veo así,

yo no te pregunto de eso,

sino que vienes a hacer,

a pedir una bendita limosna,

Señor por el Amor de Dios,

al doblar en una esquina,

cinco heridas le mostró,

dos  por salvar las almas y tres por los pecadores,

el rico de que esto vio,

a sus pies se arrodilló,

el pobre vuelve y le dice,

ya es tarde quedas sin Dios,

Alaica, alaica Señor,

un rico se condenó,

por una bendita limosna,

 

que al mismo Dios le negó.//