Dictado 8

            Abel…

–Ángel.

–Aristhus.

–Aristhus, ¿Qué pasa con mi hermano Fabricio?

            Que es y que no, ¿Qué necesitas quitarle?

–Es demasiado terco, ambicioso, quiere tener dinero, anda con malas amistades. Parece que está consumiendo drogas.

            Los ojos de quien ve, son los ojos de quien se engaña; no hay apariencias. Cuando sabes de lo que cuentas y ya existe, crear una apariencia en ello, es negarse a su realidad. No parece que tu hermano hiciera algo… 

–Lo hace. ¿Qué hacemos para…?

            En el tiempo en el que yo estuve vivo, en el que camine entre los hombres, una paliza con una buena beta trenzada enderezaba a los muchachos.

–Ya le hicimos de todo, se le golpeo, se le dio; por las buenas por las malas.

            ¿Tu escuchaste acaso cómo funciona?... no puedes castigar a alguien y dejar que alguien más lo consuele; la paliza no habrá servido de nada. Cuando das la espalda, todos los que castigan deben darla y el castigo mínimo se prolonga por un día, no por horas.

            Si das un castigo y a los minutos das nuevamente el frente cuando ya has dado la espalda, el castigo no servirá pues tú eres más débil que quien castigaste y eso sabrá.

–Es solo un juego para el castigarle.

            No me hables de castigo, si no lo has aplicado correctamente.

–Cucarachas. (Cantaba gente en un “templo” al lado del lugar donde estábamos).

            Ese es el sonido (sonrió).

–¿Qué hacer con él?

            ¿Qué hacer... ya ha visto acaso cuantos años tiene?

–Veinte y cuatro, veinte y cinco.

            Te aseguro que fue tan flojo que no quiso una academia militar.

–No, no fue al servicio militar.

            Existen coroneles, existen sargentos y gente de bien, gente formada y recta. Hazlo pasar por un corte de cabello, pide a alguien de dentro y ellos te darán. Hoy en día si los militares funcionan como funcionaban debería poder pedir. Déjalo ahí tres meses y lo enrectarán, ellos si castigarán.

–Pero ya este rato se necesita la voluntad de él, y él no va a querer.

            ¿Quién te ha dicho eso?

–Se necesita la voluntad de él.

–Llévale.

–Le voy a llevar.

            Deja el cuartel y habla, habla de ayuda social, habla de que no hay otra manera, crea una trampa, lo capturarán.

–Ya.

            No abogues jamás por otro que no sea por ti mismo. Solo cuando tu estés sana desviaras cualquier energía a quien crees la necesita.

            Desde hoy entraste a ser sanada, la energía no podrá desviarse a otro más que a ti misma. Usa las soluciones, despreocúpate del mundo mujer si quieres un mundo propio, solo son tres meses.

Que tu mundo se vuelva pequeño ante ti y que tu mundo personal sea el más importante. Solo si escucharas llanto de tu cama, tenemos una idea diferente de lo que es un niño en una cama.

–¿Quieres más café?

            Bebe… puede que en los últimos días golpes de alegría lleguen a tu vida, dale gracias al café, no a mí y a tu café lo puso tu Dios en esta tierra.

 

–Aristhus, ¿el juicio en la corte constitucional va a salir pronto?

 

            Pregunta a quien tiene acceso, el médium tiene más acceso del que crees en la tierra a lo que nosotros podemos tener en ella. Recientemente estas pisando tierra dada por el a los suyos, a los que considera suyos. Si el médium te pide hacer caso, intenta hacerlo pronto o los juicios tardaran años…