Bernardo

         Ya me tienes aquí, tienes todo un cuestionario, llenémoslo.

- ¿Quién elige a los portadores?

         Se eligen por herencia y si el ciclo de sangre se cerrara en una familia, Azrael decide para donde irán, se purgan los errores del portado en el cuerpo del nuevo portador, si las almas de esta familia ya no tienen que ofrecer, será asignada un alma que pueda purgar uno de los caprichos o uno de los errores.

- ¿Y cuando son asignados?

         Depende de la mano de quien asignó, los únicos que pueden asignarnos son Afael El Grande, Azrael, Miguel por conciliación de los dos anteriores y por petición, no... los pilares no pueden pedir, Joan también pudo hacerlo mientras habitó entre ustedes, ahora toma otro nombre, pero es una conciencia muerta ya, le tienes en frente, puede asignar por conciliación o si así lo quisiera, respeta mucho su libre albedrío y el de los demás, recuerda la formación que ha tenido, por esto no asigna hasta que Afael lo permita.

- ¿Cuándo estuviste en la tierra tuviste familia?

         Mi historia es conocida, tuve tres familias, hijo de padre y madre huérfanos, criado como hijo único, una gran carga para la época. Una litera alta, a lo que ustedes llaman segundo piso, buhardilla y otros alaraques. La guerra transcurría en Praga, soldados romanos y de otras estirpes empezaron a dar muerte a los aliados lejanos de los reinos primeros. Recuerdo la sombra de mi padre acariciar mi cabeza y despertarme, bajamos la escalera de paja y mullos de madera, chonta, me escondieron bajo la grada, pero fue tarde, los soldados ya habían entrado, mientras mi padre empujaba, caí y observé como una espada atravesaba el cuerpo de mi padre y la otra degollaba a mi madre, me quede mudo como un niño y atónito también. Una luz se paró entre los soldados, una gran luz de alas, a diferencia de los primeros nacidos, algunos al nacer, no recordábamos tener alas, yo era uno de esos. Una de las manos de este ángel atravesó el cuerpo del soldado, la otra partió por la mitad al otro, no sabía si tener terror a abrazar a quien me había salvado la vida, pero mientras me pidió que me acercase a él, tomó forma de hombre, me dijo tranquilo Fasuel, soy Afael, me llaman Aphaesthus y tú me llamarás padre. Caminamos entonces por más de seis horas esa noche “El Viejo Loco” me llevó a la casa de alguien tan viejo como él, cuida el vástago y ten cuidado que es mi hijo, le dijo a Leusaf, no entendí hasta aquí que pasaba. Tres días después de haber aprendido más de ellos, de entender que tenía alas y no las podía abrir, de no entender que mis alas no existían como carne fui a casa del anciano, bajo él una gran herrería, pregunte qué es esto, tu hermano, se contarán grandes historias de él, pues será grande, será más fuerte que tú, pero tú serás más sabio. Lilian no me quiso, aun así la llamé madre, Lilian servía con asco mi plato, tiene alas negras, nos traicionará. No entendí por qué yo traicionaría a mi padre. Lilian me vio como un hijo cuando perdió el suyo, pero nunca lo dijo.

Miriam llegó a mí una noche, me senté en la pileta a descansar, era maltón ya, diecinueve años a lo mucho, una mujer alta, de buen cuerpo, que envidiarían todas aquellas de no más de dieciséis, no puedo describirlo, es lo que sentía entonces, solo diré que cuando empezó a hablarme todo mi cuerpo se puso firme, ya sabes quién eres y conoces mi naturaleza y el muchacho solo asentía con la cabeza, no importaba que dijese, no importaba. Entendí entonces que es la bruja de la que todos hablaban y mientras más lo hacía más me veía envuelto en un sueño hermoso, una fantasía en realidad, traté de despertar al ver que sus pies no tocaban el suelo, pero una parte de mi decía no, observa, entonces se desnudó frente a mí, frente a la pileta y sonrió y dijo shhh ¡calma! Quiero que observes y de su espalda alas tan grandes como las de mi padre se abrieron, su cuerpo desnudo fue algo que ya no me importaba, dijo acércate a mí y tócales, debo decir que sus senos se me pasaron por la mente, pero entendí a qué se refería, entendí que eran sus alas, ella, ella me dio mis alas, ella me hizo abrirlas por primera vez, perdí la envidia que tenía a Efesthus, a mi madre y a mi padre, perdí el temor que les tenia también, pues no creí tener alas, no creí ser digno, todos decían que era uno de ellos, pero yo me veía tan insecto como ustedes. Toqué su ala derecha y ella sopló mi frente, luego me vi volando al igual que ella con mis alas desplegadas a su lado, este es mi regalo para ti, a cambio quiero información Fasuel, a cambio tú me dirás todo lo que sabes de tu padre, cuanto ha aprendido y cuanto enseña, entendí entonces que era lo que debía hacer, escupí el rostro de la bruja y retome mi forma de hombre, vete mujer, yo seguiré siendo hombre y desde hoy te seguiré llamando bruja, si te acercas a la casa de mi padre yo mismo arrancaré el cuello de tu frente, sonrió y me dijo hablas como tu padre, no hay cuello en la frente, no, pero bajo la frente hay una gran garganta, mira por dentro y lo entenderás y la bruja se alejó y más que a mi hermano me temió, pues ella me dio su poder, de ahí el color de mis alas. Te he hablado de mi familia y de cómo se me permitió protegerla.

