Dictado 2

Así que los nuevos médium… queda algo lavado el cerebro después de las palabras de mi hermano. Véanlo de esta manera… el no habla; más bien remueve la basura de los cerebros condicionados. Eso es un verdadero médium, quien descongestiona el tráfico del cerebro y todo se siente vacío en la pupila; conozco la sensación; es más si hacen esto podrán sentir poder. Ese es el poder del don que se les ha dado.

A diferencia del que mi hermano y padre les ha enseñado, está a todo a su alrededor, aun con una sola mano… ¡eso es un médium!

Poder donde sea y donde este. Energía no es igual a poder, y esto deja de ser poder cuando ustedes lo entienden así; todo es energía… y de hoy en más, todo se sentirá con más. No soy quien tiene que enseñarles esto pero me gusta ver los ojos desorbitados de los médiums en sus primeras entradas. También fue médium, debo reconocerlo, solo una vez… no me gustaban las entradas.

Recuerden que la conciencia de cada uno de ustedes es superior a la de cualquier poseedor. Nadie puede acceder a sus cuerpos si no hay el permiso. El permiso no debe consolidarse por miedo, ni debe haber pérdida de conciencia porque sí; mas es bueno estar en estado animado. Es mucho mejor tu cerebro reacciona más a las palabras, las dichas, y las no, también. Tus oídos no dejan de escuchar… muchos pueden formar sus sentidos siguiendo el camino de un médium; no lograra el estado de mediumnidad, pero aprenderá a escuchar entre pausas. Es lo que ahora debe estar pasando en sus cerebros, ya me he callado y me siguen escuchando.

Tú pediste algo de mí.

–¿Si me puedes dar el don para poder manejar el péndulo?

             ¿Sabes a que llevo aquel don?

–Perdón no te escuche.

–¿Sabes a que llevo el don?

            Grandes monarcas; mas no reyes, llevaban el péndulo. De ahí su nombre en el metal maldito. Su condición, vida, elementos, nombres, capacidad; lo que seria y lo que no también; confundiendo el don que se les dio…

            Podre enseñarte a usar el metal bendito; más tú al igual que los monarcas decidirá convertirlo en bendición o volver a ser llamado maldición.

Mas hay un error en aquello amigo, mis dones no pueden ser contenidos por una sola persona. El metal es uno solo… si hoy devuelvo el don a los hombres, los presentes también lo heredaran; tu tendrás más dominio sobre él pues a ti se te ha dado, el resto también lo podrá usar con la misma capacidad.

–Gracias.

–¿Le puedes zetar, le puedes… cargar? –dijo, ya que traía un péndulo consigo.

            Vas a saber de qué se trata… retira todo esto de la mesa…

            Las piedras negras de oro llamadas rubíes, fueron el primer péndulo dado al hombre sin embargo este, era como el humo que vas a ver. Tenía siete colores y de ella se dividieron dos polos.

Doce, fueron las capas, doce los contenedores. Al igual que mi café, doce contienen el poder y falta uno entre ustedes para poder recibirlo. Que la madre decida a quien se lo dará…

–La Liseth.

            No la veo entre nosotros…

            Es grato la sensación de poder los invitados a entrar… no confundan el poder o los hará desviarse. El poder que han recibido le pertenece a Dios, a la luz.

            Liseth, trae eso, tráelo…

–El péndulo.

–Dele al papi…

            Es mejor que lo crea así… te voy a enseñar a hacer algo, ¿quieres aprender? (a Liseth)

            Es lindo ver a un niño recibir energía, miren su cabello (tenia todos los cabellos levantados)

–Que goce… (Nos reímos todos)

            Un tablero, dos respuestas ante un círculo. El círculo es lo que buscas y lo que quieres será remarcado ¿quieres aprender?

