Mshibama

Biografía de un portador que renunció a serlo, ¿victoria o fracaso?

 

Habito en medio de lo que ustedes llaman hogar, no me inclino ni por el bien ni por el mal, no soy un ángel, no soy un ser divino, solo soy un ser condenado a enseñarles lo que no quieren aprender

Maximiliam Simetricum  (Máxium).

EL ESPEJO

No se puede llegar a esta dimensión si no se tiene una persona que necesite aprender algo, principalmente alguien puro, alguien que haya purificado su karma, alguien que sufre, y si es una combinación de las dos mejor, porque tienen la mente abierta y quieren aprender, (5 años 2 días 8 meses, más adelante entenderás porque menciono esta fecha dijo), el espejo sirve para reflejar lo que existe en otros lugares y al ser creados de varios dioses ustedes comparten esencia con estos seres y si buscan podrán encontrar a estos seres dentro de sí. 

Todo es un círculo y para los que se unen a los altos, no habrá muerte, no puedes leer palabras que aún no han sido escritas, todo fue escrito ya, solo tienes que definir qué parte encaja donde.

Un anciano.- Cuando llegó por primera vez lo sentí como un anciano, nunca supe quién era en realidad solo sentí que sobre mi pesaban años y años de vida con apenas 6 años, es complicado cuando ves que los demás niños solo quieren estar jugando, mientras tú solo quieres leer un libro, tomar una taza de café, escuchar música clásica o música antigua, disfrutar el atardecer, como que has vivido eones, todo parece infantil y minúsculo.

En el espejo fue la primera vez que los vi, aún puedo hablar con algunos de ellos, yo los llamo celestes porque para mí son celestiales, entonces me dictan o me enseñan cosas, yo a lo que renuncie realmente fue al poder, porque por cada cosa que me dieron me quitaron algo a cambio, a veces estaba caminando por media calle y de repente llegaban y comenzaban a hablar y mostrar imágenes que formaban historias, miles y miles de historias que cuando son necesarias las recuerdo, sino, quedan encriptadas en mi cabeza hasta que las vuelvo a necesitar, aun actualmente  cuando alguien tiene la necesidad increíble de una ayuda o de algo, ellos hablan a través de mi boca pero sólo en casos excepcionales.

Maximiliam Simetricus (fue así como se presentó aquel ser), me dijo que se encuentra fuera del poder, él es solo un conocedor, como un maestro, no tiene afán de poder incluso sabiendo que puede obtener el poder de todos aquellos, pero me enseñó que lo principal no es el poder, ya que el poder es amargo y se consume, mientras que el sabio calla y espera a que los guerreros se maten entre ellos y come de sus cenizas, a limpiar el basurero que dejaron y hacer algo mejor y nuevo.

El nombre que me hizo adoptar, fue “el caminante” porque me dijo que mi vida iba a ser siempre un eterno camino (ya se imaginaran que con todo lo que yo hacía, decía y sabía, siempre terminaba siendo el sabelotodo, y el que criticaba absolutamente todo), siempre un motivo o un una razón detrás de algo, en ocasiones me infringía pruebas de soberbia o paciencia, y muchas de las veces no las superaba, era como una constante “Y” de un camino, literalmente decía:

-“Tienes dos opciones, esta vereda es recta, sencilla, dulce pero al final de ella te espera la muerte, y aquella vereda, es dura tan insoportable que tus pies no la llegaran a culminar, y al final de la vereda, solo encontrarás más camino que recorrer, decide”-.

Eso lo puedes entender como un adulto, pero a mí me lo decía desde que tenía 7 años, así que escucharlos siempre fue muy difícil, peor aún aceptarlo.

