Libro Dorado

Una historia de Le Lutte

Muchos invitados.

            Volvieron a juntarlos entonces.

            Lu, primer hijo nacido de Le Lutte, sus padres eran campesinos, huyeron del séptimo reino de Praga, fundadores de Le Lutte, dueños de una pequeña comarca, mas hijo de mago, no aprendiz de uno. Lu desarrolló pronto sus poderes, sus dones, sus padres no podían ver al vástago, no como hombre, no como humano, no como demonio ni como ángel tampoco, nosotros ya lo veíamos.

Acto seguido del cielo una orden llegó, un hombre de alas grandes venía, un maestro llamado Afael, tomaría el nombre de Aphaesthus en la tierra, entre ustedes, y nació en el palacio a puerta cerrada entre gente digna y pura, nació de doncella y de caballero y de ellos fortalezas sacó, a sus seis años, como hombre y como niño, un alto de cabeza pelada, dedos largos, verde y algo viscoso también enseñó y dio guía a Af, como le llamaban los hombres, Máxium enseñó al maestro a ser uno. A él llegaron maestros tan antiguos como el tiempo, Shi Long, el hombre de ojos rasgados lo entrenó, vieron venir a su hijo y nacer a las brujas, quienes luego poblarían Le Lutte. Nolbert fue gran amigo de Afael, el rey, el hombre fuerte, se enamoraron de una mujer, maldito pecado del hombre ver los ojos de una dama, enaltece su existencia o el castigo de su diablo, que la marca quede, yo no lo he dicho. Del hombre nació y del hombre perecerá. Nolbert fue salvado por Aphaesthus en campaña y en batalla, queriendo lucirse ante su padre, fue visto como el mejor soldado, regocijado el maestro, el soldado y el amigo, decidiría para sí mismo quien sería su concubina, pero el padre de Nolbert murió, Nolbert no podía aceptar que su padre diera tanto poder a un amigo suyo, su muerte no fue dada a los hombres, Nolbert era el reino y desterró a Afael, Afael pobló  Le Lutte siendo dueño, amo y señor.

De este pueblo nacieron grandes y pequeños también, dentro del reino dos gigantes nacerían, Edress, pequeño muchacho que huía a Le Lutte, pues una niña llamaba mucho su atención, era algo precoz podría decirse, Anathzaquiel, el niño de ojos raros, sus ojos nunca eran blancos, las ranas proporcionaban ese privilegio. Los niños que huían del reino eran protegidos y cuidados por aquellos que portaban, Afael vio al niño llegar a su reino, un niño pequeño y regordete, tocó su cabeza y le dijo he ahí muchacho, pues serás grande y el niño se exaltó y creció, más tarde entendería que solo fue una broma, pues si era grande, tanto como su portador lo ha sido siempre, Anathzaquiel es quien llevaba los vicios al amigo.

Nacieron entonces Fasuel y Navoe, Navoe el hombre ciego, el que recuerdan en sus parábolas, el primer hombre que sanó su Dios, su Cristo, con lodo en sus ojos ¡balda y absurda mentira! Le dio lo que ya le había dado al ángel antes, la bestia y sus ojos en ella, no es la época de la que hablaremos.

Navoe, viejo como Afael, aprendió de él como hombre, una guerra acechaba, los hombres y caballeros debía mostrarse y vestirse, Afael estaba prohibido de cualquier guerra o batalla al igual que todos los habitantes de Le Lutte por privilegio y derecho. Macros yacía dentro del reino y Arí enfadado pidió a su padre ser preparado por un dios, pues así veía las leyendas sobre las cuales se tornaban las historias del reino, Arí fue hasta Afael y pidió su ayuda y fue aceptado como uno.

Las brujas ya tomaban forma y fuerza, Miriam visitaba a Afael, lo deseaba, lo quería, no como hombre, si por poder, por el conocimiento que este tendría y le dio poder, tanto como ella quisiese y a la primera rebeldía la expulsó de Le Lutte, una casa a pocos kilómetros del lugar sin poder acercarse a Le Lutte, a menos que fuese necesario o que él así lo considerara, la bruja desterrada le llamaban, la primera y la mejor aprendiz de Afael, la primera mujer en llevar un título similar al de un maestro y el poder similar al de un dios, mujer con alas claro debe estar, una mujer no llevaría este privilegio, a menos que tenga cuernos o alas.