            Pon un punto en el centro del círculo, el dedo aquí… y ponlo aquí… (En el centro)…

–Mete el dedo en el café y pon un punto en el centro (del círculo)

            Muy bien… ahora, ¿qué quieres preguntar?... mira tú escuela, ¿qué quieres preguntar respecto a ella?... dímelo… ¿quieres preguntar si no sabes de tu escuela?

 –Mmm, no sé (dijo nerviosa)

            Respira niña… respira Liseth… ahora esta despierta (después de darle una pequeña carga).

            La respuesta de un péndulo no se da por pendulación, si no por oscilación; igual que un reloj.

            La mano izquierda decidirá el pasado, la mano derecha hacía en frente. Ve al punto de lo que quieres preguntar; ahora tiene que desea preguntar… frente a mí, estará la respuesta.

–¿Si nos va a ir bien en el negocio con el Geovanie?

            Si esto se aloca, será positivo; si esto permanece quieto, no lo hará… quien lee no debe ver la respuesta; solo la debe interpretar. 

–¿No importa a qué lado se mueva derecha o izquierda?

            No.

–Lo importante es que se mueva.

–Un sí o no.

            ¿Querías esto?... lo tienes. La respuesta no radica en quien lee, ni siquiera debes ver la respuesta, la respuesta la leerás a quien se la des.

            ¿Qué otra cosa quieres preguntar?

–¿Si el nuevo año que viene va a ser un buen año económicamente, de salud, de tranquilidad, de paz?

            Sujeta…

–¿Izquierda o derecha?

–Derecha futuro, izquierda pasado…

            Asienta la respuesta, que caiga un poco (refiriéndose a la cadena que sostenía el péndulo).

            Pregunte…

–¿Voy a tener buena salud el próximo año?

–¿Siempre tienes que alzar para…?     

            El solo se mueve, ya lo vas a sentir… estas son las verdaderas respuestas; ¿estas son las verdaderas respuestas?

–¿Hay un momento en que la respuesta puede ser falsa?

            ¿Hay un momento en que la respuesta pueda ser falsa? (pregunto al péndulo)… y se ha quedado quieto.     

–¡Hay que chistoso!

–La energía del cuerpo, no manda sobre el péndulo…

            La energía de la respuesta a la pregunta será la que da la respuesta. Cuando tú preguntes algo ¿los ratones tienen cuatro patas?... reaccionara a la respuesta como la respuesta que te ha dado.

            Quien lee, sentirá la vibración; no dará respuesta alguna con su mano. Tú pudiste sentir la respuesta…

¿Qué pregunta pueden hacer?... ya lo he dicho; mas quien lee no podrá hacer preguntas. La pregunta siempre vendrá de otro. Quien hace preguntas, condiciona la respuesta.

–¡Ah!, por eso la persona que maneja el péndulo no puede preguntar para sí mismo; la pregunta siempre tiene que venir de una tercera persona.

–Segunda persona…

–Bueno de otro… ja, ja.

–Pregunten… pasado, futuro, presente…

–Futuro ¿se va a vender mi casa?

–Ya le dije ja, ja…

            Se ha estacionado.

–No.

            Y ahora ha respondido; se volvió a estacionar… es una respuesta negativa.

–Ya, el siguiente…

            ¿Los cactus tienen hijos?

–¿Los gatos?

            Los cactus…

–¡Ah!, los cactus ja, ja…

–Sí, si…

–Claro, salen los cactus pequeñitos.

            Los cactus tienen hijos (luego de ver como giraba positivamente)

            Eso es una respuesta positiva. (Giro varias veces)

–Completa la vuelta y no se detiene.

–¿Se puede ver el tiempo sobre una respuesta?

            Por supuesto.

–¿En función de la velocidad, o como una pregunta?

–En función de cuantas vueltas…

            En función de cuantas vueltas, quien lee proyecta el tiempo de acuerdo a ellas. Condiciona tres vueltas de acuerdo al año; un año establecido… tres vueltas para el. Antes de cuatro meses, entre el año…  

–Perfecto… en trimestres…

–Cuatrimestres.