Después de un tiempo conocí a alguien que me ayudó mucho y lo hace hasta ahora, porque es la única que fue realmente humana, me ayudo a soportar todo esto, “María la maestra” (en ocasiones me podrían creer loco, pero tenía un cuadro que conservo hasta ahora y con cada prueba más difícil, podía ver al cuadro sonreír), la vi cerca de mi cama, pero siempre en silencio, y después la vi siempre cerca mío, aconsejándome como sortear las pruebas, era como que me daba las pautas para superar las pruebas, pequeños detalles que nadie podría darme, y pasaron los años y mis pruebas eran mas fuertes, llego un momento en que ya no las soportaba, tendría como 13 años y había desarrollado una habilidad bastante interesante, había determinado que los seres vivientes no vivimos en una sola dimensión sino en varias, y aprendí a crear portales para mi seguridad, determine que las personas están compuestas por muchas partes entre ellas algunas malas, y de los portales que ya había aprendido a crear, fui creando como redes, como cernideros y si el ser que me seguía no se perdía en el laberinto de portales, la parte oscura que la componía, si quedaba oculta o encerrada en alguno de ellos.  Pero también eso me alejaba de la forma coherente de las personas, dejando en mi algo parecido al autismo, entonces las personas que lograban llegar a mí siempre eran seres escogidos, seres que contenían algo bastante fuerte o bastante bueno, el común de la gente nunca llegó a tocar mi esencia, ahora puedo decir años después de dejar eso atrás, que a mi alrededor pasó toda una vida sin darme cuenta, como ejemplo:

En una ocasión estaba en el colegio en el recreo, y vi caer una espada en la mitad de la cancha de futbol, alrededor de la espada se formó como partiéndose el césped, una estrella de 6 puntas envuelta en un círculo, en cada una de las puntas de la estrella apareció un ser de forma humana, tenían rostros conocidos pero que nunca había visto (los sentía conocidos), en el centro apareció otro ser y empezaron a discutir aforadamente (eso fue lo mas importante no recuerdo más, todo se bloquea, solo cuando son necesarias las ideas fluyen), cuando desperté de este trance pasaron ya dos horas, y esa imagen se repetía constantemente en mi cabeza al igual que las siglas A.G.L.A., 

Comencé de inmediato a buscar puertas, y encontré que en las iglesias, cementerios, o lugares donde haya paso algo extremadamente bueno, como el nacimiento de un niño, o donde se haya salvado la vida de una persona de una manera extraña, en esos lugares se conserva la energía de luz, y en esos lugares podía habitar en paz, fuera de ellos siempre había temor (en este instante lo que les cuento es limitado, cuando intento decir algo más que no es, algo dentro de mi cabeza literalmente me tumba, es como si estuviera tamizado lo que les cuento).

Cuando tenia entre 14 y 15 años, recibí la visita de dos seres bastante extraños (ahora por ejemplo recuerdo claramente algo que no recordaba hasta hace poco), cuando estos seres me visitaron, María estuvo parada en la puerta evitando que ingresaran (mi habitación estaba separada por un patio), recuerdo bien que era una noche de luna llena, (desde aquella noche hasta ahora hay un soldado parado al pie de mi cama pero tengo que llamarlo, ya que si no lo hago, no viene y cuando no lo hace no puedo dormir en paz, es uno de los regalos que recibí y creo que es de María), de los seres que me visitaron aquella noche, uno tenia la forma que comúnmente se pinta o se ve la escultura de un buda, muy gordo con dos cuernos en la frente, una cola terminada en punta como un abanico con el que se ventilaba, en una mano sostenía fruta y en la otra carne, y comía desaforadamente, me pedía que saliera, recuerdo a María parada en la puerta, sellándola y diciéndome que me cubriera, que no los mirara, obviamente lo hice y después me destape la cara, ahora estaba un ser flaco, alto, pero no lo podía ver solo veía algo parecido a la túnica de un monje, como la túnica de la parca, solo veía que de sus manos emergían uñas enormes, gigantescas (por extraño que parezca este ser me daba mas confianza que el gordo), igual me llamaba, pero la virgen parada en mi puerta me repitió lo mismo e impidió que saliera (pero siempre fui débil y el deseo de mirar era mayor), esa noche también conocí a Rafael, claro que no sabia su nombre en ese instante, solo lo vi aparecer y tomar posesión de mi cuerpo, quien con una ira incontrolable, me levanto de la cama con toda autoridad a gritarles

-¡Lárguense, ustedes no tiene nada que hacer aquí, desde hoy yo he venido a protegerlo!-