- ¿Hay alguna forma de pedirte algún consejo o me guíes con algo?

         ¿Qué necesitas de mí?

- No es que necesite algo ahora, sino que si llegara a necesitar eventualmente ayuda en determinado momento.

         Cada letra de la palabra que acabas de usar genera una imagen de ti mismo, ustedes le llaman paradojas, te explico y tendrás más claro entonces. Repite la palabra  e ven tual men te, son muchas letras en una palabra, dale una paradoja a cada letra de esa palabra y tendrás cada uno de los momentos eventuales en los cuales pedirás mi ayuda, por tanto ya existen y ya se te dio, lo que deberías preguntar es cuando y como sabré que estás ahí.

- ¿Cómo puedo saber cuándo estás ahí?

         Cuando tu nariz haga lo mismo que hace este momento (abrir un poco más de lo normal los orificios nasales) Entonces entendiste también que ya he estado.

         Lo simple del camino de los hombres es entender lo grosero por masculino y lo delicado…

- Por femenino.

         …Por idiotez. La mujer no es delicada, el hombre le ha dado ese intervalo.

- ¿Por qué siento que lo que está pasando anula mi vida normal y mi trabajo?  Siento que esto me llena y que quiero dejar de hacer lo otro.

         Fui un aprendiz de Afael, de Aphaesthus también, conocí a Joan, conocí a Máxium, tuve los primeros privilegios concedidos a un alumno que fue llamado hijo, que puedo decirte al respecto, tuve tanto poder como mi padre más que mi hermano y decidí no ser grande y sigo sin serlo, siendo así lo que tienes es que estás embriagado de poder y puedes sentirlo, sé que sentirás lo mismo que yo, que puedes alzar al mundo con tus dos brazos y la sensación correrá sólo desde los hombros hasta las palma de cada mano, tendrás  la sensación de que puedes levantar un muerto si fuera necesario, tendrás la sensación, y será real, cuando tus ojos te dejen escuchar y tus oídos empiecen a ver, pues fue lo que aprendí. Debes dividir lo que es del cuerpo al cuerpo y lo que es del alma llena el alma, así algún día te llamarán espíritu y así yo te llamaré digno, hoy te llamo portador.

- ¿En qué puerta estás?

         Estoy en una silla.

- ¿Cuál sería la pregunta correcta?

         A veces es bueno asentar la cabeza y llegar a un acuerdo intermedio.

- ¿Qué fragmento o qué número de fragmento de la puerta custodias o… Tampoco.

         ¿Cuántas pulgas tiene un gato? ¿No lo puedes saber o no lo puedes decir?

- No lo puedo saber.

         Entonces seré yo quien se queda con el resto.

- ¿Los sueños que tengo tienen algún significado?

         La Vieja Loca te visitó, reconocen el poder entre ellos, todos intentaron doblegar mi poder, hacer que les sirva.

- ¿Af te llamaba de alguna forma en especial?

         Mocoso, porque metía mis dedos en la nariz. Entonces me llamó hijo, pero casi siempre me llamó mocoso, me llamó digno y un par de veces imbécil, solo una vez mencionó te llamaría burra, pero ese título está reservado.

- ¿Te casaste cuando estuviste en la tierra?

         No, era demasiado hombre para entender que no necesitaba una mujer. Con esto te trato de decir que tenía tanto miedo de fracasar que decidí no arriesgarme porque no podía, no en ese ciclo de vida, estás bien cómo estás y seguirás bien, no te diré yo me encargaré de eso, pero te patearé los huevos si no pasas.

- No tengo más preguntas, al menos por ahora.

         ¿Has preguntado por qué el seis? Dos y cuatro, números que llaman tu atención, en la escuela aprendiste a contar más de dos en dos que de uno en uno.

- No entiendo.

         Dos y cuatro.

- Seis.

         Seis para el hombre, sigue siendo un número exacto entre nosotros.

- ¿Por qué mi hija está sensible con lo que está pasando?

         Baja un sol a la derecha y otro a la izquierda al lado de aquel que estaba acostumbrado a sentir la luna, empezará a quemarse ¿no he sido claro verdad? Tú (Bernardo) tienes un ángel y tú (Patricia) también, ella veía diez y ahora ve veinte mil en cada uno. No importa que no sean, no importa si lo serán, lo que importa es que les permitan sentir o que no les quede otra alternativa ¿Entonces será el niño el que deba aprender o serán ustedes quienes deben aprender  a esconderse? El niño entender y asimilar y ustedes a apagarse.

- ¿Y la conducta de la mayor?

         Quien no castiga a su hijo con una vara será reprendido por Dios en los cielos, sin chantajes y sin mucho golpe, un solo golpe con firmeza con cuero o con vara, no con mano y la conducta de un niño se corrige.

 

Cuando algo no esté bien, ponme en frente y olvídate que me pusiste ahí y disfruta de los resultados y agradece a quien se debe el favor.