Una lección

         Nuevos y viejos juntos. Unos aquí ya me conocen, otros no saben de mí, ni yo de ellos. Hace mucho estuve entre ustedes, he visto y reconozco, muchos saben ya a que me dedico y cuantos errores he encontrado en ustedes, yo tuve que errar suficiente para poder aprender de estos errores.

Soy el ángel al que no llaman perfecto, porque hay mucha tinta en mis cuadernos,  se ha escrito mucho en mis páginas, mucho en mi frente y más mi boca, soy el único que puede mirarles y decirles locas y mantener mi afirmación, no hay hombres sin mujer y no hay mujer que vuelva loco a un solo hombre, la locura de la mujer es contagiosa, hay del hombre que no se contagie de la locura de su mujer, lo calmará en la cama o fuera de ella también.

Mucho he dictado de la estupidez entre ustedes, no la de ustedes, pero si la que les rodea, me he preparado igual que ustedes, pero ustedes llevan años y yo siglos, son nuestras distancias, no tengo más conocimiento que ustedes, pero tengo más sabiduría, que es distinto, pregunta y será un regalo de mi parte.

         Les voy a dar una lección está noche a todos ustedes.

¿Cómo se llama tu mamá?

- Blanca.

         Mírela ahora frente a usted aunque no esté, que sabe o que quiere ver.

- Ella ya murió.

         Dije mírala frente a ti aunque tus ojos no la vean y dime como la ves, no necesitas tus ojos, mírame frente a ti y dime como me ves, bien o mal.

- Bien.

         ¿Bien? ¿Por qué aduces que estoy bien? Es la estupidez humana, asumir, creemos.

 ¿Y si yo le dijera que tengo un golpe fuerte en mi frente? mis músculos no permiten demostrar los gestos faciales, hace que mis pómulos permanezcan erguidos ¿cree usted que estoy bien?

- No.

         ¿Por qué?

- Porque no es su estado de ánimo.

         Le hablo de hombre a un médico. ¿Cuál sería mi estado entonces, el que aparento o el que tengo?

 

         El estado de nosotros, de cada uno que nos rodea, es el que nosotros queramos para él, no es el estado de quien está frente a ti o de quien no está, es el estado que tú le des, si vas ante un amigo triste y te burlas y juegas con él, él se reirá, él sonreirá porque tú cambiaste su ánimo ¿cómo estará entonces su mamá si usted está alegre?...  Y cuando usted está triste también. No es el estado de la materia, es el estado que le demos a ella el que importa y el que se vuelve importante.