Libro de Plata

Dictado 1

16-09-2015

–Mario Moreno debió haber portado a alguien

A Joan…

–¿En serio?

–¡A Joan!

            ¿A qué dices que le llaman arepas?

–¿Por qué?

–No se…

            Depende de cómo la cojas.

–¡Ah…! Ja, ja… ya.

            Que yo recuerde en mi tierra no habían… si habían caminaban y se cogían así…

–Estábamos hablando de otra cosa.

            Tortilla…

–No, aquí tortilla es mal...

            Era…

–Era, es y será. Depende de la región.

–Tortillera…

            Más bien de la posición diría yo.

–¡Oh!

            ¿Cuál es tu problema?

–Cuéntale.

–Que me duelen los ojos.

            Tienes mal los ojos, ¿si ves mis ojos?

–Sí.

            Esto es tener mal los ojos (los torció), ¿si me ves?... también esto… tú no tienes mal los ojos.

–Tienes una molestia en los ojos.

–Sí.

–Pero cuenta que te pasa, que te duele.

–Me duelen los ojos.

–Te duelen, se te irritan, te arden...

–¡Me arden los ojos y me duelen!

            Mira bien.

–Ve la punta del dedo.

            Sigue mirando mientras mueves tu cabeza hacia tu mamá, míralo, sigue virando la cabeza.

–Sin dejar de ver al dedo mi amor y vira la cabeza hacia acá.

            Ahora vira la cabeza hacia tu padre y sigue mirando el dedo…

El musculo interno de la córnea no tiene el suficiente ejercicio. Sus ojos tienen que fijarse de esta manera y no deben desviarse a menos que tú ordenes que así pase. No llegas muchacho, mira mis ojos, no importa hacia donde me mueva…

–Tiene los ojos zafados ja, ja…

–No, no haces voz… zafa…

            Se cansa igual que si alzaras una pesa con el brazo… la retina es un tendón muscular.

–¿Te gustaron? (las quesadillas que le llevamos)

            Yo pedí que se me sirva. Creí haber escuchado que las traían para hacérmelas probar.

–Claro, si por eso mismo, ya sabemos entonces que te gusta para cuando vengas.

–Le gustan las tortillas de choclo también. La otra vez no quedo ni una…

            Pon una linterna en sus ojos…

–Una linterna… ¿lo que se le hacen los ojos rojos, es por eso?

–¿Resequedad?

            A treinta milímetros del parpado, el ojo empieza a humectarse, para que este se humecte, debe circular. Si solo pasa fijo no circula. Debe haber ejercicio en los ojos.

–Ya.

–Círculos.

–Aquí está la linterna

            Debe haber ejercicio en los ojos.

–En un espejo es más fácil.

–Mueve los ojos sin mover la cabeza.

            Despacio… tu iris no está trabajando bien, hay pérdida de las vistas. Gorra…

            Esta intoxicado el cuerpo

–Pero es alcohol.

Hay fiebre (le ofrecieron trago).

            Tareas de noche… ¿escribe por las noches?

–No.

            ¿Dónde escribes... dónde?

–En el comedor de la casa.

–Sí.

            ¿Cuánta luz da al comedor de tu casa?

–Tiene bastantes ventanas, todo son ventanas, talvez no está en la posición correcta en la mesa.

            Sombra, luz…

–Sombra, luz, ok… ya.

            No, mira… sombra… luz…

–Donde no de la sombra.

–Sale por el este y se mete por el oeste.

–En la tarde tiene que estar en la ubicación de la mesa al otro lado.

–Pero si ahí mismo escribe… al otro lado, ya, donde tenga toda la luz que sea posible.

            Vas a usar tomate rojo.

–¿Vas a usar qué?

–Rebanadas de tomate, para refrescar la vista.

–¿Tomate riñón?

            Tomate.

–¿El de ensalada, o el de jugo?

            Tomate de casa.

–Tomate rojo.

–Tomate riñón.

–Tomate de casa.

            Tomate de casa, tomate silvestre… tomate de casa en los ojos.

–¿Y los lentes que le había recetado el…?

            Que use vidrios, no es malo… con gorra.

–Con gorra, ya… oirás la gorra…

            Por prescripción médica, tres meses con gorra.

–Solo cuando está haciendo sol.

–Todo el tiempo.

            Solo cuando estés en el sol…

–Sería raro con gorra bajo la lluvia.

–Pero así no haga sol, le mando con la gorra.

¿Quieres quedarte ciego Julián?

–No.

            No, es feo ser ciego… cuando estés casado y quieras agarrar algo, agarraras otra cosa y te pueden pegar… Usar gorra va a evitar que te vuelvas ciego.

–Pero no va a evitar que te peguen, siempre te va a pegar tu mujer ja, ja…

            Berro… berro, alfalfa y comida de conejo.

–Zanahoria con jugo de naranja licuado.

–Y con berro y puedo poner todo ahí mismo.

            Hecho jugo.

–No es feo.

            Pero eso sí, no debes fallar un día. Deben hacer ejercicio tus ojos dos minutos mínimo al día; dos minutos cayendo la tarde.

–Tres de la tarde.

–No, más tarde.

            No.

–Casi a las seis

            No en la mañana, le cansara mucho. Mira a un dedo, mira a un espejo.

–El espejo es mejor.

            Que tu vista fije un punto y no suelte. No haces fuerza con los ojos, solo ves al espejo… dos minutos por día.

