Dictado 2

He oído de Thor de mierda, pero no de Thor de tuga… (Bromeo). Pregunten quien es, les saluda y aun así no me reconocen.

–¿Esa era la sensación de humo entonces?... ¡Oh por Dios! Y solo tengo leche… de vaca ja, ja.

(Aristhus estiro la mano para sacarse el anillo que el médium tenia y se lo entregó a la escriba; al hacerlo salió un chispazo que le quemo una parte del dedo anular izquierdo)

–¡Que bestia!…

–Deben tener la costumbre…

            No, la energía libero la compresión.

–Pobre…

            El cuerpo no siente…

–¡Que buen chispazo! Ja, ja…

            Nuestra energía es distinta a la suya; la nuestra viene con recuerdos.

            No lo torciste bien…

Af mando saludos. No podía venir, estaba algo ocupado. ¿Qué se les ha dicho de los dones de Efesthus?

–Que serán repartidos entre doce y que para cada don hay uno.

            ¿Quién recibirá el don del nombre?

–No sé. Le llamaron a Leukaf, pero no nos dijo y eso que le dimos chocolate.

–Sobornándole un poquito.

–¿Puedes decirnos tú?

            Habla…

–De los dones estabas diciendo y a cierta manera de pregunta y afirmación, ¿Quién recibirá el don del nombre?

            Fue ambas…

–Por eso, es lo que dije yo también.

            Solo puedes hablar si aquellos presentes son involucrados.

–Pero de ello somos parte…

            No en aquella tarde.

–¿Quiénes?

–No sabemos quién de los que estuvo presente no era parte de.

            Solo sobre quien recae el don final, solo si estuviese presente y solo ahí Leukaf hubiera dicho los nombres de cada uno.

–¿Entonces no fuimos los doce de esa tarde?

–No sabemos.

–¿Quién no… quien no es entonces?

            Tiene pulmones chicos. (El cuerpo del médium)

–Y panza grande ja, ja.

–Le estaba mostrando el chispazo que me… se quemó, en serio, no es chiste.

–Yo por eso dije, de lejos…

–Vaya que energía ¿ah?

–Pero dinos…

            ¿Cómo usas un espacio y un tiempo a tu favor?

–Depende.

            ¿De qué?

–De que es lo quieras hacer con el espacio y el tiempo.

            Ponme algo a tu favor.

–Pero depende que es lo que quieras en ese momento para tu favor.

            No hay circunstancia. Si está a tu favor tú harás en gana lo que te convenga.

–En ese momento. No siempre vas a…

            He hablado del momento y del espacio en aquel momento.

–¿Ahora?

            No.

–No, en el caso que si lo necesita ¿Cómo lo pones a tu favor?... ¡no!,  está a tu favor ¿Cómo lo usas?

–Yo no puedo, me atoro a cada rato (al ver como fumaba)… yo quisiera hacer eso. No puedo en serio yo solita un día de estos quedo seca en el mueble ja, ja…

            Suéltalo por tu nariz.

–Eso sí puedo, pero no pasa de aquí (la garganta), pego unas atoradas…

            Lo llevas con tu boca a tus pulmones.

–Tutorial de como fumar ja, ja.

            No, los hombres no fuman bien.

–¿Entonces?

            Un tabaco no se absorbe, se huele.

–Se huele, si eso no sé cómo lo supe, pero lo supe; pero no te entra a los ojos, a mi sí, otro de los detalles.

            Igual que como entra, sale. Si lo llevas por tu boca, pasa tres filtros antes de los pulmones y contamina tráquea y garganta.

–Si de eso si me acordaba.

            Pon en tu boca, respira por tu nariz… eso es fumar.

–Ja, ja, ja… ya ahora si pongámonos serios…

            Llegas a estimular de inmediato el cerebro, deberías darme otro (tabaco)

–Sí, ya lo tengo torcido.

            Inténtalo, tu turno.

            No…

–No puedo, es que me atoro.

            Lo dejas salir.

–Pero es que eso mismo me da ganas de toser.

–¿Cómo disque hago?

–Lo metes en la boca.

–¿Hago el golpe o no?

–¿Ves que no salía y me lo trague?

–Si olí… pero no sale nada…

–Te lo tragaste ja, ja.

            Pon bien el tabaco en tu boca y ciérrala completamente…

–Ya salió.

–¿Ya salió? Ja, ja, ja…

–Ya aprendí.

–¿Quiénes son los doce… porfa?