            Cuatrimestres…

–En el caso de la pregunta, pudo haberla preguntado de manera diferente.

            La pregunta fue si se venderá, y ha respondido que no, y la casa no se venderá; pues es una pregunta mal formulada… una casa no puede venderse.

–Por internet.

            No muchacho.

–¿Alguien comprara mi casa?

–¿Venderé mi casa?

–¿En qué tiempo venderé mi casa?

            Las respuestas son claras si la pregunta es clara.

–Especifica.

            Una casa no puede venderse a sí misma.

–¿Yo voy a vender mi casa?

            Aun esa… No, sería tu respuesta… ¿será vendida…?

–¿Sera vendida mi casa?

            Mi casa, o ¿se lograra vender?

            ¡No!… será ya tu respuesta. (Todos nos reímos)

            Debes cerrar el círculo. Que el circulo sea echo por agua.

–¿Siempre por agua?

            Si el círculo es echo por agua negra, las respuestas serán mejores.

–Con café.

–Con cola… o con Pepsi ja, ja.

–Con tinta, con petróleo…

            Agua negra. La tinta es una buena opción, o el café.

            Agua negra, los escribanos pintaban el circulo en el que respondían; mientras más antiguo el círculo en el que respondas, más energía tendrá y las respuestas serán más claras.

            Corta un pedazo de madera, adecúalo con tinta oscura. 

–Perfecto

–¿En madera o pergamino?

–En madera.

            Madera…

–Tiene que… ¿qué tipo de madera, alguna en especial?

–Cualquiera.

–No.

            Mientras más dura la madera, más dura la construcción.

–Teca, chonta…

–¿Sera vendida mi casa?

–Si ¿en qué tiempo?

            No, no ha preguntado el tiempo.

–Sí, pregunte pues.

–¿En qué tiempo?

–Cinco vueltas antes de detenerse.

–Unos cuatro, cinco meses.

            Debes sumar los tiempos y debes restar los que sobran.

–Cinco menos doce, ¿Siete?

            No, tuviste cinco vueltas de cuatro.

–Veinte meses.

–No, no le vi.

Si no te diste cuenta de aquello, después de tu pregunta empezó a girar al lado opuesto.

–O sea veinte menos ¿Cuántos giro al lado opuesto?

–No, no le vi.

–No vimos.

–Uno, dos, tres, cuatro, cinco… y se para.

–Uno, dos, tres, cuatro, cinco…

–Quince meses.

            La respuesta será la misma hacia ambos lados…

–¿Veinte menos cinco?

–Veinte menos cinco, quince meses.

            ¡No! ya lo he dicho. Cada vuelta se cuenta por cuatro.

–¿Tanto de ida como de vuelta?

            Al llegar al año, regresas…

–Cinco por cuatro…

            No, en tres vueltas has llegado al año pero regresaste dos… has regresado ocho meses. 

–Cuatro meses.

–Ja, ja, ya nos dijeron…

            Tú ya has preguntado…

–Porque arruinan las sorpresas…

–¿Si se venderá la casa de mis padres?

–Te toca.

            Este al igual que muchos dones, llevan chismes; buenos…

–Y malos…

Cualquiera de ustedes puede preguntar la pregunta de un ajeno, y de alguien que pregunte porque.

–Yo puedo preguntar, yo puedo preguntar por la casa de la Glenda… ¿se venderá la casa… no; será vendida la casa de los papas de Glenda?

            Ni siquiera quiere responder (se quedó inmóvil)

–¿Pero de alguna manera no se condiciona la respuesta?

            No. Entiendan la respuesta dada… ni siquiera quiere asentarse y si se asienta, dará la misma respuesta.

–Pregunta de nuevo.