Junto a él, parado otro ángel de gran tamaño, a quien reconocí como tal porque tenía alas grandes y con una gigantesca espada se poso sobre mi cama, Rafael me dijo:

-cuando vayas a dormir o descansar, siempre, pero siempre llámalo, él te protegerá cuando descanses, y yo te hablaré cuando despiertes-

Rafael tenia una forma un tanto fantasmal como un cristal pero con un tono verdoso, nunca vi su ropa porque llevaba una manta como una especie de bufanda, lo vi polvoriento como cuando alguien vaga por el desierto, esa fue una de las pocas veces que pude verlo porque casi siempre solo lo escuchaba, desde aquel día siempre me acompañaban tres seres: uno el ángel corpulento con armadura que me seguía a todas partes (a quien podía ver), otro la vocecita (que ahora reconozco era Rafael) y por ultimo alguien que sutilmente me dictaba una cantidad increíble de conocimiento y detalles que rayan fuera de la consciencia humana, como estructura del universo, tiempo, espacio, todo dentro de una misma lógica, matemática, lenguaje, física, filosofía, todo como un gran licuado dentro de mi cabeza.

Esos tres seres mas mi persona, vivíamos en una eterna discusión aunque el soldado no decía casi nada excepto cuando se refería a mi seguridad (en lo que al el respecta, salir de casa ya era peligroso, a veces me detuvo de formas muy vergonzosas), gracias a él he sorteado un infinidad de peligros.  Llegamos a la conclusión de que lo mas eficiente para todos era que yo escribiera toda la información que llegaba, y con ello descargara también la energía involucrada en esa información dentro de algo inanimado, tanto así que la información no seria decodificada si no se poseía el objeto y se creaban copias de seguridad de estos, así en caso de pérdida de la llave o el objeto, se podría remplazar el mismo, habilidad que al adquirirla (y por consejo de Rafael) la utilice para mi propio beneficio; pongámoslo así todos los seres humanos para evolucionar debemos superar un Karma en esta vida, a cambio de no sufrir ninguna pena comencé a distorsionar la línea de mi vida utilizando objetos, así digamos, si poseía un anillo y en el caso de que me fuera a suceder algo malo o que representara una prueba en mi vida, simplemente lo desviaba mediante el objeto hacia otra persona (conclusión tomaba el camino sesillo), después al darme cuenta que afectaba a otras personas decidí ocultar estos objetos para que no perjudicaran a nadie, pero con lo que yo no contaba era que dichos instrumentos tenían un tiempo de caducidad y la energía encerrada en estos al no ser usada, se alimenta de energía negativa que la rodeaba, llegando al punto en que el objeto ya no la soportaba, se liberaba y regresaba a mí multiplicada por cincuenta, algunos de estos instrumentos soportaban mas que otros y cuando me di cuenta tenia una gran cantidad de energía maligna rodeándome, era tan fuerte que afectaba a las personas a mi alrededor, así que para no afectar a otros, la absorbí en mi mismo porque yo era su poseedor pero no pude soportarla a pesar de la compañía de los tres seres quienes pusieron también de su parte, llegue al punto casi de la locura, fueron 3 años 8 meses encerrado en esa energía oscura, y la única persona que pudo atravesar todo eso fue un amigo del colegio que por alguna extraña razón siempre estuvo ahí en los momento en los que la energía negativa ganaba, es decir cuando me tornaba extremadamente malo y no escuchaba a ninguno de mis acompañantes;  llegaba el y yo sentía que absorbía esa energía y se hacia más fuerte, y cuando él se marchaba quedaba tranquilo mientras la voz de Max regresaba, y me sentía poderosos, muy poderoso como que me hubieran dado un arma brutal.