–¿Entonces uno puede traer una persona de cierto tiempo al espacio que uno se encuentre para beneficio de uno?

            No… dales a los niños un juguete, un juguete que esperan. Diles que vas a traerles el juguete y los niños esperaran; estarán tan pendientes del juguete que podrás enseñar mucho, podrás hablar mucho con ellos y al final veras…

–El efecto mishi, mishi ja, ja…

–Algo así.

            Al final de la conversa los niños no habrán recibido el juguete. Tú habrás dicho mucho de lo que quisiste decir.

–Y el juguete seguirá esperando.

            Y el juguete jamás será dado.

–No te va a decir.

–Ustedes siempre hablan entre… entre líneas.

–Encriptado.          

            Los hombres aún se atoran con el humo, después de volver a ingerir con su boca. Esto es alquitrán, no tabaco.

            Aparte de Efesthus, ¿qué quieren saber?

–¿Que nos puedes enseñar ahora?

–¿Cómo podemos aprender a ver… o verles? Para ser más claro, por ejemplo como Navoe le enseño a…

–No, el soborno a Navoe.

–Pero le enseño.

–Más que ver… escuchar. Yo sé que alguna vez te vi, alguna vez… ¡alguna vez! cuando tenía cinco años, pero más me interesaría escuchar que ver; aunque a veces opino que el de las ideas locas no soy yo ja, ja.

            Hay muchas formas de escuchar…

–¿Los golpes en la cabeza también?... ¿Y porque el rato de la angustia se tensa tanto la espalda al extremo de casi botarse al piso? Y he escuchado que ninguno otro; mejor dicho no he escuchado que a ningún otro le pase.

            Mis alas son iguales a las de Afael.

–Pero es horrible… y yo que me angustio por todo… Au…

            No tienes idea de cuál es mi don.

–El poder si, tú me dijiste; pero el rango no.

            Llegue a Arcano Mayor, igual que Afael. No tengo dos niña.

–Tengo cuatro…

–Yo quería preguntarte otra cosa la última vez que estuviste aquí que fue hace días…

            Rechace mi jerarquía. Dimian también.

–Algo así dijo Dimian.

            Efesthus también lo hizo.

–¿Por qué lo hicieron?

            Un Arcano Mayor no puede involucrarse tanto en su loar con los hombres.

–Pero Af siempre esta.

Un Arcano Mayor llamado Arcangel; no notan la diferencia. Es un título no aceptado, mantienen el rango y la jerarquía mas no es uno, llámenlo honoris causa. Somos iguales, estirpe y linaje mas no somos ellos. Ellos no dudarían ni un momento en partirlos a la mitad y esa fue la orden… ¡Esa es la diferencia!

–Ahora si entiendo porque eres uno de los cuatro maestros.

            Me decían el dragón. No golpeábamos, jugábamos con el humo.

            Han pedido enseñe… ya les he dado algo nuevo.

–Se cerró la puerta…

            Ordene a un niño hacerlo. Todos los Arcanos tenemos dominio sobre los niños no los Arcanos Menores. Así mismo podemos enseñar.

Un niño es la conciencia rebelde del espejo de un padre o madre igual. Solo puedes conectarte a él y te conectas a ti mismo y a tus errores. Si ves en el niño los errores que el refleja de ti, podrás dominar su mente y darle órdenes como si te las dieras a ti mismo… por esto, los niños nos obedecen.

            Han preguntado ¿Cómo es que los ángeles hacen esto?...

Sé que Afael da órdenes más largas y directas; incluso envía a dormir al vástago en el piso si así lo quisiera. Yo no soy tan cruel… cuando estoy de buenas.

            Todos los padres y los hijos están conectados por energía residual al igual que cualquier cosa en tu casa, en tu hogar. Un hijo te pertenece hasta que salga de el. Solo cuando un hijo está fuera de el, dejaras de sentir e intuir que hace con exactitud pues tu energía residual en el ya se ha consumido. No adivinas que va a hacer el niño, lo sabes por como serias tú si fueras uno.

–Me cago…

            Recuerdo un niño preguntar ¿Cuál es el mal de aquel que esta al fondo?

            Afael le dijo “tiene una discapacidad algo fuerte”… el niño pregunto el nombre.

Se llama Navoe.

            Y el niño asumió lo que el maestro de la aldea decía. Fue hasta Navoe que yacía sentado en la gran pileta al lado de su mascota y le grito fuerte al oído “¡Señor!”; y el dormitado cayó de espaldas…

–Pobre Navoe le han hecho de todo.