Arí ya se había preparado y Efesthus había crecido, hijo de Lilian, hijo de Afael, tan fuerte y tan poderoso y tan cobarde, a él acudieron los grises, seres pequeños y regordetes y acudían a él para asustarlo, Efesthus era algo temeroso, su cama mojaba hasta gran edad, al doceavo año estuvo listo para enfrentarlos, cuando retó a uno de ellos este tomó forma y se sentó y le dijo niño siéntate, mi nombre es Lucifer, de mi aprenderás, lo primero que escucharás será aquello a lo que no le temes y después de mí otros vendrán, pues llevarás la sabiduría de tu padre, mas no su poder.

 Arí ya era joven y Macros, hijo de Nolbert, decidió acudir al reino, a pedir al maestro sea su maestro al igual que su hermano, Arí ya había preparado al niño, encontraba ambición en él.

Arí sujetó el brazo al niño y dijo cuéntame que ha pasado, porqué lloras, a donde vas muchacho, voy a contarle a mi padre la travesura que han hecho los dos niños que juegan en frente ¿hablas acaso de Anathzaquiel? ¿Hablas acaso de Edress? Si, ellos siempre gastan bromas pesadas, ya es hora de que paguen ¿qué habrás hecho para merecer aquello? -Dijo Arí- ¿qué han hecho? Escuché el grito de una niña y encontré a mi hermano llorando, mi padre no perdonará tu cobardía, Macros pensó y encontró una broma en sus amigos, broma que no mereciese castigo, sino la muerte de ellos si Arí no hubiera salvado su pellejo, una culebra en su almohada, digna broma para un rey. Tuvo una infancia difícil, tuvo amigos complicados.

No lejos una casa, un refugio pequeño, una niña violada, se miró al agua y al espejo y ambas le hablaron, la próxima vez que este hombre intente tocarte tú me invocarás Azaella… y el hombre intentó tocarla, el hombre intentó abusar de ella, la niña vio en su hermana pequeña, lo mismo sería para ella, al igual que para ella, la bestia salió, no fue un ángel, fue un demonio, el ángel mostró su demonio, el ángel fue uno y castigó al hombre y lo trató como al insecto, la historia ya es conocida, apagó al hombre y sus deseos de carne también, su cuerpo tomó forma de ángel, fue el primer híbrido que pudieron ver los hombres como ustedes, asustado el hombre ofreció tributo al ángel, el ángel solo lo golpeó ¡estúpido hombre, estúpido humano! No volverás a tocarla, si lo vuelves a hacer yo enviaré a alguien a hacerte lo mismo una y otra y otra vez y yo vigilaré y yo te encerraré y me verás como dios frente a ti con alas en tu cara, luego la niña tomó forma y Azaella huyó a Le Lutte, el pueblo de quien ya llamaban “El Viejo Loco”. Buscó entonces a quien el ángel había mandado a buscar y le dijo obsérvame Afael y cuídala, ella no volverá a verme. Afael buscó un cuarto y una casa en la que dormiría. Juliette ya tenía edad de doncella y Azaella tenía un nuevo hogar cerca al de ella, así Le Lutte se hacía más grande y los portadores se conocían.

Navoe el ciego, dejó de ser ciego y empezó a observar a través de los ojos que el Viejo Loco le daría, observa la fuente y el agua y le dijo no puedo ver, entonces Afael vendó los ojos del ángel y le dijo ahora observarás, puesto ya Navoe una venda en sus ojos por justicia de Afael, Afael decidió que si el hombre no veía, el ángel no prestaría el servicio al hombre que no ve y debería ser tan ciego como él para enseñarle a ver.

Ya se encontraron la niña de trece años y el niño de dieciséis, Edress y Juliette ya eran amigos.

