Libro Dorado

Orlando

¿Por qué no me quieres escuchar? ¿O yo no te quiero hablar? Soy una madre nueva, no sé si ser… o ser… depende de su conciencia, tienes ya el conocimiento que pudiera darte, entonces ¿Qué puedo enseñar?

- Nadie tiene todo el conocimiento, siempre falta algo.

            En qué área, has portado y tienes el don de exorcismo, te han dado el don de sanación y discernimiento también.

            Una imvo, no puedo olvidar, no con facilidad.

- ¿Por qué?

            Esto pasó al revés, Joan era quien debía quedar no yo.

- Las cosas pasan por algo.

 

            Ver mi cuerpo activo me parece gratificante, mas no soy igual que el resto de ellos, a través de mi tiene su poder, el nivel, permiso a los permisos que él tuvo, tal vez no pueda enseñarte como quisiese, pero si abriré las puertas, todas y cada una. Hay puertas de las que él no habla, Saé, el universo de Saé está compuesto por tres ciclos, un círculo blanco, uno negro y un ying-yang, pocos maestros astrales tienen derecho a llegar a este punto y pocos no muertos también, Saé es un buen maestro, fue tan sabio que nadie nota cuando ha enseñado algo, Saé ve a través de los ojos de todos ellos, de cada espíritu primero y también hala las orejas de vez en cuando ¿crees que te llevó a la montaña para marcarte porque no te iba a vigilar, crees acaso eso o será que Afael piensa igual? También creamos paradojas. Debes activarte por completo, tú y yo podemos hacer buen equipo, pero debes empezar a tocar, no lo que quisiéramos no, mi cuerpo te ha dicho y te enseñó antes que todos, cuando un maestro llega a ser uno la energía sobra y tiene dos opciones, volverse loco o definirse, pero hay una tercera opción, regalar su energía a todo aquel que toca o considera digno, así se alimentaran de ti y el estará en ti y estará bien, mientras más sean tocados por el maestro, mayor será su poder en vida, mientras más lo llamen amigo, más poderoso será, ya no soy él, pero soy tú, empieza a repartir tu energía y serás él siendo tú.