Poco a poco fui aprendiendo a utilizar todo lo aprendido para beneficio propio, así podía conectar personas a mi a través de objetos, tomar cierta parte de sus habilidades según la ocasión y durante algún tiempo o determinar que hicieran tal o cual actividad, en conclusión mi yo verdadero se perdió mezclándose con demasiadas personas, efecto que llame “el alma colectiva”, de tal forma que cuando algo me afectaba también a ellos y mientras mas personas se afectaran menor seria el dolor, con lo que no contaba era que también seria al revés (en la actualidad la voz de Max sigue en mi cabeza y la del soldado también aunque como dije antes no habla mucho, he deseado desde el principio de todo esto comentar la información, divulgarla, pero incluso en este instante mi legua y mi mente están atadas, solo me permiten hablar de mi experiencia personal, no de los secretos que me confiaron), con el pasar del tiempo fui involucrando a varias personas en esto, se me dijo que la señal de que yo iba a entrar en acción seria marcada por la muerte de uno de ellos, con las siguiente palabras:

-“Nueves seres componen tu mundo, no con gloria ni poder se exime, entre tus amigos contarlos debiste, nueve lideres que sin querer encontraste, el mas joven en otoño hallaste, y de la muerte a él le anunciaste, nueve caminos distintos tomaste, y a su último llamado acudiste, si no hubiese preguntado dijiste, ¿qué preguntas a los muertos hiciste?”-.

Con este soneto, se marco la muerte de un amigo y de siete personas más, marcó un destino, todos ellos se rencontraron justamente en el funeral de este amigo, y en este funeral se me marco mi misión original nuevamente, yo fui portador de Rafael pero no lo fui de nacimiento, simplemente Rafael llegó a mi por algo que aun no entiendo, yo corrompí la que creía mi misión, y renuncie a todo lo que Rafael me había regalado: habilidades, poderes  podría decirse, y también a ese deseo de gloria, yo renuncie a Rafael 1 año antes del funeral de mi amigo, y cuando sucedió, yo estaba en un punto en que necesitaba volver a sentir ese poder porque me sentía como un niño desnudo en media calle, necesitaba de alguna manera volver a sentir el poder que tenía antes, recién en ese momento conocí a los portadores, y hoy que estoy contando esto se cumple exactamente 1 año de que yo ingresara a lo que llamo “el círculo” y después de tanto tiempo puedo decir que recuperé mi paz.

Esta es la información que tenia, tal vez todo lo que cuente sea un desorden, mas solo comparto lo que viene a mi mente, actualmente puedo decir que soy un asignador, he descubierto que cada cosa que para mi no tenía sentido o era información sobrecargada y termina siendo la pieza que faltaba en muchos rompecabezas, así que cualquier información que vaya surgiendo o siendo recordada, será proporcionada para este libro, que en algún momento de vana gloria creí solo mio.

Luego de algunos años, seguía recibiendo los mensajes de estos tres personajes, a veces estaba el guardián, a veces Rafael cuando necesitaba información y otras el sabio como le conocía al alquimista, siempre cambiaba de forma, en ocasiones era un anciano, en ocasiones era un niño, su forma física nunca fue la misma pero su esencia se sentía igual, a parte de estos seres siempre estaban otros pequeños como diablillos evitando que las personas se acercaran a mi, eran como una barrera que se formaba, muchas de las veces cuando era bastante chico terminaban formando parte de mis juegos infantiles, antes le dedicaba de 6 a 8 horas diarias a preparar un juego, dibujos en las paredes, sellos, juguetes que formaban estructuras, la mayoría de la gente se aburría, de repente uno u otro niño se quedaba mirando que figura se formaba, mi habitación terminaba convertida en un mausoleo lleno de formas, figuras y estructuras bastantes complejas, pero al final el juego duraba de 10 a 12 minutos que dura un ritual, porque era lo que formaba, un ritual.

Comencé a escribir cuando tenía alrededor de 11 años, se me dicto con sonetos, poemas y pequeños cuentos, como este:

Hace mucho tiempo existió un muchacho que no daba la talla para ser un soldado, tenia entre 27 y 28 años y aún no había sido aceptado en las filas del ejército, su madre una mujer de piedad, muy buena y muy simple también, rogaba a Dios porque su hijo cumpliera su meta y fuera feliz, tanto fue su ruego y tanta la bondad que albergaba su alma que logró que el niño ya hombre por misteriosas razones accediera a las filas del ejército en plena guerra, pero aquel que le concedió el favor le dijo lo siguiente,

-¿estas segura de que realmente deseas que el muchacho cumpla sus sueños, que es mas importante para ti, la vida o la felicidad?