 Efesthus había puesto sus ojos sobre una doncella, Shussan, no de buen cuerpo, pero de espectacular figura decía él y no de gran inteligencia, pero lo suficiente animal para dominarlo. Efesthus se alivió y se enamoró como hombre y ese fue su error, ese momento Efesthus dejó de aprender porque se había enamorado.

Fasuel, hijo rescatado de Afael, seguía los consejos y el camino de su padre, siendo muchacho fue rescatado por un cuerpo etérico, un hombre con alas que lo rescató de la muerte, llevado hasta la casa de Afael, no aceptado por su madre, no aceptado por su hermano, a quienes llamaría ahora así, Lu decidió criar al vástago como suyo, Lu fue quien enseñó a Fasuel, cuando Fasuel cumpliese los doce años, Lu no tendría más que enseñar, dos años fue preparado por el maestro, así lo llamó y Fasuel aceptó al nuevo maestro, su padre, Afael lo crió y Afael le enseñó igual y a su hijo y su hijo decidió enamorarse.

El hombre que apestaba a chocolate, aun no llega su turno, un maestro nuevo había llegado al pueblo, un hombre bien vestido, elegante, algo grotesco para la época, hablaba mucho y decía muy poco, le decían Sama, título que había ganado en el extranjero con los hombres rasgados, su nombre era Leukaf, Leiuqazhtana. Se presentó ante Afael mostrándose algo grande, un maestro igual al maestro, al Viejo Loco. Sentados frente a frente Leukaf preguntó qué puede enseñar un maestro a otro y el maestro frente a él tomó la postura ¿qué crees poder enseñarme muchacho? ¿Por qué me llamas muchacho si tenemos la misma edad? Af… no muchacho, Aphaesthus mi nombre para ti, Af solo me llaman mis amigos… ¿entonces dices que no soy merecedor de tu conocimiento? No he dicho que no eres merecedor de él, he dicho que no mereces ser llamado amigo y no he dicho que no puedes ser mi amigo, yo soy superior a ti Af, soy superior a lo que puedas querer enseñarme, acércate muchacho, tengo mucho para hablar y poco para decir,  acercó entonces el maestro la frente al maestro y toco su frente y Leukaf entendió algo, solo podía servir café a su nuevo maestro, desde entonces sirve café a su maestro. Fue castigado por rebelde, no por Af, sino por Dios.

Leusaf había llegado al pueblo y los maestros se sumaban. Leusaf tan viejo y tan maestro retó al guerrero, al guerrero de las leyendas de Le Lutte, el hombre de las leyendas de Praga, el maestro se dirigió fuera de su casa, de la puerta de Le Lutte, Efesthus te encuentras abajo, Efesthus blandió su espada y salió, dime padre, alguien me ha llamado, alguien que no puedo tocar si no es capaz de tocarte, no hay uno, hay varios atados entre ustedes, porque algunos de ustedes fueron rebeldes, todos están aquí y cuento más cabezas de las que hay y me alegra.

No me hicieron parte de ustedes y no se contará, pero Amón ya había muerto en manos de Amael y Amael ya había dejado de existir, no hay mucho que hablar de él, yo lo eliminé y caí en su juego y él me eliminó y ahora nos llaman uno siendo dos distintos.

Y Leusaf fue atado y hoy lleva cadenas por la mano de quien las creó, solo Efesthus tendría el poder de crear cadenas para su Dios, para los Dioses del Hades y para el Dios que lo requiera, solo Efesthus podrá usar dichas cadenas y enseñarlas a usar, pero cayó en la tentación de la mujer, cayó en la tentación de su esposa y le enseñó a usarlas, ella enseñó a todos a usarlas y la fuerza de las cadenas se prostituyó, todos aprendieron a usarlas y Efesthus fue castigado, pues no tenía permiso de dar este secreto a los hombres ni a una mujer.