            El niño se asustó y sujeto al ciego de las manos y miro sus ojos… “niño ¿Quién eres y porque me has gritado?, estaba dormido. Me diste un fuerte susto.” 

            El niño no decía palabra alguna, no vaya a ser y el ciego lo reconociera.

            Af me mandó a llamarlo (dijo tapándose con la mano la boca como lo había hecho el niño)

            ¡Af viejo loco!… ve y dile que ya voy.

–Que crueles que son…

            Un niño se guía por lo que ve. Desde niños el cerebro se condiciona a asumir. Hazle esto a un niño y entenderá que debe oír (mostrando el oído); hazle esto y sabrá que debe irse (agitando la mano hacia adelante); hazle esto y habrá recibido tres órdenes.

            Hazlo seguro… No te ven a ti, ven a Af dando una orden. Si no ven a un líder si no a uno más de la manada, gritaran en el oído del sordo y tú serás quien caiga a la pileta.

            Vivieron buenas historias; tuvieron buenos momentos y tuvieron malos momentos también. ¡Tuvimos!...

–¿Y porque no cuentas una anécdota tuya? De todos se sabe algo; la tuya, solo el alcohol…

–¿Qué cosa?

–Como descubrió el alcohol.

–Yo no sabía eso.

–Como descubrió que el alcohol…

–Curaba las heridas.

–No, era desinfectante.

            Y curaba las heridas.

–Pero… ¡que bruto! Ja, ja…

            Hay mucho que ustedes no conocen como el habemus papam.

–¿Cómo el que?

–Habemus papam…

            Escuchaba la estupidez de un estúpido escuchando a otros estúpidos hablar estupideces.

–¿Eres tú el del cabello alborotado así como por aquí, como si no hubieras conocido la peinilla nunca? (mostrando a la altura de los hombros) bueno no tanto así pero…

            Me comparaste con tu hermano cuando era pequeño.

–No, con el cantante de Nirvana más bien… parecido.

            ¿Me comparas con un cantante?

–El pelo; o sea tiene la misma forma, no sé cómo describirlo.

            Deberías tener claro mujer… todo pelo es rizado.

–Cabello.

–Bien aclarado.

            Mi cabello era parecido al de Efesthus en sus mejores tiempos.

–Lo que te decía algunas noches que estoy dormida parece que estuviera una cara aquí (muy cerca). Oye  y… ¿Por qué se producen sueños tan pastusos; tan… no es pastusos, espera encontrar la palabra… tan raros?

            Sueños pastusos…

–O sea, presentan los miedos… miedos físicos.

            ¿Para qué pueden presentarte un miedo físico?

–No sé, pero antes me pasaba durmiendo con la luz prendida; pero ahora no.

            No solo hay miedos en el exterior. Hay miedos en el exterior también, están dentro de cada uno de ustedes; si logras superarlo en tu mente, afuera deja de existir.

–Pero yo creí que ya había pasado eso y es la segunda vez que se presenta. Claro en distancias más próximas; y ninguno de ustedes las tiene.

            Es porque ellos no deben superarlo.

            ¿A que le temes?

–Veras lo que digo es ahorita hablemos solo de lo físico ¿ya? No quiero entrar en más detalles, pero ponte que se enrosque una culebra o que tengas una tarántula en la cara o cosas así…

–Fobias.

–Pero o sea se siente, no es que solo son sueños. Esta ahí; en la mente, está ahí. El cuarto está vacío y uno reacciona a nada.

–¿Y qué estás tú, como espectador, estás viendo?

–No, yo estoy viendo y lo estoy sintiendo. A ver, el cuerpo está sintiendo.

–¿Tal vez no sería tu subconsciente?

–No se… es muy real, lo sientes ponte en mi caso sientes al animal, está ahí.

–A veces depende del grado de concentración o del grado de miedo que tengas…

–O sea ya te digo, ahorita si me diera pánico pero en el sueño no es tanto.

–¿Sera talvez algo en cierto nivel que debes superar?

–No se… porque no es solo a mí, es a algunos…

–¿Y con esos mismos animales?

–No, depende de los miedos. ¿Otro? (ofreciéndole un tabaco)

            No, tres son suficiente.

            Soldado vaya y tráigame noticias de mi mujer. Salí tras la orden. Llegue hasta mi coronel, hemos pasado por todo, aventuras lógicas e ilógicas también y pregunte ¿Coronel, cómo se llama?... ¿Qué es sub… sub, sub?

