Dictado 4

Esta noche no hay pipa, ni leche. ¿A que han venido?

            No deberías estar a mi espalda, ¿este es tu café o aun me debes uno?

–Sí, te debo uno.

            Hoy la portadora te dijo algo que solo confié a ella.

–¿Y no debía decírmelo?

            ¿He dicho que no acaso?... ¿Qué casa es esta?... tú eres el dueño de esta casa, ¿No preguntaran nada acaso?

            ¿Cómo pregunta quién no ha aprendido a preguntar?, sería mejor que los viejos hablasen primero. Conozco un viejo que tiene que preguntar.

–¿Cuánto va a cambiar la vida de mi familia y la mía desde la próxima semana en adelante?

            Tiene frío en su estómago. (Había un bebe llorando)

–Debe estar con cólico.

            Si…

Para ti, todo en orden. Viene de la mano de alguien más grande que yo. No observes a tu espalda cuando el resto caiga o también caerás. Se te fue dicho y dado y a ti se te dará. Estoy rodeado de querubines, no es bueno…

            ¿Por qué nos afecta su llanto, alguien tiene idea? (se refería al niño que estaba presente y no calmaba su llanto).

–La frecuencia de vibración.

            El llanto de un hombre pequeño es similar al grito de las sirenas. Todos ustedes saben para que llegan ellas. Lo último que escuchamos antes de la caída a la cabeza de los grandes ángeles era una frecuencia similar.

            Toda tu dinastía esta en esta casa, ¿Cuál es su nombre?

–El del bebé.

–Martín.

            Lema e nai. Tienes grandes hijos… haz que venga… lleva pidiendo por ti desde que lo sacaron de esta sala.

            Donto e nemo no soleim…  No vibras a su frecuencia. (Dirigiéndose a quien cargaba al bebe ese momento)

            ¿Qué puedo enseñarles, si nada quieren preguntar?

–Cuando fueron hombres, eso fue parte para que realmente el hombre empiece a evolucionar.

            Evolución, parte de la evolución del hombre. Ustedes son un híbrido de la evolución y del Dios. Podemos dar pequeñas patadas si, para que avancen; no para que evolucionen.

–Sería para que comience el hombre a…

–Despertar talvez.

–Espiritualmente.

            No, por más que intentemos que el hombre despierte, su cuerpo no se los permite. Piel, pellejo, hueso y vena; aún están tan dormidos que no pueden escuchar lo que el llanto de un niño pide. Aún están tan dormidos que no saben que quieren para ustedes.

            Pregunten qué quiero para mí.

–¿Qué quieres para ti?

            Es lo que he dicho. No conozco a ti.

–¿Qué quieres para Aristhus?

            Cada palabra es importante, ¿qué quieres?, es una pregunta; no agregues a nadie a la lista en ella.

            Sus pulmones son muy chicos… (Por el sonido que hacia él bebé al dormir).

–Aristhus en la época de… en los griegos, ¿el oráculo de Delfos es verdadero o es mitología?

            Repite la palabra.

–El oráculo de Delfos…

            Repítela.

–Oráculo… yo sé que es una palabra muy compuesta, ja, ja. Se trataba de un trípode donde las sacerdotisas…

            El secreto de la pendulación es lo que buscas.

–Digamos lo que yo quiero ver, establecer es… todos los tiempos, ustedes enseñaban a los hombres en sus diversas formas. En el oráculo se entendía que los Dioses les enseñaban a las sacerdotisas a que las sacerdotisas a su vez enseñen a la gente.

            Mucho enseñamos a las… sacerdotisas.

–Yo creo que les enseñaron otras cosas… por eso se llama oráculo, ja, ja…

–Debían ser vírgenes.

            Mencionaste algo interesante, debían ser vírgenes.

            Oración igual a cuidado.

–Debían ser puras para poder…

            Escucha lo que digo.

–Oración igual a cuidado, la composición de la palabra oráculo.

            Mencionaste que debían ser… una cavidad no explorada es sinónimo de virginidad.

            ¿Qué necesitas preguntar?

–Quisiera saber si cuando ayudas a una persona, alteras el orden universal.

            Si, en un universo existente.

–En el nuestro, porque eso causa en otro lado graves catástrofes.

            ¿Este es un universo existente, o es un universo creado?

Ustedes han formado este universo, ustedes son la conciencia atrasada de un sueño atrapado en alguien más allá de lo que ustedes son, llámale Dios, Jesús y si no quieres usar a mis jefes, llámale como quieras. Esta no es la realidad o no recordaran su pasado.

Todos ustedes sin excepción en este lugar han tenido sueños de su pasado. Es lo que les permite saber que pasara cuando se han encontrado con su pasado, en su futuro; reaccionan con una expresión similar a “ya viví esto”.