En la cama, Azaella ya joven, se encontraba, en el cuarto de un hombre fuerte, Afael cayó en la trampa de una doncella, ebrio como siempre llegó a casa, en la noche ustedes tienen luces que adornan, ellos tenían que cuidarse para recibir la luz, llegó a casa y tomó a la mujer en su cama, esta no era su mujer, pero él no lo sabía. Llegó Lilian a casa entonces y juzgó al hombre y el hombre cayó y aceptó el error que había cometido sin ser culpable, Azaella tomó su ropa y, con mucho miedo debería decir, huyó del lugar, la fuerza de Lilian había superado la conciencia del maestro y en este momento en el que el maestro fue más hombre que ángel Lilian era más fuerte que él, por un breve momento Lilian fue más fuerte que Af y ese momento seguirá en ella por siempre. Afael decidió callar y encontró el dolor en los ojos de su hijo al entrar y la escena ver. Cansado entonces Afael se acostó en su cama y su trastorno llegó, su mujer e hijo se fueron.

 Efesthus tomó por esposa a quien ya había visto, Shussan huyó con él a una de las cabañas de Af lejos del lugar. Shussan pidió a Efesthus enseñe más, después de todo estaban solos, había mucho tiempo para aprender y Shussan aprendió del mejor, el hijo del maestro, pero Shussan cometió un error, Shussan proclamó su poder como suyo y buscó a la bruja, buscó a la anciana que tenía el poder de Af y fue su primera aprendiz, no le bastó con la enseñanza que le dio su hijo, no sería para nada y nunca fue lo mismo, así  encontró a Meredith en el camino, una pequeña bruja entonces que la acompañó y la guió hasta la casa de la bruja mayor, Meredith no había sido aceptada por Miriam, Miriam rechazaba a toda mujer que no tuviese alas, para ella Meredith  había fracasado, pues no tenía alas, así compartieron las casas y el hogar y el techo tres mujeres, tres de ellas a las que llamarían las brujas por y para siempre, Miriam dio todo su conocimiento a Shussan y he aquí la marca que puso en ella, cuando Shussan estuvo lista miró a Meredith y le dijo encuentra en ella a tu maestra, pues en mí no encontrarás aprendizaje, nunca aceptó a Meredith ni lo hará, Shussan ve y prueba el poder que te he dado contra el hijo de Afael, quiero que lo duermas y encuentres que eres tan fuerte como yo, Shussan fue hasta su esposo, mas al tocar su espalda cometió un error, dudó, hubiera doblegado al hombre y nos hubiera gustado ver aquello y tuvo tanto poder como Miriam, pero no pensó como ángel, pensó como hombre, Efesthus abrió sus alas y le dijo que intentas hacer mujer, tocó entonces la frente y ombligo de ella y supo que había pasado y entonces apagó su poder por completo, desde entonces Shussan tienen y tendrá un poder limitado por el poder que Efesthus permita en ella en cada vida.

Macros ya veía la guerra y Arí estaba en ella.

 Aristhus había llegado al pueblo y hablaba de los hombres por lo estúpidos que son y así había dejado mucho para ustedes y poco para él, decidió enseñarles a ser idiotas y a reconocerse como uno, entonces enseño lo que hoy sigue enseñando, que son tan estúpidos como él, lo suficiente como él. Aristhus mandó a llamar a un viejo amigo, lejos del lugar una batalla se suscitaba, Arí cansado había dirigido sus tropas esa noche, lejos de la casa de su maestro cumpliendo una ceremonia de su padre antes de ascender al trono, antes de ser digno y soldado, fue visitado por una sombra, la sombra atravesó su cuello con una espada, su nombre era Macros, el hijo que había crecido de la mano del rey decidió eliminar a su hermano ya que el trono debía ser suyo, nadie dijo a Macros lo que seguiría o él no hubiera seguido.

Macros estaba listo y todos los hombres con alas habían sido llamados a reunión, Aristhus había muerto esa noche.