            Sub terraneo: debajo de la tierra, sub marino: debajo del agua…

            A pues con… con la novedad mi coronel que su mujer esta sub teniente…

–Aja…

            La sabiduría se mide en todos los campos, pequeños y grandes. No le fue muy bien al teniente, ni a mí.

–Yo he buscado la historia de todos ellos de acuerdo a las diferentes mitologías, en el tiempo de Grecia ¿Cómo quién te puedo encontrar?

            No soy muy recordado.

–Me he dado cuenta, complicado encontrar información.

            No, no tanto. Algunos me llamaron Amet; otros por un largo periodo antes de que Rafael usara mis sandalias…

–Mentira… ja, ja, ja… ya.

            Ya debes saber mi nombre.

–Sandalias con alas… ja, ja. Que mal que nunca han visto los dibujos… el mensajero de los Dioses…

–¿Hermes?

–Hermes.

            Hermes… ahí fue cuando deje de ser ángel y empecé a ser Arcano Mayor, tenía cuatro alas, no estaba acostumbrado a un vuelo; debían estar en alguna parte.

–Le dieron alas a los piececitos…

            Así nació la historia, mis alas físicas no podían ser vistas pero aquellas sí. Me pareció gracioso; ya lo he dicho hice muchas pruebas a la idiotez de los hombres y muchos idiotas creyeron que con alas en los pies se podía volar.

–Hay tantas películas de aquello, la última fue los converse con alas…

            No hay mucho que decir de mí; pero hay mucho que decir de ustedes. Ya lo he dicho, ofrece un juguete y todos pensaran… ¡yo quiero!; luego cambia el tema…

            Un buen vendedor genera una necesidad, lamentablemente no tiene a mano el producto sino hasta un siguiente encuentro con su cliente.

–Aja…           

–O sea no tienes la respuesta.

–De nuevo nos hicieron mishi, mishi…

            Los ángeles no toreamos, más bien agarramos al diablo por los cuernos.

            Nunca he tenido un gato.

–¿Por qué?

–No se…

            No… solo hace mishi, mishi quien tiene un gato; ¿por qué yo haría eso?

–Entonces digamos el efecto mishi, mishi… ja, ja.

            Se llama el “efecto vacío”. Ustedes creen estar conmigo; yo no creo estar con ustedes. He ahí lo que les he dicho al principio ¿cómo poner todo a tu favor, en cualquier lugar, en cualquier momento?... solo eres tú, no hay nadie más. Haz que todos sepan que estás ahí y una vez logrado, solo vez muebles vacíos. Para todos será diferente y no sabrán porque.

El cerebro humano está condicionado a que lo diferente le sea atractivo, ¿cómo eres el centro de todo sin ser nadie en el lugar?... tu existes, todos están ahí al igual que fantasmas… están ahí; mas no te importa.

            Que tengan buenas ventas, o que logren buenos ascensos. No importa que tan grande sea el jefe o el coronel; siempre serás tú quien observa al sub teniente y sonríes pues tú sabes y puedes callar.

            Nunca demuestres ser más de lo que eres. Cuando el momento se dé, da al momento lo que pide. Eso es no dar perlas a los cerdos. 

            Una parte de ello, no pongas todas tus ideas en una lista, pon las cuatro primeras. No veas al resto como ideas sino como derivados de aquellas y no le des a nadie lo que tienes. Ellos verán lo que tienes cuando hayan encontrado lógica y principio a las cuatro primeras ideas; de estas habrán derivaciones, llámale información oculta.

            Los grandes cerebros, los grandes hombres que caminaron entre ustedes, hijos nuestros e hijos de otros más, no hablaban de lo que hacían; hacían y no hablaban. Daban tan poco y terminaba siendo tanto que no habían brazos para sujetar.

            Ha sido grato saludarlos…

–Esa niña está loca, así es todo el tiempo (cantaba sin parar).

Esa niña es una niña…

–Muy suijeneris.    

            Los niños son pequeños ángeles… ¡Si, están locos!

–Ja, ja, ja… buena aclaración.

            Así nos han llamado ustedes mismo “los locos”

–Es que ustedes no nos han dicho nombres, solo nos dieron la marca…

            Aun no es hora.

–Ya sé que no.

            Aun no son suficientes para tener un nombre.

            Los locos está bien, los ángeles también somos algo disparatados…

 

            Se silenció temporalmente, ahora me puedo retirar…