1.       Ángel Maestro Arí: Es más pobre quien se queja por serlo, que quien busca en un bolsillo vacío encontrar la grandeza y superar su miseria.

2.      Ángel Maestro Arí: No existe fracaso más grande que el no haberlo intentando.

3.      Ángel Arí: En tu camino habrá grandes caídas, grandes golpes, grandes molestias y grandes errores. Sólo quien es más grande que aquello a lo que la vida le enfrenta mira de frente ante la adversidad, deja de asumir para dar paso a la pregunta, deja de confiar para dar paso a la duda previa y deja de fantasear viviendo su realidad y enfrentándola como esta llega.

4.     Ángel Arí: Cansado de esperar aprender algo, me acerque a mi maestro y pregunte: Cuando seré digno de hacer lo que tú haces y tendré en mis manos la misma capacidad y bendición? <<Ve a la punta del precipicio de Libia toma impulso y sin pensarlo dos veces salta>> Pero Af… Maestro son como treinta metros, yo confió en el poder que de Dios proviene, pero dudo sobrevivir a eso basado en mi voluntad de servicio al Padre. Sonrió y me dijo <<Yo ya he saltado y aún estoy aquí>>. Todas las noches por diez meses fui a cumplir la orden, pero no era capaz ni por ambición, ni por ego propio, ni por el simple hecho de superar a mi maestro. Y una noche, cuando por fin saque la fuerza suficiente y también la voluntad, me despedí de mi maestro diciéndole: has sido guía y fuerza en mi formación gracias y bendíceme  por si Azrael decide que tome un café con él allá arriba esta noche. <<Espera voy contigo>> Caminamos cerca del precipicio y mi maestro me dijo <<Espera, observa>> Corrió a gran velocidad y al estar en la punta del precipicio se detuvo y dio un fuerte salto hacia arriba en el mismo sitio, regresó y me dijo <<Es tu turno ¡apresúrate! Hay café esperándonos en casa ¡ah! y ya estás listo, lo estuviste desde que empezaste a venir aquí todas las noches>> Cumplí, hice lo que mi maestro y durante el regreso a su casa no pare de reír y llorar. Aprendí que no es lo que nos enseñan sino lo que queremos aprender lo que importa y que lo obtenemos de quien habla sin decirnos nada, de quien nos muestra una rata cuando le hablamos de un caballo, aprendí que saltar en un precipicio es el final del aprendizaje de quien busca ser más grande que su maestro y que solo cuando este decide saltar en el precipicio contigo será lo último que te dará, pues ya te ha preparado y tú eres su igual y así te llamará y lo reconocerás como uno sin ser nadie y siendo tan grande como él.

5.      Ángel Arí: Lo que hereda lo que fuimos es el alma, el espíritu es el que nace de la evolución de este conocimiento en quien solo existe, pero es parte de la creación.

6.     Ángel Arí y Ángel Aphaesthus: ¿Maestro, de que me sirve que no me sirva lo que he aprendido? <<De desengaño y voluntad, hoy algo sobra en ti, cuando algo falte tú estarás completo y el resto necesitados>> 

7.      Ángel Arí y Ángel Aphaesthus: Af, mi hermano menor no es mayor a su hijo y usted no lleva mucho fuera del reino ¿puedo preguntarle por qué le llaman viejo loco?. <<Te voy a explicar, pero primero ve y trae el balde de yute de debajo de la puerta vieja que está sobre los escombros del viejo pozo al lado del antiguo árbol de sauce tras los matorrales de la viuda de Amister>> Pero Af si eso es aquí atrás. <<Jajaja… entendido>>

 

8.      Ángeles Maestros Arí y Aphaesthus: Maestro ¿cómo reconozco a los hombres justos? Busca a los niños menores de siete años de edad y obsérvalos juntos sin que te vean y sin sugerir ni opinar y encontrarás tu respuesta