Saltar ramas

-¿Hasta qué punto hacemos lo que está escrito y hasta qué punto somos nosotros?

         Voy a dictar algo que dijo un hombre entre ustedes y ganó el título de maestro sin tener espíritu, fue mi amigo y el amigo de muchos llamado también. Él dijo que quien aprenda a dar por ti su vida, podrá jugar con ella y alterar la suya, en este camino quedará también la de los demás ¡ay si el corazón errara y no se dé cuenta que al destruirse, destruiría a los suyos y que a los demás los destruiría también! No importa como esté escrito, siempre hay surcos y siempre puedes cambiar de rama, por eso se llama árbol de la vida, si sigues su tronco sólo vivirás y perecerás. Si, en cambio, caminas por sus ramas, tu vida será distinta, no vivirás para servir, servirás para vivir que es distinto. Puedes cambiar lo que está escrito por lo que está escrito en otras ramas.

         Me han hablado mucho de ti, nada malo, quiero escuchar tu pregunta.

- No tengo preguntas.

         Quien asume para sí mismo el conocimiento ya lo tiene, quien asume con orgullo el conocimiento ya lo tiene, quien asume con exigencia y despotismo el conocimiento morirá siendo inerte, él asume el conocimiento y es humilde con él, él no necesita respuestas, llegarán a él.

         Quien aprende del pequeño grande, aprende lo grande que tiene.

         ¡Tú también pasas! No soy quien escribe su diccionario, tampoco soy quien debe decirles cómo hablar.

- Buscar la respuesta a preguntas es adelantarse a algo que va a pasar para manipular las cosas, para saber cómo actuar.

 

         La respuesta a lo que viene es esperar a lo que va a pasar, sólo aquel que sea Dios podrá saltarse a lo que va a pasar, lo que pase y lo que viene, seguimos hablando de saltar las ramas, pero el árbol retorna, después de la rama, al centro, a menos que aprendas  a trepar.