Puertas

 

Tenemos los meridianos y los paralelos, analiza esto, la cruz exacta va sobre Ecuador, pero las puertas son medidas desde el uno en adelante, lo que da dos exactamente, siendo así nosotros estamos entre la quinta y sexta puerta. De  los veintisiete planos antes de Dios, las puertas de los mundos bajos y los mundos altos fueron cerradas para que no todos puedan entrar, desde la puerta quince bajas. Lo que tiene inicio tiene fin (1– 27), el fin de la materia es el espíritu, pero ya todo está fundido en uno.

Esto cambió cuando Luzbel bajo, justo ahí todo el orden cambió, las puertas quinta, sexta y séptima dejaron de ser verticales y se hicieron horizontales, entonces el mundo que conoces tomo esta forma, esta escala llega hasta la luna y desde ahí baja, hay solo determinados tiempos en los que todo se hace uno, los eclipses de luna sobre sol.

Ser la guardiana de la luna no solo significa ser la guardiana del averno, desde la quinta hasta la catorceava todo es averno, desde la puerta ocho ya es considerado territorio de la luz como tal, pero sigue siendo averno.  Shussan y la humana, las guardianas de los mundos bajos, no solo la séptima.

Los ángeles, arcángeles, serafines y querubines que habitan dichas puertas son parte del averno, son ángeles condenados a estar ahí, si tú te das cuenta, Miguel, Uriel, Rafael y Gabriel bajan, pero ellos siguen alrededor del Padre, ellos no fueron condenados a estar en estas puertas. Antes de Luzbel todo era cíclico, después de Luzbel todo se volvió un infierno, el cálido, la línea ecuatorial, no existe, el infierno del que hablaban los antiguos, el calor, el infierno, la paila, es el fuego de la línea equinoccial, la grieta del averno.

Saé te dio algo, es este acceso, tú ya no la portas, pero no se lo dio a ella, Saé te dio la entrada a esa puerta, la tierra y la luna son una sola, por eso todo lo que son cosechas y demás dependen de ella. Los mundos fríos, un cuerpo sin alma es un cuerpo inerte, si te das cuenta los polos están habitados entre vida y muerte, norte y sur, vida y muerte, los polos mucho antes eran reconocidos de esta manera.

 

Nunca significo norte sur, este u oeste, esto era muerte y esto era vida. El averno se llamaba eferno, este, infierno o averno. Joan, Iam, Saget y el cuarto faltante nunca fue Jaset, su nombre empieza con “N o M”, los cuatro polos. Tienes a Iván y a Geovanie, la una no está y el otro no está. 

¿De qué color son los polos y sus animales? Ángeles, alas blancas ¿lo entiendes? Nadie puede llegar al centro de los polos, es imposible, mucho menos llegar a la luna, la puerta más grande entre la luna y la tierra es el polo norte, la gente logró los puntos de acceso, donde la luna pegaba igual, como si el sol pegase a los cristales del hielo. Todas las pirámides y demás tenían grandes espejos que reflejaban la luz de la luna hacia adentro, eran platones de oro, tenían semejanza con cristales de hielo y así. Esto no era para dar luz, esto era para estar protegido por los dioses durante la noche, bajaban a los ángeles bajando la luz de la luna.

Cuatro arcángeles, cuatro espíritus, cuando todo comience será cuando los cuatro espíritus hayan regresado y dos ya han vuelto, Joan y antes de él alguien más, Ganímides… Cada que un pilar queda descubierto sube otro, pero son cuatro principales, el resto solo son parte de la evolución. Cuando los cuatro lleguen todo colapsará.

Iam no lo logra todavía. ¿Cuál es la tarea de un maestro? ¿Cómo conviertes a un espíritu en maestro? Rompiendo su dependencia, cuando un espíritu ha roto su dependencia es llamado maestro, mientras un espíritu dependa de uno no será llamado espíritu maestro y no podrá volver. No somos los que formamos espíritus, son y han sido por mucho tiempo los que detienen teniendo siempre algo que ofrecerles a los cuatro espíritus, Joan ya se fue, el norte está en tela de duda, Ikaim no es, los cuatro deben volver. Al primero no lo encuentro.