–Dejavu.

            No puedes recordar algo que no has vivido. Ustedes son una paradoja, este universo formado, es una paradoja de ustedes mismo. Esto es un plano de paradojas; ustedes son hombres, atrapados en la conciencia de un hombre más grande que ustedes. No cambias el orden de un universo que no existe… solo lo recuerdas.

–¿Azúcar?

            No, tengo mi propia azúcar… sentí la duda en ti. Esto es un mundo en el cual tú decides lo que existe y lo que no. Tu pones el azúcar, o la quitas, exista o no ante tus ojos. Yo ya la he usado.

            ¿Ahora es clara tu respuesta?... ¿Alguien más?

–Con respecto al consejo que te pedí anteriormente, he hecho…

            Mi estimado anfitrión.

–He hecho ya un par de contactos, ¿serian o están correctos?

            ¿Ya los has tocado?

–Contacto, ja, ja…

–No.

            Aun no son lo que dices que son. Con tac to, es aquel a quien has tocado, no a quien conoces. Llamas contacto a quien te conoce y acudirá a lo que necesitas; no de quien esperas, pueda que…

            Es bueno que un anfitrión este presente.

–¿De las empresas que recibí respuesta, los productos que ellos tienen, valen la pena para el negocio?

            Los que escriben distinto a ti, sí. Los que escriben en tu misma letra, no son buenos negociantes.

–Yo sabía, me latía a mí el chino que habla español no vale.

            Creo que ya te he dado la respuesta.

–Sí, es que le llaman en español desde la China.

–Es Taiwán.

–Igual son chinos.

–Son asiáticos.

            Deberías hacerle caso a lo que le late a tu mujer.

–No es la primera vez… gracias.

            Has perdido mucho de la reunión, pregunta.

–¿Cómo poder hacer para conducir esta familia a que se supere día a día y que luchen por tratar de salir adelante?

            Bebe un trago. ¿Cómo te he dado mi café, como luce?

–Caliente, dulce, algo especial.

            Te diré como te he dado mi café. Estire mi mano hacia ti, te di solo un poco de él y luego retire mi mano. Ten clara una cosa, no te volveré a dar de mi café, pues ya te he dado suficiente.

            Cuando quieres que tu café sea tuyo, enséñale al resto a preparar su propio café, así todos disfrutaran lo mismo. Cuando das de todo tu café puede que tú te quedes sin nada de él y tu mano seguirá estirada y pasara así hasta que el café se acabe; es duro que se acabe el café. ¿Debo explicarlo de otra forma, o he llegado a ti?

–Claro.

            Ya les he dicho, no fue una ilusión creada para compensar la respuesta que te he dado. No importa quien pruebe mi café, realmente esta dulce.

            Tienen pelea esta noche, ya llego su invitado. Pregunta…

            Me he enfocado a responder a los nuevos, si no tengo más preguntas de parte de ellos, los viejos seguirán.

–He sufrido algunos cambios en lo laboral, he pasado de un lado al otro para servir, ¿Qué espero?, he sufrido decepciones de gente que no pensaba.

            ¿Sabes cuál es la falla más grande que tiene el hombre?

            El Compromiso… El compromiso vuelve a un hombre vulnerable. Tú no estás en un lugar porque debes y necesitas; estas en un lugar porque te necesitan y a ti se deben. Cuando logres dominar ese principio, tu corazón no se verá angustiado por los errores de los demás, aprenderás a vivir para ti y los tuyos.

            Hablaste de decepción… ve tu fuera de la puerta de un manicomio, siéntate ahí por un par de horas y escucha a los médicos, enfermera y a los mismos locos. Después de eso decidirás cuan conflictiva es tu vida. Cuando entiendas que no es ni la tercera parte de lo complicada que es para otros, aprenderás a vivir. Tu problema es que aún no aprendes a hacerlo. Deja de vivir para otros y por otros, vive por ti y luego por los tuyos.

Esto no es egoísmo, esto es existir. Quien vive para otros no existe para sí mismo. Si no existes para ti, ¿cómo puedes pedir algo a tu Dios?

            Ya te he dicho cuál es tu problema, supéralo. No pienses cuán difícil es pues si lo haces ya has fallado. No existe lo difícil. Aun para alguien sin brazos ni piernas nada es difícil a menos que tú quieres que sea así.

            ¿Cuál es tu nombre?

–Mauricio.

            Un nombre fuerte, ¿lo lleva un hombre fuerte?, eso fue una pregunta.

–No te escuche.

