Doble conciencia

Un hombre de gran espada, al mismo tiempo le llamaba padre, pues ganó ese título de mí. Soy igual que ustedes “afato”, así nos llaman al parecer. Mi padre me enseñó y me enseñó bien, enseñó a mi hermano hasta que el no quiso aprender más, siendo así no fui perdedor ni fui amigo, fui guiado y fui hijo, me alejé pero sigo en el camino, hago caso, eso me mantuvo firme y me mantiene aún, soy quien tiene el conocimiento de Af, consulten entonces y respuesta daré.

- ¿Para lo que sea?

         ¿He puesto algún tabú en boca acaso?

- ¿Puedes hablar de la doble conciencia de Dios?

         ¿Quién te habló de ella?

- Eso no se dice.

-Háblame de la doble conciencia.

         ¿La mía?

-De Dios.

         ¿De qué Dios?

- Yavé.

         Tu error es el siguiente, no conocemos a un Dios con ese nombre. Debes darme el nombre de tu Dios.

- Eso no voy a saber nunca. Entonces háblame de la doble conciencia del Padre.

 

         Tendrás la respuesta. Dime para que quieres un arma tan poderosa y te la daré y te enseñaré a usarla. Si el nombre real del Padre no puede darse porque puede destruir a quien lo nombre, lo que está detrás del Padre, su otra personalidad ¿acaso no serviría para destruir a otros? He aquí y te he enseñado y te diré y te he dicho porque no te lo dirán.