Libro Dorado

Malditos estúpidos

            Yo no he entrado a tu casa, tú has entrado a la mía. Amigo… ¿Quiénes son los acompañantes de esta noche? Los amigos de los maestros no son mis amigos.

            Estoy invitado como ya ha sido antes. Espero una pregunta de uno de ustedes que se me ha pedido contestar.

            Miriam, Shussan… no se sienten cerca de mí.

            Ángeles creyendo ser hombres, le dijimos que no lo permita, le dijimos que no lo haga.

- Eso ya fue dicho, pero…

            Pero aquí estás tú también (Leiuqazhtana). ¿Qué tal tu castigo muchacho? Saé es algo…

- Lo suficiente.

            Todos observamos. Después de todo se le fue advertido… Esa agua es mía mujer, solo alivia conciencias humanas…

            ¡Ángeles queriendo ser humanos!

- Hombres caídos.

            ¡Hombres queriendo ser ángeles! ¡Malditos estúpidos! Creer que la evolución del humano era recibir migajas de parte de su Dios…  ¡Imbéciles!

- El hombre evoluciona hacia humano.

            Hablo con el humano, eso está claro para ti, ningún humano requiere alas… ¡Malditos ignorantes!... No veo ignorancia en ustedes, mas si veo desconocimiento.

            A quienes no me conocen, soy Atlom, uno de los siete, la gran parte de su tierra aún tiene parte de mí… Aun no conoces quien soy, pero ya sentirás mi poder, aun no estoy completo.

            Glenda, eres un médium de los más fuertes entre ellos, pocos tienen el privilegio de entrar en otros mundos. Escucha y aprende, el conocimiento que se les dará será magnífico y será grande y yo daré, después de todo el libro no está aún completo, falta alguien entre ustedes, pero ha sido comunicado ya…  que no regresará…

- Sin embargo será reemplazado por decisión de los maestros.

            Entonces que los maestros decidan. Luego lo veremos, ahora debo hablar.

            Jesús ha ido ante mí, Jesús como ustedes le llaman, ha entrado a mi casa y ha mojado su cuerpo por primera vez…  Es muy interesante para un dios de agua ver a un semidiós entrar a sus dominios y que el agua no lo toque y me ha dicho bebe, vino en mi mundo, vino de mi agua ¿qué necesitaba Jesús para convertir en vino el agua? La venia del tío menor…

            No eres digna, tu cuerpo no lo es, lo que llevas detrás no lo aceptas, dime cuanto has usado su poder y te diré cuanto lo has aceptado, no lo entiendes aun.

            Ningún indigno que escuche podrá enseñar a nadie, ningún inferior a ningún amigo con barriga.

            Ustedes ya me conocen y ahora les llaman maestros. Afael lo ha logrado, los nuevos maestros y el fracasado entre ustedes…  y nuevamente el que fracasa no está…

            Ahora estoy completo, ahora puedo hablar, el elemento se dará nuevamente y servirá como sirvió para Jesús y el resto, su sangre, su agua, todo líquido entre ustedes, todo será usado, ya se les ha dicho como reconocerlo, ya se les ha dicho como verlo. Las grandes pruebas vienen. Aprendan nuestros nombres y sepan bien quienes somos.

            He visto hombres y mujeres también, y como ya les han dicho dignas, no les cambiaré el nombre ¿Quién lo ha hecho?

            ¡Joan!... Joan les ha llamado dignas ¿Afael que hay de ti?

- Son invitadas.

            La voz de Salomón, suficiente para mí.

            No se puede enseñar a quien no pregunta y necesito que pregunte aquel que quiere aprender.

- ¿Cuál es mi nombre?

            Todavía no será dicho.

            Los guardianes fueron protegidos por mí en la luz oscura y estaba hinchada por sangre, sangre de cuatro de ellos, cuatro demonios cayeron, cuatro en la gran rebelión, la gran cárcel se bañó con su sangre y conciliamos entonces todos los dioses por cada trece años de vida, ellos serían libres por uno de ellos entre ustedes y así se ha dado por siglos y así se dará, solo yo los veo, solo yo los vigilo, me llamaron dios entre ustedes y me adoraron y dijeron ¡he ahí Poseidón! Más grande que el dios de dioses y dije no, él es el dios de dioses, él rige sobre nosotros, yo solo le he dado con que destruir a los que quieran destruirlo… Ya les he dicho con qué protegerse, ya les he dicho con que hacerlo, quien puede entender que entienda y quien no que escuche…

            Un maestro será…  uno nuevo…  no será conciliación de los maestros.

 

            Agradezco, pero aclaro que no seré el único que llegue a ustedes y pedirá que hable y si silencian su boca…  pondrá piedras grandes en su camino y lastimará sus rodillas.