            No

–Salte del puntito…

¿Acaso alguien dentro de casa no quiere vender?... (y empezó a girar)

He ahí tu respuesta…

–Y te está confirmando (al ver como giraba intensamente)

–Ya más claro que eso…

–Y lo peor es que tú lo sabes… ja, ja.

–Pregunten, pregunten…

–¿Si hay como preguntar o no?

–Sí.

–¿Sera vendida la casa donde vive mi hermano Jorge?

–Si (fue la respuesta)

            Pregunta el tiempo.

–¿En qué tiempo?

–¿Se va a vender en el mismo tiempo que se va a vender…?

–¡No!

–Sera vendida, se va a vender, no…

–¿Sera vendida en el mismo tiempo que se va a vender la casa de papa?

–¡No!, en qué tiempo.

–¿En qué tiempo será vendida la casa?

            Levanta, y asienta el péndulo... En el centro o no habrá respuesta; ya lo he dicho si no cierras tu círculo…

–Más café, café Orlandito…

            No habrá respuesta…

–Eres un mal lector ja, ja…

            Una falla en tu café… negara respuesta.

–De una vez, todo el circulo Orlandito.

–Todo yo…

–Todo tú ja, ja.

            La pregunta ya fue dada...

–Una, dos (vueltas).

 Dos y regresas media…

–Vuelve a dar el mismo tiempo, de diferente forma te vuelve a dar.

–Ocho meses.

–Y regresas media, seis meses…

–Es el mismo tiempo de cuatro a seis.

–Tengo una pregunta buena.

            De cuatro a seis meses.

–Buenazo.

–¿En cuánto tiempo seré madre?

            Dice que no serás madre mujer… ¡momento!…

–Uno, dos, tres, cuatro, cinco (fueron las vueltas que dio)

Ya lo he dicho, eso no es una respuesta; haz condicionado tu respuesta. La pregunta sería ¿podre ser madre?

–¡A ve!, a ver ¿podre ser madre?

            Tú y yo sabemos que hay un problema en tu útero; esto también lo sabe. ¿Se puede curar acaso?

–No se…

–Sí.

            Péndulo… Vuelve a hacer tu pregunta.

–¿Cuál era?

Cada pregunta que se haga rebota en el metal y el tendrá que responder…

–¿Cuál era la pregunta?

            La pregunta no puede ser mental, deberá alzarse así podrá llegar.

–A ver, ¿Cómo era… el problema que yo tengo en el útero, se puede curar?

            Formula nuevamente tu pregunta. Te recuerdo algo, las enfermedades no se curan solas.

–Claro, ¿me pueden curar de esa enfermedad que tengo en el útero?

            Y tu respuesta sigue siendo… cuando a ti te dé la gana. Eso solo puede significar algo mujer… es tu decisión no tener hijos; tienes algo en tu vientre que tú misma has puesto ahí.

–Ja, ja, ja, sí. Por eso dije tengo una buena…

–El siguiente…

–Por eso pregunte ¿en cuánto tiempo seré madre?

–¿Yo puedo preguntar por otras personas?

            Ya lo he dicho, es un buen chismografo.

–Ya, por ejemplo eh… un amigo mío tiene una propiedad y él quiere saber si tiene o no tiene una mina de oro ¿puedo preguntar yo eso?

            Ya has respondido y has aprendido a interpretar; deja que otro venga.

–Una consulta, eh… estamos viendo que todos podemos ocupar el péndulo.

            Todos no mujer, ya lo he dicho; la activación se hace a los presentes.

–Claro, perdóname, está mal formulada la pregunta. A lo que me refería es si la energía se…

            La energía la siente el lector antes que el metal.

¿Y ese péndulo o ese instrumento tiene que ser personal?

–Hay algo que brilla enterrado en alguna parte…

            Ya he dicho es metal. Este es su metal, tú decides cual es el tuyo.

–Ah, ya, perfecto.

–¿Tiene que ser metálico?

            O un cristal pendular…

–¿Cuarzo?