-la felicidad, dijo la mujer-

El muchacho al día siguiente que se desato la guerra, fue enlistado sin ver condiciones ni nada, el muchacho estaba feliz, portaba el uniforme y la espada que tanto había deseado poseer, monto el galeón y partió a batalla.

Un mes después la madre recibió la noticia de que todos los galeones habían sido perdidos en batalla, excepto uno, su mirada siempre estuvo pendiente del horizonte, esperando que en algún momento el galeón que se salvó hubiese sido el de su hijo, ella no lo entendió pero su petición acarreo para ella la fuerza más grande que tenía, la voluntad escondida.

35 años pasó ella parada al filo del risco, porque siempre llegaban noticias de que aquel galeón había aparcado en otro país, había llegado a tierras lejanas, que se había establecido en alguna isla y pensaba volver, y así cada día, de cada mes, de cada año, durante 35 años ella permaneció parada al filo de aquel risco, cuando finalmente murió, la enterraron justo en el lugar donde ella se paraba todas las mañanas a esperar a su hijo, hasta convertirse en una anciana, sobre su tumba que no era católica edificaron una estatua de ella, siempre arrodillada y rezando a aun Dios que no conocía pero que aceptaba en el fondo de su alma, la leyenda comenzó a correr y era un símbolo de amor materno, la estatua de aquella madre, sólo sabían que era una madre que espera a su hijo, un hijo que nunca volvería, incluso alguien aseguro que había visto a la estatua llorar.

Años después en plena persecución civil,  una mujer gitana, mora (musulmana) intentaba ocultar a su hijo y esta mujer llego hasta la olvidada tumba de la madre, como la estatua era de un tamaño considerable, se ocultó detrás de ella y comenzó a llorar, porque era una mujer sola y con un bebé, al ser una hora avanzada de la noche no había nadie cerca, la estatua ya estaba casi en ruinas, pero ella sintió que junto con su lágrimas se escuchaban también los sollozos de la estatua que se compadecía de su dolor y ella pidió:

“Hay, el dolor de una madre no se compara, con la tristeza que existe, como quisiera que mi hijo se salvara, aunque yo no sobreviviera”.

Cuando alzó la mirada, noto que de los ojos de la estatua que aun no se desvanecían por el maltrato brotaba una lágrima, pero la lagrima era un zafiro, la gitana lo tomo entre sus manos y sintió que algo la envolvía, algo que la quemaba intensamente, su cuerpo se desvaneció y se convirtió en llamas, pero misteriosamente las llamas no tocaban al niño, cuando sus perseguidores llegaron notaron que un fuego azul lo envolvía todo, no pudieron acercarse hasta el niño y lo dejaron ahí.

Al día siguiente una anciana recogió al bebe y lo crio como si nada, excepto por una cosa, de alguna extraña manera el bebé tenía colgado sobre su cuello un zafiro azul, la leyenda del zafiro que concedía deseos se fue extendiendo con los años, no sólo uno, todo aquel que llegaba a la estatua en un estado de desesperación recibían un zafiro de las lagrimas de la estatua, esto sucedió durante 100 años pero siempre se mantuvo en un perfil extremadamente bajo, por que al ser proveniente de una religión y costumbres no católicas, dentro de un país extremadamente católico siempre se tuvo el miedo de que fuera juzgado de alguna mala manera. 

También se dice que uno de los zafiros después de haber cumplido alguno de los deseos mas extensos de sus portadores, extrañamente desaparecían; muchos años después un hombre cuya avaricia no tenia limites llego a enterarse de la leyenda, compró las tierras, donde se encontraba la estatua, mando a cavar alrededor de ella y derrumbarla, despedazó todo el bosque que rodeaba la estatua, pero como se imaginarán no encontró nunca un solo zafiro.