            No, tus ojos están algo entretenidos… para donde vean tus ojos, apuntarán tus oídos, ¿qué quisieras preguntar?

–Acerca de mí, mi futuro.

            Acabamos de hablar de eso.

–Me dices que cada a donde yo vea, pondré mis oídos, pero tengo preocupaciones por mi familia.

            ¿La chica o la grande?

–La grande.

            ¿Has preguntado acaso si ellos se preocupan por ti?

–No, no, nunca lo he preguntado.

            ¿Sabes cuándo un grano deja de ser un grano y se convierte en una infección?... cuando no se cura. Tienes que curar mucho en ti, los resentimientos no se guardan, se discuten con quien provoco la herida.

            Ten claro algo, un detalle de los hombres es no recordarse de las cagadas que hicieron. Solo si tú hablas con dichos hombres, explicando que te ha afectado, encontrarás que con quien hables, ni siquiera recuerda haberte hecho dicho daño.

            No somos nada sino lo que creamos para nosotros mismo. Un consejo te voy a dar… tu entorno está “girando” alrededor de tu corazón y eso destruye a un hombre y no le permite construirse. Siéntate con quienes creas te han afectado, encontraras que ni siquiera recordaban haberlo hecho; encontrarás que aun ellos necesitaban decir “disculpa”, pero no tuvieron los huevos para hacerlo.

            He ahí quien debe tener huevos. Si tú no explicas, si tú no tomas las armas primero, nadie habrá ganado la guerra que llevas dentro de ti; tú la perderás día tras día. ¿Está claro?

–Sí.

            ¿Quieres algo de café?

–Sí.

            ¿Por qué tu seriedad?

–No sé.

Así soy… vivir con una sonrisa mantiene muchos músculos ocupados. Por eso las mujeres de antes no parecían pasas a los sesenta, porque reían más… ¿te puedo pedir más café?... tu pregunta.

–Después de todo lo que paso y tú sabes a lo que me refiero, ¿pasarán las heridas?

            Solo si reconocen todos los involucrados las heridas. Mientras creas que alguien recuerda siquiera que provoco una herida, solo tú te lastimarás.

            No sacas una espina de tu piel y dejas el agujero abierto pues se infectará. Sacas la espina y escarbas en el agujero, luego lo desinfectas y solo así te curas… Creo que lo entendiste. Es bueno sentarse a veces a conversar con cercanos o lejanos, con familiares o no, solo involucrados, pasar la voz. Solo los animales ladran cuando se sienten acorralados. Es bueno conversar con un café, las cosas saben bien con un café; y en caso de las parejas, las mejores discusiones se dan en la cama.

–¿Con café? Ja, ja…

            Depende de cuanta presión se haya hecho al estómago…

Ni azúcar…

–Ya me di cuenta.

            ¿Qué te preocupa?... tú y yo no habíamos hablado antes.

–Nunca… Sabes que mi camino es otro.

            Mucho más aún que el anterior…

–Que buen café.

            Te mueres de curiosidad… si un curioso no pregunta, no aprende.

–Uf…

            Uf, no; café…

–¿Puedes explicarme el símbolo del caduceo?

            Descríbelo.

–Una vara, y las serpientes que le rodean.

            ¿Cómo dices que se llama?

–Caduceo.

–Dos serpientes se peleaban…

            Más bien, nunca hubo pelea… Lillian y Azaella, nunca fueron contrincantes y ambas disfrutaron la misma vara.

            Es el conocimiento del que habla, debes saber más de Azaella y de ella poco saben. Has preguntado de los libros, tres libros, nuestro gran amigo, Azaella y Lillian.

            Sujeta un poco más arriba. No hay nada nuevo que pueda enseñar, van bien; al menos eso creo.

–¿Cuántas veces, o solo una vez vinieron como hombres?

            Cómo hombres, algunos y otros como mujer.

–¿En una sola época o se repitieron en algunas otras épocas?

            No somos como ustedes.

–Yo sé que no.

            Una sola vida, una sola oportunidad.

–Solamente encarnaron una sola vez.

–Exacto por eso el resto simplemente son portados.

            Y canalizados.

–¿Y ustedes que son, almas puras o espíritus?

            Más bien puras almas. Estamos en un espacio en el que todas las almas habitamos por igual, ángeles, cuernos, no cuernos, seres de cabezas muy grandes y muy pequeñas, hombres tan feos como ustedes y menos feos también; si, puras almas está bien dicho.

            ¿Y tú escribana?

–Bien, avanzando…

            ¿Tú pregunta?

–No sé si sea pertinente hacer ahora, pero hay un secreto de Shussan que tú conoces.

            ¿Cómo harían los hombres en estos casos?