            Tiene mejor respuesta.

–¿Puede ser de cuarzo?

–¿Tiene que ser metal,

–Pero dijo que si podía ser un cristal.

–¿Un péndulo puede ser metal, tiene que ser metal?

–Pero si le bombardean…

            Cuando la carga es baja…

–La respuesta es confusa.

            Debes cargarlo.

–¿Y cuantos dones tienes?

            Tengo pocos dones.

–¿Cuántos dones tienes?

–Uno, dos, tres… (Las vueltas que dio el péndulo)

–No nos quiere decir.

–Pregunten otra cosa.

–¿Podre ser curado de mi problema de la columna (Cristhian)?

–Bueno… –dijo por la demora.

–Se demora en dar la pregunta.

            La pregunta está bien formulada, la respuesta no se da de entrada.

–Ya dijo quinientas veces que sí.

–¿Mi mama aceptara la curación que se le dio ya?

            Hasta yo puedo sentir esa respuesta…

–Liz, ven acá… ven acá. (La niña se sentó en las piernas de Efesthus)

            Ven acá… ¿Quieres tocar algo gracioso?... toca mi espalda –le dijo a Liseth. Ella movió la cabeza en negativa y él dijo –¿Por qué… porque temes?; tócalas vamos tócalas… ¿Qué no te gusta?

–Ayayay, algo tienes papi… –dijo Liz.

–¿Las preguntas deben ser afirmativas necesariamente o deben conter…?

            Deben ser exactas para recibir una respuesta de ese modo.

–¿Si uno hace una pregunta en negativo puede interpretar mal la respuesta?

            Condicionaste la respuesta.

–La condiciona.

            Ya lo he dicho. Ninguno de ustedes puede preguntar por sí mismos…

–¿No podemos preguntar por nosotros mismo?

            Sin embargo por un extraño, ajeno o cercano… sí.

            Alguien al terminar, deberá enjuagar la mesa (Estaba llena de café)

–Geovanie ja, ja…

            He ensuciado una mesa que no me pertenece.

–Por eso digo el Geovanie enjuagara la mesa ja, ja.

–El dueño de la mesa.

            Pregunte si él lo hará (todos reímos)

–¿El Geovanie lavara la mesa?

–No puede hacer la pregunta usted mismo, tiene que hacerla otra persona.

–No, pero dijo que si no son preguntas personales…

–A ver guambras ¿alguna pregunta?

–¿Efesthus va a repartir sus dones hoy?

–A ver, veamos a ver si es cierto.

–De hecho, ya lo está haciendo (al ver como se movía el péndulo indicando positivamente)          

–¿Y el resto?

–Pero dijo “dones”

–¡Dones!

            ¿Cuántas personas ves aquí?

–Ah!!! Ja, ja… Estamos on… doce…

            ¿Hay uno o hay muchos; hay don, o hay dones?

–Un don dividido para doce…

–Que bestia, ya se sacó la vuelta…

–¿Hay oro enterrado en la casa que habita mi hermana? (respondió que sí)

–¿Es bastante o poquito?

–No puedes hacer dos preguntas a la vez.

–¿Es bastante?

            Bastante ¿Qué?

–Oro…

–¿El oro esta debajo de la construcción?

            No… si tienes una respuesta negativa… y frenara del golpe. Puedes observar.

–Es negativo eso, no está debajo de la casa

Cuando la vuelta sea rápida pero el golpe sea detenido; puedes observar cómo se detiene, como si alguien lo sujetara, la respuesta es negativa.

–Quiero preguntar a ver en donde hay.

–Nosotros tenemos picos, palas, bombas, todo hay…

            Al pie del  riachuelo, donde era la antigua quebrada; donde encontraron el perro muerto.

–Lo mato el antimonio.

            Ahí donde saben ver algo de mora, mora de rio… justo ahí. Ya te he dicho donde esta

–¿Dónde tomo la foto?

