Libro de Azaella

El Camino del Maestro

Ángel Azaella: ¿Si el odio no es compensado con redención, afecto y voluntad de quien lo provocó se convertirá en más odio y en una deuda que tarde o temprano se cobrará?

 

 

Mshibama

Yo soy tu realidad

 

Abrí mis ojos y me encontré a mí misma en un cuerpo carente de forma, una mujer, era lo que los humanos llaman una niña, aprendí entonces a serlo, descubrí que el ser humano es frágil, ya que mi dependencia de otros era mayor a mi necesidad y mi fuerza, descubrí que el hombre es malo, y que si amamos lo que él amo solo nos equivocamos, cada día que salía al pueblo, cada día que podía hacerlo observaba mujeres completas, formadas, de cuerpos perfectos, ropas y olores finos y observe como el hombre las miraba y observe que conseguían todo sin tener nada, tenía solo 4 años de edad y decidí ser igual, cambiaba mis harapos por formas de vestidos improvisados, poco a poco paso el tempo y 1 año después el hombre al que llamaba padre murió, a mi hogar llego un sustituto, el hombre que mi madre decidió seria el remplazo perfecto, acepte entonces al hombre dentro de mi casa y como se me fue dictado le llame papá, un año más pasó, me había vuelto una pueblerina, me había vuelto coqueta, risueña, pisipirilla, era una niña, mas aquel a quien llame padre encontró mujer en mí, no he de describir lo que viví, no he de describir lo que sentí, solo les diré que sobreviví a la muerte, y cada vez que se repetía moría y volvía a nacer, una hija nueva nació, una esperanza que me mantuvo fija a la tierra, la cuide como mía.

Mi cuerpo ya era el de una señorita, tenia 12 años entonces, y mi hermana la edad en que mi infierno comenzó, recuerdo ese día, lo recuerdo claro como el agua de manantial; salí de mi casa contando el día 30 de septiembre, mi hermana cumplía la edad, la edad que significaba muerte, corrí hasta un árbol frente a mi casa, era noche y todos dormían y me solté a llorar, alguien levanto mi rostro, una gran luz de alas, una mujer radiante y hermosa con un vestido de seda fino, con manos y pies perfectos, con cabellera rizada y cabello rojizo, no me había dado cuenta aún de que era yo misma, me miro y dijo:

<<Que haces ahí sentada, levanta la cara, tu eres más fuerte que cualquier hombre, mírame niña yo soy tu realidad, yo soy quien es verdad, yo soy quien es mentira, yo soy quien es luz y fuego dentro de ti, yo soy quien hoy nace, quien te guiará y te protegerá, ¡yo soy tú!, ve ahí adentro que nuestro destino da inicio esta noche>>

Se desvaneció en la inmensidad de la oscuridad, entré a mi casa y ahí estaba él, parado esperando, asechando, me miró y se acercó, mas ya no estaba sola, había cambiado, mi voz y mi forma cambiaron ante sus ojos y él frente a mi se arrodillo, sin tocarlo sentí como mi poder le apretaba su cuello y mi única intención era que muera, pero me detuve, me detuve lo mire y le dije:

<<Tú maldito, maldito mil veces, mírame, puede que sea lo último que veas, se fuerte ahora miserable, se fuerte ahora hombre, humano insolente, carne vacía, yo soy al que mas temes, yo soy quien te destruirá las entrañas desde adentro, y por mi quedas condenado, y morirás lentamente, dentro de ti cada pedazo se pudrirá y no habrá humano que pueda salvarte>>

Empezó a temblar, su piel era pálida, sus manos y su cuerpo todo frio, di un paso entonces frente a él, tome forma de la niña, alce su rostro con mi mano y cuando miró mis ojos pudo ver su muerte en ellos, hable:

<<vigilare cada paso que des, cada lugar al que te muevas, si te llegaras acercar papá mas de lo que debieras o con cualquier intención que no fuese cuidar a tu hija ese momento sentirás toda mi ira, porque me olvidaré de tu castigo y mis propias manos te destruirán, adiós papá, me acerque hasta su mejilla y bese al padre y observé al lugar al que decía adiós>>

Él se desmayó, ya nadie me veía, mi madre dormía, mi hermana igual, recogí mis cosas, las pocas que tenía (siendo pobre no tenía mucho), creo que solo me recogí a mi misma, me aleje, hui y llegue hasta Leluth, y un hombre sabio, fuerte, grande, muy lindo, buscó un hogar en el pueblo y pidió entonces a mis nuevos madre, padre, hermana y hermano, me cuidaran y protegieran como a uno mas; mi querido Afael.

Conforme fui creciendo mi cuerpo y mi cabello me volví hermosa, me veía bien y los hombres me veían bien, empecé a cambiar placer por gustos personales, ¿que es un hombre sin tentación?, ¿que es un hombre sin deseo?, y conocí al hombre mas que él a mi, pero mi corazón solo le pertenecía a uno.   Una tarde vi una oportunidad, una grieta, él quedó solo, el hombre que amaba estaba solo pero no quería nada de él, el solo hecho de pensar que él podía tocarme me daba todo lo que yo necesitaba, todo lo que yo quería y no es que él se hubiese insinuado, ya que para el solo era la niña a la que ayudó; 7 años habían pasado y él en mi no había visto los cambios, cambios que el resto había disfrutado y conocido, entré a su casa y el guerrero dormía, desnudé mi cuerpo, me metí entonces entre su sábanas y él me tomó, mas repitió el nombre de la mujer que vivía con él, lo recuerdo claramente fue más de dos veces, mas yo quería estar con él solo callaba, él no se había dado cuenta de que era yo, y fue tarde no esperé que llegasen tan pronto, y abrieron la puerta la madre y el hijo, y el dormitado hombre reaccionó y su familia le dio la espalda, él lo quiso arreglar mas no fue escuchado, yo lo quise arreglar pero mis palabras ya no eran dignas de oído alguno, miró y sólo dijo ¡vete!; lo hice, no muy lejos de mi huida detrás de mi la madre y el hijo también se fueron, esta es mi verdad o al menos lo que yo considero importante.

 

Dios te dará lo suficiente, nunca pidas más de lo que tus manos no puedan contener, ya que tarde o temprano tu fuerza decaerá y todo aquello que creías tener en ellas se perderá en el olvido, olvido que nadie alcanzará, olvido que no recordarás.