Las trompetas se han tocado, Aristhus tocó la cuarta, entonces las trompetas son… te lo explicaré así, son dos por cada polo.

Saé reclamó a sus maestros, los cuatro pilares. El no dejó marcando maestros, el marcó guardianes, es distinto. Un guardián es un amuleto, tarde o temprano, si fuera necesario, se usará. No importa quien busque a Aristhus si va a encontrar e Efesthus, no importa quien busque a la luna si la luna no está en el cielo ¿entiendes? No importa quien busque al sol, no importa quien busque porque todo está en otro lugar, todo está en otro cuerpo, todo tiene otra esencia, otras esencias, tú eres un efito, la consecuencia de la pelea eterna que tuvieron Efesthus y Shussan, esto es conocido y es sabido también. Como un efito va a proteger la luna siendo la luna un elemento que algún día cuidó su esposa, como puede ser posible, fácil, el guardián no tiene este conocimiento y para cualquier ser que lo busque es impredecible, tomar en cuenta o creer que un efito protegería el elemento que repudió toda su vida y viceversa, pero resulta que Shussan ahora no lo lleva, lo lleva Aristhus, cuando busquen al guardián de todo, el guardián ya no tendrá nada, otro será el guardián, será tan secreto lo que guarda que ni él sabrá quién lo tiene, los oídos de los guardianes, de cada ángel son tapados, ningún ángel sabe que es lo que guardía el siguiente y el siguiente, ningún ángel sabe que cuando están hablando con él, están viendo a Aristhus o cuando están hablando con Aristhus están viendo a Efesthus y así.

¡Y Llevarán consigo tres de lo que ustedes conocen como veintisiete! Una codificación de Mshibama.

Nosotros no, nosotros somos carne, no importa lo que vea la carne, no les interesa, entre ellos el caos dejó de llamarse caos, cuando todos dejaron de verse como lo que son, ellos no pueden verse allá arriba, solo aquí, allá adentro al uno ve al otro y el otro al otro y nadie sabe quién es, por eso cuando se ven aquí, se reconocen y se dicen amigos y se dicen cuanto hace que no nos vemos, solo los arcanos mayores pueden verse entre ellos, nadie más.

 

Dentro de las puertas a las que no se puede acceder por ningún ser, ellos pueden ser quienes son, debajo de ella no. La esencia, la rivalidad, ya todo tiene otro sentido, porque ya quien buscaba a quien buscaba no encontraba a quien buscaba sino a alguien más y aun en esencia a quien encontraba ni siquiera era a quien estaban viendo. Buscan a Efesthus, encuentran a un efito, resulta que se parece a Shussan, pero no, es Aristhus, ni ellos lo saben. Solo es encriptación, nadie puede tocarla, fue algo así como “se acabaron las riñas” o el mundo seguiría siendo el caos que era cuando todos reconocían a todos y todos contra todos y aun con tanta traba aún se dan cosas en este tiempo, pequeñas rivalidades cuando logran verse. Tres de veintisiete, son tres esencias en uno solo, son tres de veintisiete, son veintisiete seres compuestos de tres, nadie sabe, ni ellos mismo, quienes son, sino hasta que ascienden o descienden o a la puerta uno o a la puerta veintisiete. Quien busca a Uriel, encuentra a Azrael y detrás a Af. Así encuentras el veintiocho. Para todos Joan aún existe en la tierra, el espejo. Aun el Padre se escuda detrás del Hijo y el Hijo detrás de algo que no existe, la muerte, si buscas al Hijo, encuentras Al Padre, si buscas al Padre encuentras la muerte y si busca la muerte, encontraste al Padre, pero está el Hijo. Nosotros también somos tres, cuerpo, alma y espíritu y es espíritu solo quien merece y el resto solo encuentra la muerte, que encuentras en aquellos a quien llamas cucaracha, “un en-te”. Cada conjugación es con un arcano mayor, lo que nos da veinticuatro, faltando uno, es aquí donde entra Azrael.