            No lo sé. A veces, buscamos el lugar… lo encontramos y sabemos cuál es ¿verdad?

–¿Si le van a pagar a la mama de… la plata que le debe el Municipio de Gualaceo?

            Si…

–¿En cuánto tiempo?

            Seis meses… entre seis a ocho meses.

Cuando paso una de las presentes, le cogió la corriente por el metal…

            Porque esa energía mujer, todos los pelos hacen esto (se paran) por eso es bueno lavarse las manos…

–¿Ves la ventaja que es ser calvo?

            Deberían lavarse los dedos…

–¿Otra pregunta, le paso el péndulo? (A Liseth)

–Que goce, ve como se le paran los pelitos.    

            Ven, haz lo mismo… Madre, deberías enseñarle… justo ahí.

–¿La Liseth va a cambiar su conducta en la escuela?

–No… (Todos reímos)

            Has tomado que sí; entonces has aprendido. Por favor que alguien más sujete esto.

–A ver qué más ¿qué quieren preguntar?

–Una pregunta seria ¿Alex va a terminar el libro?

–Ya sabemos que si…

            No es justo que ella responda, ha condicionado su propio corazón…

–Aja.

            No responderá. Más bien… (Cambio de persona)

–Yo digo que si…

–La misma pregunta. ¿La Alex va a terminar de escribir el libro?

–No.

–Sí.

            He ahí el detalle y es lo que quería escuchar. No puedes condicionar tu pregunta ante lo que escuchas, ni una respuesta anticipada.

            Debes dejar que esto decida, que esto responda. La pregunta ha recaído sobre ella y ella ha condicionado la respuesta al sí o no. Solo pon tu mente en blanco y asienta el péndulo. Bajo la misma pregunta se generara una respuesta.

–No está cerrado el círculo.

–Falta allá café…   

            Dejen que se dé cuenta por si sola.

–Yo si le veo dibujado el círculo…

–No.

–Tiene que estar mojadito…

            Que el círculo no toque la madera, así se tiene una respuesta. Hace un momento atrás, el círculo tocaba la madera… el periférico externo; por eso no respondía. Ni siquiera era condicionado al agua. 

–Mmm, chistoso. Apenas el Iván hizo la pregunta, me cerré yo aquí. (Mostrando el pecho)

–Pregunta de nuevo a ver…

–Ya respondió

–Ya respondió si…

–Ahora sí, ja, ja… vamos.

            Si el círculo se hace con petróleo; más bien hoy en día, aceite negro… 

–Ah, betún de Judea…

–¿Betún de quién?

–Betún de Judea… eso que usan para envejecer los muebles.

            El líquido se mantendrá fresco, y la respuesta también…

–A ver ¿Qué quieren preguntar?

–¿Siempre tiene que ser con una respuesta liquida verdad? (todos nos reímos)

            Está bien dicho muchacho, esto es una respuesta liquida.

–El entierro de la casa, pregunta.

–¿Hay entierro en la casa donde vive mi hermano?

–Estas involucrada…

            Vuelve a preguntar…

–¿Hay entierro de oro en la casa donde vive mi hermano?

            Y la respuesta sigue siendo no…

–La respuesta está condicionada.

–Que bestia siento como un imán en los…

            Debías descargarlo…

–Exacto, si… si le sentía; por eso decía que sentía algo en los dedos…, pregunten.

–¿Hay oro enterrado en la casa de mi hermano?

            No era su energía…

–Sí, es que yo sentía, estaba algo en mis manos…

            Ahora si lo es…

–¿Y qué otros dones tienes?

            ¿Tengo dones?

–No, ya; eso es pregunta directa.

–Si tiene…

–¿Ese oro que está enterrado ahí, es para él?

            Eso es un no rotundo.

–¿Es para alguien de la familia?

            Y eso es otro no… Acostumbren a limpiar el péndulo.