            Los escritos no pueden ser revelados a menos que alguien pregunte por ellos. No existen los secretos, existen los ineptos que no han preguntado por ellos. Las cajas fuertes no existen, ¿alguien sabe porque?

–Porque hay una combinación para abrirlo.

            Si algo está guardado, deja de existir. Si algo existe, solo está escondido, ¿Qué quieres saber de ella, antes o después?

–Después.

            Después… ¿Qué beneficio quieres sacar de ello?

–Conocimiento.

            No pides un cuchillo si no vas a cortar, ¿debo repetir la pregunta?

–Utilizarlo cuando sea necesario entonces.

            Eso es una buena respuesta.

            El agua fue lo último que le dieron, por eso le llaman “luna”, ¿sabes lo que la luna le hace al agua?... Shussan es la única alquímica conocida; aun Af no sería capaz de hacer lo que ella con el agua. Sería la única en no morir de sed aun en el desierto más árido, pues obtendría agua del aire si lo quisiera. No es su don lo que llega a tus manos mujer, es un recuerdo de ella para ti.

–Así es como sé que está cerca.

            Probarás la próxima vez y es solo agua, pregúntame ¿Cómo usarla?

–¿Cómo la uso?

            No lo sé…

–No hay muchas cosas que no sepas.

            No hay mucho que no sepa y no hay muchas preguntas correctas en esta sala.

–Preguntas con trampa… ¿Cómo puedo descubrir cómo usar el agua?

            Encuentra una herida, lleva un espejo de sí misma hasta el agua y ordénale a esta sanar.

–Interesante.

            Debo decirlo en vocablo de hombre… lleva una foto de alguien enfermo hasta el agua, agua sagrada de preferencia por tres marcas, ni una menos. Pon la foto en el agua y haz lo que Jesús.

–¿Cómo se si tengo el permiso para hacerlo o la persona a la que yo pretendo sanar?

            ¿Sabes cuándo un secreto deja de serlo?, cuando conoces lo que hay dentro. No necesitas su permiso, necesitas conocer. ¿Cómo conduces un vehículo?... con el conocimiento para hacerlo, no con el permiso.

            Ya tienes el conocimiento, te he dicho que hacer para reconocer tu poder.

–¿Las marcas en la foto, en el lugar donde la persona está enferma, en esa parte de su cuerpo, o en la foto indistintamente?

            ¿Sabes que es una foto?

–Una imagen de una persona.

            Una imagen del alma. Ustedes son la materialización del alma en este tiempo espacio, eso es una imagen del alma. Curas a través de ella, pero también puedes destruir, ¡cuidado con lo que pides!, eso te diferenciara de quien portas y de lo que quieres.

–¿La foto debe estar boca arriba o boca abajo?

            Me gusta tus insinuaciones. No puedes curar lo que no ves.

–Tiene que generarse visión entre la foto y el agua.

–No, voz tienes que ver la foto.

–Tiene que generarse un espejo.

            Jesua Jesu, lema e mai alem de sanacion. Esto queda grabado, significa “Hermano mío Jesús Cristo, permite la sanación a través de mi mano”. La derecha da, la izquierda puede destruir.

–¿Y eso lo podemos aplicar todos?

            Solo el portador mi amigo.

–Perdón, ja, ja…

            Ha sido un gusto verlos, tierra vieja… tierra vieja con algo de anís… tú ya eres terracota, por eso ni he hablado de ti.

            ¿Cuánto crees que has envejecido?

–¿Yo?... poco, me veo joven.

            No hablo de tu piel.

–Mucho.

            Aun así tú y yo sabemos que hay ciertas arrugas.

–Qué curioso.

            Es bueno ver buenos y también ver quienes quieren serlo; es malo saber cuántos lo lograrán y es conformista decirles sigan adelante, Dios los espera al final del camino. Espero el dictado les sirva.

            Deberías tomar algo de trago.

–Gracias.

            Habías preguntado ¿por qué?... cuanto les considerara a ustedes el viejo loco… doce días más mi amigo, ya te he dado lo que pediste. No le vuelvas a pasar mensajes, no de la forma en la que lo hiciste.

            Un maestro no pregunta reclamando, tú y yo sabemos el resultado.

–No lo he hecho, no lo he pensado hacer tampoco.

            Ya lo he dicho, un maestro no pregunta reclamando, no fue una afirmación hecha para ti.

–Yo si decía, ¿cómo, cuándo, dónde?

            Se supone que eres un maestro, ¿debo aclararlo acaso?

–No.

 

            Nunca tomen literal lo que escuchen, analicen cada palabra, pues una sola palabra mal dicha o mal entendida puede marcar la diferencia entre los hombres comunes y ustedes.