La espada

         Escucho preguntas. ¿Qué puedo enseñar o qué puedo dar?

         Mi nombre es Fasuel,  fui criado por quien conocen como Aphaesthus. Me llaman el ángel de alas negras porque tengo alas negras. Así como algunos nacen con lunares en sus piernas, otros nacen con alas negras. Hay ángeles con alas tan brillantes que no se definen entre la luz, otros que tenemos alas tan negras como la noche misma, estas alas nos permiten ver en la oscuridad, mas no permiten que aquellos que son oscuros nos vean.

- ¿Cuál es tu función?

         Nunca he protegido, tengo protegidos sí.

- Háblanos de la espada de Miguel.

         Cuando Luzbel peleó contra nosotros, un tridente en la mano de Luzbel y una espada en la mano de Miguel, blandieron la una contra la otra, sus golpes retumbaban en el cielo, todo se tornó oscuro para la tierra, grandes meteoros cayeron y destruyeron gran parte de ella, grandes animales caminaban entonces, siendo así, Luzbel arrebató la espada de las manos de Miguel, haciéndola descender hasta la tierra, el golpe fue tan fuerte que la espada se dividió, aquellos que conocen saben cuántos fragmentos hay, ocho, uno por cada Dios, al tocar la tierra extinguió la creación y fue dividida para no poder ser usada jamás, se esparció, luego Edress sujetó y un golpe noqueó o durmió algo a la bestia, lo que apunta el cuello de la bestia, también llamado nuestro hermano Luzbel, fue su propio tridente, no la espada de Miguel. Ahora conocen como se extinguieron los dinosaurios.

- ¿Hay forma de volver a formar la espada?

         Solo cuando los veintisiete están juntos, la espada vuelve a ser armada, solo con un propósito, una sola espada para proteger al Dios. Ahora todos se juntaran y con la espada protegerán el camino, el del Hijo del Rey y quien deja de serlo.

-¿En alguna vida nos conocimos con ustedes los ángeles?

         Todos ustedes fueron parte de un todo, mas aun no lo recuerdan.

Es interesante pensar cuanto de mí puedo borrar, un día vi una asignación igual hace mucho, muchos de los cuerpos preparados esperaron elegir a su portado sin darse cuenta de que aquellos que iban a ser sorteados llegaban a conocer a los nuevos portadores y ya elegían entre ellos, no eran elegidos.

-¿A quién voy a portar?

         He respondido a tu pregunta, pues ya sabía cuál era muchacho, me sorprende que no te hayas dado cuenta de aquello. Es el momento en el que se deba, quienes vayan a ser portados visitarán para observarlos, para saber quién es digno de llevarlos con él, no elegirán cada uno, ni dirán quién lo llevará, será un sorteo, no los portadores, sino quienes van a ser portados.

         Quien es espíritu no necesita portar, pero es bueno hacerlo, después de todo, quien es espíritu, a quien porta, hará que se convierta en él.

         Ser asignado, pues si no se lo ha dicho a un maestro con nombre o un espíritu portador, bajo la conciencia de quien lleva, puede ordenar a quien porta con alas aquello que a su espíritu le convenga, esto no crea estabilidad, crea un buen maestro, mas para eso deberás pedir a quien llevas que ordene, sabiendo claro que tú lo llevaras en ti.

         No es a mí a quien portarás o tal vez sí.

 

         Espero mi visita grata haya sido.