–Sí, que bestia…

–Yo tengo una pregunta ¿se nos repartirá hoy algún otro don?

            Quiero ver si entienden lo que está pasando.

–A todos.

–Puede que si como puede que no.

            No… miren la mano en la que lo tengo…

–Es el pasado (mano izquierda).

            Ya fueron repartidos…

–¿Y nos vas a decir cuáles son?

–Es en el pasado.

–No nos va a decir porque… no nos puede decir en el pasado, tiene que decirnos en el futuro.

–La pregunta correcta, la pregunta está mal hecha, la pregunta correcta seria ¿nos vas a recordar cuales fueron dados?

–Hay que esperar un ratito. Están congestionadas las líneas, ya se le está acabando la batería ja, ja.

            Así debe guardarse el péndulo.

–Mmm… dentro del círculo.

            Así este no se contaminará; mientras más tiempo dentro, mayor la energía. Siendo así, si la base en la que lo que lo coloquen no es firme podrás condicionar respuesta hacia abajo o hacia arriba. 

            La persona pondrá su mano y este deberá responder cuando su dominio sea total; deberá haber respuesta… hacia abajo será un sí, hacia arriba será un no. Sin necesidad de tocar el péndulo, se ha preguntado, deberá haber una pequeña palmada de parte de quien pregunta.

            Acércate y palmea…

–Pregunte… voz puedes preguntar.

–¿Se tiene que poner con la derecha?

–¿Derecha si es futuro, izquierda si es pasado?

–¿Hay oro enterrado en la casa donde vive mi papa?

Dio la palmada…

–No, tienes que preguntar el pasado, porque no van a enterrar; ya enterraron.

–Enterrado… ado… del verbo pasado…

–¿Está enterrado?

–Exactamente.

–¿Está enterrado oro en la casa donde vive mi papi?

–¿Sabes porque es?... porque en la casa no es… en la propiedad…

–Ah, donde vives. Pregunta… ¿sigue enterrado oro en la propiedad donde vive mi papa?

            La respuesta quien lee el péndulo, no necesita verlo mover… haz la pregunta.

–¿Todavía hay oro enterrado en la propiedad donde vive mi papa?

Dio la palmada

–Sí.

            No es para quien mira con ojo ajeno, son ustedes quienes ven la respuesta dentro del círculo. Si lo ves aquí, empieza a vibrar. He ahí la respuesta…

–¿Sí o no?

–Sí.

–Pero sin llorar.

–No ahora no lloro ja, ja…

–Ahora no llore.

–Ahora pregunta ¿ese oro para quién es?

–Es que no te va a decir para quien es.

–No pues es que tiene que preguntar si es para alguien de la familia o sea hasta achicar más la familia.

            ¿Es para alguien de la familia?... dice que no…

–Salados guambras…

            Tu sobre el circulo o el circulo sobre ti. Un sí o un no a algo es esto…

–¿Perdón?

–Un sí o un no es esto…

            No, quiero enseñarte lo que los charlatanes enseñan…

–¡Ah!

            Dar una vuelta…

–¿Es un sí?

            No… no me toque en este estado.

–Ja, ja… salieron chispas…

–Dame un sí.

            Los charlatanes harán esto (moviendo el péndulo hacia adelante y hacia atrás); los brujos harán esto (moviendo el péndulo en círculos).

            Una vuelta al círculo te dará un circulo; una pendulacion dará un sí o un no, esto es cerebral. Esto es un don (moviendo el péndulo dentro del círculo indicado en la mesa).

            No necesitas ver, solo responde… el péndulo no debe estar en el aire o se condicionara a tu respuesta o puedes manipularla también.

            Ha sido un gusto verlos.

–Gracias Efesthus.

–Volverás pronto.

–Hasta pronto.

 

–¿Y los dones?

            Como ya se dijo, ya se les ha sido dados.

–Pero ¿Cuáles son?

–Recuerdos.

 

            Ya los recordaremos.