Cuando ya anciano se dio cuenta de la estupidez que había hecho, y antes de morir mando a construir una estatua de menor tamaño de una mujer arrodillada mirando al horizonte, una vez terminada la estatua, se sentó a sus pies a llorar amargamente porque recién en ese instante se había enterado del origen de la historia de aquella madre, en medio de sus lágrimas, noto que de la estatua salía el espíritu de una mujer joven vestida como ya nadie se vestía, y vio que de la espuma del mar brotaba la imagen de un joven, mientras caía la tarde, antes de quedar profundamente dormido, sintió una mano que tocaba y depositaba algo sobre su cuello, al despertar a la mañana siguiente encontró colgado sobre su cuello dos zafiros con la forma del ánima, los últimos dos zafiros que se volverían a ver de este tipo, los últimos zafiros que concedían deseos, si existen o no todavía es un mito, pero la estatua si existe, yo lo descubrí mucho tiempo después a través de una vieja canción, una canción medieval que contaba esta historia, historia que yo conocía antes de escuchar esta melodía.

Mi testimonio no va a ser algo muy lineal como será de muchos, sino un rompecabezas para quien lea el libro lo descifre.

Luego de su testimonio, lo entrevisté ya que esta fue la orden dada:

-Cuando te hablaron por primera vez del libro, ¿que es lo que te dijeron?-

<<Me dijeron que las cosas iban a cambiar>>

-¿Cambiar en qué sentido?-

<<Dijeron que habría un orden nuevo, y que aquellas personas que estén preparadas para recibir este orden, lo tendrían>>

-¿Podrías relacionar esto con lo que tú denominaste el círculo?-

<<Si, nunca me dijeron quienes iban a pertenecer al círculo, sólo me dijeron que debía prepararme para devolver la información que tengo, me dijeron que debería abrir un camino, un portal o una puerta para que bajaran los demás>>

-¿Qué sentiste cuando renunciaste a portar a Rafael?-

<<Yo tenía demasiado poder, mis palabras se convertía en una orden, y todo lo que decía cobraba poder, de hecho todo lo que deseaba se cumplía inclusive lo malo, todo lo que yo quería lo tenía, y me volví un niño caprichoso, claro nunca fui ostentoso porque sabía ante quienes estaba y pedía las cosas con humildad, pero también tenía mi segunda intención. 

Cualquier cosa que deseaba de corazón ya sean maldiciones o bendiciones se cumplían al pie de la letra, y tanto fue el miedo que sentí que comencé a encriptar las cosas, incluso para mí.

Cuando yo renuncié a Rafael estaba extremadamente cargado por muchas cosas malas que había hecho, esto implicaba situaciones extremadamente complicadas, quería tener una vida normal, porque siempre fui alejado de las personas para que no expresara todo lo que yo sabía, porque podía ser mal utilizado, Rafael me enseñó a ser soberbio>>

-¡Considero que no fue soberbia lo que te enseñó!, más bien el conocimiento que tenía y te permitía poseer, el acceso mismo a toda esta información e inclusive la facultad para realizar sellos físicos fue alimentando tu ego humano -.

<<Exactamente, no renuncié a Rafael, sino renuncié al poder, él nunca fue la base de mi poder (ahora lo entiendo), porque nunca tuve poder, lo que tuve fue un conocimiento basto, entonces yo tenía tres criterios, Maximiliam quien dictaba, Guardián quien me protege y Rafael quien siempre me hacía firmar con el caduceo, antiguamente era el símbolo de los mensajeros y mensajero traducido al arameo significa ángel.

Rafael es el guardián del árbol de la vida, el cual es la llave de la biblioteca universal de los siete Dioses, toda su creación está ahí, por ello mi vida siempre estuvo rodeada de libros más que de personas, el papel que tenía y sigo teniendo es el de escribir, mi papel actualmente será sobrevivir a la batalla, yo moriré pero el conocimiento no, quedará en mi generación pero no en mis hijos, sino en aquellos que se acerquen a mí les será escrito lo que conocí y no de una sino de mil vidas en las que estuve, la flor de loto y la luz de la oscuridad (aunque parezca una metáfora bastante tonta, existe) es la luz que habita a través de la nada, es luz que crea, es aquello que los seres humanos creen que no existe.

 

Estaba Maximiliam, Guardián y Rafael, el primero dictaba las historias y aconsejaba, y el segundo sólo escuchaba y sonreía, porque el siempre guardó su distancia para que yo aprendiera a caer y a hacerme más fuerte>>