Tres deseos

            ¿Qué me querías preguntar?

- Nada.

            ¿Quién reclama por no ver?

- Estoy aquí porque me dijeron que cada portado está dando algo a su portador.

            Depende de la posición en la que se encuentre, hablo de la posición espiritual… ¡No cambian! Viejos hábitos se arraigan, más que ustedes comprendo aquello.

- No sé en qué posición espiritual estoy.

            Por ahora agachado, haciendo la venia, agachado está bien, no he dicho ocupado. Que sea una noche contigo y los tuyos, que sea una noche como se debe dar.

-¿Verde?

            Un poco blanca también y con suficiente para quemar la garganta.

- Entonces la próxima.

            Les espero, hoy contesto.

            En cada ocasión en esta instancia se me ha permitido conceder tres opciones, tres permisos a mi portador, tres ayudas o deseos, que sean de su mente, no de su pasión, deben ser centradas, deseos hacia sí mismo o hacia otros, más no olvides que causan. Cada deseo, tú pide, yo diré las condiciones, no se te pedirá nada, mas se te advertirá, es tu única oportunidad, sólo esta.

            Has preguntado que le da un portado a un portador, en mi caso como un genio de leyendas o mitos se me permite dar, como llegaras a pasar con esto será tu posición. Te escucho.

- Bueno, sólo pienso en uno, los otros dos… es que siempre pasa algo malo cuando pido deseos. El primero poder escuchar, poder hablar y poder ver, sentir.

            Vernos y escucharnos, tú ves y verás, ese es tu deseo.

- El segundo y el tercero no sé.

            No puedo cumplir eso…

- ¡Qué pervertido que eres, enserio! Yo estoy viendo una cama, pero me imaginé yo durmiendo en la cama, nada más. ¿Qué me puedes ofrecer?

- Y si pido estabilidad.

            Hace mucho, en la época de Salomón, un portador pidió y suplicó, tras un año de pensar y dijo dame estabilidad y dije ¡claro! Golpeó su cabeza en su carreta, perdió la movilidad de su cuerpo, yo cumplí, pues todos veían al hombre y el hombre era estable, recto como ninguno, pues su espalda quedó rígida y tuvo dinero y tuvo mujeres.

- Pero no podía hacer nada. Entonces Salud.

            ¡Salud!

- Pero salud de no estar mal.

- Es que si pido dinero, puedo caer en la salud, en el dinero o en cualquier vaina, si pides dinero, el dinero te mata, pida lo que pida siempre va pasar algo.

            Si pides un cambio positivo para tu vida, que no involucre la muerte de tu padre, pero si la de quien te interrumpa en tu camino.

- Un año de cambio para estar bien y la muerte de quienes se metan en mi camino.

            No, no fue lo que dije ni sugerí.

- Eso fue lo que entendí.

            Muchas veces sólo el portado y el portador escucharán y se entenderán, has pedido oír y se te ha concedido y nadie fuera de ambos podrá saberlo, fuera de ello yo no te he dicho o sugerido nada.

Tamara: ¿Por qué no pides por tu papá?

            Está pidiéndote que le des tu deseo.

Tamara: Mentira, no.

            Cada palabra o pensamiento en ti ¡pídeselo! Él no se negará a dártelo.

.Lo que tú creas que ella piense dáselo.

            No quiere algo para sí misma, he ahí su vergüenza.

            Recuerda, no dije no hay consecuencias, si tapas un hoyo con una piedra, el sapo que está debajo puede morir si no entra aire, aunque por fuera se vea bien, debajo pueden haber errores.

Tamara: No quiero separarme de Rafael.

            He dicho deseos, no compromisos.

-No puedes involucrar sentimientos.

            Su pensamiento no fue ese, su familia rodeó su mente, una persona de ella está ahí, aún está ahí, pidió por esa familia, o por lo que no encuentra en aquello y luego se asustó.

            Tu petición es casi favorable, casi, el corazón no involucra sentimientos y tu padre no sufre del corazón, me mandas a curar un enfermo que no lo está.

Tamara: Quiero que sea como antes, que esté bien.

            Un hombre lastimado tan profundo no lleva un agujero en el corazón, lo lleva en sus ojos cada vez que ve lo que le hizo y aquello que le hizo daño no rectifica su error, debes buscar quien tiene más culpa y habrás curado a tu padre.

Tamara: ¿Mi mami?

            Ya te diste la respuesta.

Tamara: ¿Cómo hago?

            ¿Eres una niña o una adulta? La virginidad no cuenta. Mírame y escúchame y esto no será concedido como un deseo, tú quieres ayudar y yo puedo hacerlo porque él (Rafael) lo pide, no porque tú lo quieras, no soy grosero contigo ni te quiero ofender, tal vez si un poco, no te dirijas al final del problema, busca el inicio de él, corrige el inicio “donde la rama empieza a podrirse”.

Tamara: ¿Qué dijo?

            Está bien, hablaré claro, tú me escuchas, yo te escucho, espero que cuando te hable también me escuches, reclamas no escuchar y se te dice no, no hacia allá y ahí obedeces, se te seguirá dando, espero esté claro quién te habla.

            Te hablo de tu madre mujer, ella es la raíz del árbol, va a estar bien, todo se estabilizará, sus caminos, sus metas, grandes pérdidas van a haber, pero van a ser recuperadas pronto, cuando caiga subirá tres veces, he ahí lo decretado.

- En el segundo deseo que pedí está involucrado un corto plazo del período de prueba.

            Un año, el año está por iniciar. Siempre es lo que inicia, está en el período.

- De prueba.

            Dentro y fuera de la cama, suficientemente rústico diría yo y suficientemente agobiante fuera de, placeres y gustos, físicos no le faltarán, pero está esperando que algo pase, he ahí el “no” error de un elegido. Cuando un elegido espera y desea que todo aquello que llegue a si mismo se quede con él, se irá, ha aprendido bien (Jimmy) yo no he enseñado, quiero enseñar pero alguien no escucha.

- Estoy siguiendo los consejos.

            No sigas los consejos, no estos, aun en la calle, el mínimo soplo a tu oído “mira allá”, “no pises”, “no camines”, “no te acuestes”, será obvio y claro, él (Jimmy) ya lo dominó, él ya no está en periodo de prueba, él no se está probando.

            A ti, ve a la raíz del problema, un niño calla, un adulto no y su actitud y su parecer y su comportamiento tampoco, sólo tú pondrás freno.

Tamara: ¿Por qué yo?

            Porque eres a quien le interesa, no hay palabras más hirientes que las de un hijo a un padre que está queriendo comportarse como un niño y no como adulto, eres la piedra y te crees la víctima, sólo hablas para no llorar, nadie te hará caso, siéntate con tu enemigo, una taza de café, dile quiero hablar contigo, pero quiero que me escuches, hazla escuchar, él estará para quitarte la tensión, cárgate de la necesaria, pero firme, si no te muestras firme, sigue viendo a tu padre de lado y no esperes nada de él, mas te dejo claro, un hombre en la situación de tu padre sólo espera, un hombre en su situación espera ser correspondido no aislado, no maltratado, si no encuentra lo que fue a buscar no será idiota ni ignorante, esperará, esperará con tanta paciencia que cuando el golpe caiga no le importará a quien golpeará, has dicho no conozco a mi padre, déjame decirte que no es de tu padre de quien te debes preocupar, pero sí de su ira, es mejor que dos soldados que no pueden verse vivan en departamentos diferentes o uno de ellos terminará con una bala.

 

            Ya he hablado, esto no contará, pero tú... será importante y lo importante se firma con alcohol.