–Por tres meses.

            Nos vemos en un mes.

–Antes de que te vayas una pregunta, una pregunta.

            Pregunta…

–No, no mejor no.

–Gregorio perdóname, lo del tomate, ¿Qué tengo que hacer con el tomate?

            Rodajas…

–Que boba no entendí, rodajas en el ojo.

            No pepino en el ojo.

–No, no, no, ja, ja… tomate.

            Tomate.

–¿Y eso le pongo por cuánto tiempo?

            Eres dama, las mujeres saben de esas cosas.

–A ya…

            ¿Me puedes ayudar cocinero?

–¿Qué cosa?, no se un mes y medio aproximadamente…             

            Y vas a tener al muchacho acostado viendo rojo.

–¡Ah!... ¿diarios?... eso es un promedio de quince minutos.

–Ya.

–Es increíble que sepas eso y nosotras no.

            Como cocinero debe saber ese tipo de cosas. El tomate tiene un tiempo de oxidación de veinte minutos sobre la piel humana.

–Perfecto… tomate riñón.

            Tomate de casa, ¿por qué le llaman riñón?

–Por la forma.

            ¿Eso parece un riñón?

–Así dicen.

–Yo si he tenido un riñón en la mano y no se parecen, pero ya.

            ¿Qué clase de tomate comen en estas tierras?

–Es que es la variedad.

            Hay dos tomates, de casa y el silvestre, no hay variedad.

–Por eso dicen tomate de árbol y tomate de arbusto.

–Tomate de casa punto.

Tomate la cicuta…

–También me paso eso por la mente.

De uno de ustedes es… agradezco el trago, el cuerpo está algo enfermo.

–Yo me sacrifico.              

            Tú pregunta...

–No, no, nada.

–Una consulta, ¿si está bien lo que prepare?

            Ya te estas poniendo.

–Sí, dos veces al día. Hay que ver si está creciendo el pelo o están creciendo las orejas.

            Si tomas algo de eso, también te crecerá algo más.

–No por favor ya no más.

–Porque le haces obvio no queríamos saber ja, ja.

            Debes aprender a rascarte la cabeza, ¡esta cabeza!

–Con las yemas. (Empezó a silbar mientras hacia el ejercicio de masajear el cuero cabelludo)

–Hasta que termine la canción, escucharas. Por eso es obvio que te está haciendo así.

–Unos cuarenta segundos.

–Termina la canción. Gregorio una consulta, mis riñones ¿Qué les pasa? Yo siento que están mal, siento que me molestan ¿Qué pasa?

            Putealos.

–¿Y aparte de eso, que hago?

–Riñones putos… ja, ja.

            Dale sangre a tus riñones. Tienes deficiencia de hierro.

–Estoy tomando hierro en gotas.

–Hazte un batido de mora con hígado crudo.

            Mora con hígado crudo.

–No lo sientes, no me consta pero dice que no se siente.

–La mora opaca el sabor del hígado.

–Come hartoooo nabo.

–¿Y cuánto tiempo debo hacer eso, lo mismo que el mancito?

–Tres meses.

            Su dieta puede acompañarse a la tuya, lo que le estoy mandando es hierro y algo de vitamina A.

–¿Entonces puedo hacer para los dos?... no me voy a salvar del hígado…

            No, solo sangre, nada más… solo sangre. Hierro, espinaca, algarrobina.

–Buenaso, la alcachofa también dicen que es…

            Tu tierra no da alcachofas.

–Pero si venden.

–Oye y crudo, crudo.

            Al vapor guarda sus propiedades.

–Al vapor, ya. ¿Y el pelo es por eso que me está cayendo tanto?

–No nos interesa si estas calva por ahí ja, ja…

–Cabello.

            Vello…

–Pelo.

Vello púbico o pelo… la p por púbico… cabello.

–¿Es por eso que me está cayendo tanto, si?

            No tienes suficientes plaquetas trabajando, métele un poco más de plaquetas, dale más sangre a tu cuerpo. Tenemos cita con él en un mes, deberías estar más roja, estas pálida mujer.

–Ok, gracias.

–Toma chunchi y verás.

            El efecto colateral de un efectivo producto.

–Te coge una hiperactividad cinco minutos, después no te levanta nadie.

–Eso pasa a las mujeres.

–Eso le paso a un amigo.

–¿En serio?... tiene muchas hormonas femeninas, mucho estrógeno.

¿Le diste de probar a tu amigo?

–Si, dijo que se ha quedado dormido.

–Es una nena entonces ja, ja.

            Qué pena de pene déjame decirte.

–Desperdicio diría yo.

            Si duermes sin haber usado el efecto, dormirás algo (hizo un sonido muy gracioso, todos reímos).

–Algo intranquilo digámosle así.

            Lo usaban los indios, aun lo usan. Eso detalla en mucho su abdomen plano.

–¿Quema grasas?

–Por Dios es obvio.

            Si se usa correctamente sí.

–Con el instructivo.

–Tú debes moverte.

            Movimiento de la cadera igual a quemar grasa.

–Deja de ser vago ja, ja.

            Todos los días, noventa días, nos vemos una vez cada treinta días.

–Gracias.

–Yo pensé que todos los días chunchi, noventa días… lo vemos flaco…. Ja, ja.  

            Flaco pero firme… ha sido bueno verlos

 

–Igual para nosotros, muchas gracias.