En un gran galpón todos estaban listos, las brujas y los hombres. Previo a la gran cita Miriam fue hasta Afael, Miriam visitó a su antiguo maestro para darle una advertencia, Macros los traicionaría, Miriam llegó al pueblo y el ángel frente a ella preguntó ¿qué buscas bruja? Efesthus había tomado alas y forma, tú y yo  tenemos un pendiente y se resolverá hoy, Miriam sonrió, acaricio su nariz y rascó su mejilla ¿tú tienes un pendiente conmigo muchacho? ¿Quieres enfrentarte a mí con alas? Luego sonrió, no me convertiré para ti, no te daré el gusto de verme con alas, ven a mí, acércate a mi bufón de Afael, Afael había escuchado los gritos, mientras caminaba a la puerta Miriam se desvaneció ante los ojos del ángel y cogió su espalda y sujetó sus alas y sus cadenas y ató sus alas con sus cadenas, Efesthus se vio derrotado por una mujer con cuerpo de mujer, el ángel más fuerte derrotado por una dama, sacó una daga de su costado, iba a atravesar el cuello del hijo de Afael, este se paró en la puerta y gritó alto Miriam o la siguiente eres tú ¿Qué has venido a hacer? Soltó a su hijo y subió, Efesthus tomó forma de humano y Afael ordenó a su hijo quedarse en el frente, no subir o él lo castigaría. Miriam se sentó a su lado, maestro perdón por venir, pero he venido a advertirte ¿deseas café mujer? Gracias maestro, pero es corta mi vista, Macros los traicionará, esta noche perecerán, todos morirán, Afael observó a su antigua alumna y le dijo, no Miriam, esta noche moriremos, tocó la frente de su alumna y borró de su conciencia el recuerdo de lo que había hecho y de lo que había ido a contar, le pidió se retire, había sido un error llegar al pueblo sin su permiso y la mujer sin recuerdos fue a su casa a esperar la noche de la reunión.

Todo estaba listo, cada uno procedió a llegar, cada uno debió esperar la orden de Afael. Efesthus estaba devastado, Macros encontró el punto débil en él y se llamaba Shussan, días antes Macros mandó al hermano de Shussan, al único hombre de confianza de aquella mujer, a asesinarla junto a sus hijos y entonces lo hizo, degolló a la niña y puso su cabeza detrás de la puerta, molió a golpes y atravesó el pecho del niño y puso el cuerpo al pie de la cruz en el que yacía su madre, no pudo defenderse porque Efesthus había retirado el poder de ella, la culpa invadió al hombre y también al ángel, la culpa lo volvió ciego y lo lastimó tanto que hasta hoy sigue siendo firme, terco y grosero, pues no quiere encariñarse con nadie más para no fallar, para no lastimarse a sí mismo, su mujer no tenía poder, su mujer no podía ser un ángel y murió por ello y con ella sus hijos, así quien debía entregar la espada no tenía fuerzas, estaba devastado y ciego.

En el galpón yacían todos y Macros frente a su padre pidió un grupo de hombres para sacarlos, yacían brujos esperando, yacían brujos herederos del trono y entre ellos su amigo Afael, el padre concilió la espera de Arí, pero Arí no llegaba y no llegaría esa noche, entonces el padre pidió al hijo encargarse del problema y a cambio le cedería el trono si su hermano no llegase a él, Macros sonrió, fue al oído de su padre y le dijo tranquilo papá, Arí no volverá, llevó entonces a los soldados a las afueras del galpón, puerta grande y cerrada.

Cuando Efesthus entregó la daga a su padre reaccionó, mas fue tarde ya, sus conciencias se entrelazaron, sus mentes se hablaban de uno al otro sin que sus bocas pronunciaran palabra. Cuando Macros esperaba para dar la orden, Efesthus se tornó humano, nos has traicionado, si hermano, quiero el poder del hombre y mi padre lo dará, tu padre no es este Macros, tu padre es tu rey y tu rey no es de esta tierra, no importa, dijo Macros, aunque dure poco.

En el lugar, Juliette, la niña, perdió la conciencia y tomó forma de alas con un gran cuerpo debería decir, todos los soldados que acompañaban al príncipe no podían moverse, sus cuerpos en el tiempo se paralizaron y los cuerpos de los ángeles perecieron, solo aquella con alas sobrevivió y cada uno salió por la puerta y cada uno se fue, mas los cuerpos no pudieron acompañarlos, Juliette no pudo hacerlo, el ángel dejó su cuerpo y tomó la forma de una niña y el tiempo regresó a su lugar, la niña corrió descalza en el bosque, Macros decidió seguirla, montó su caballo y envainó su espada, mientras el corría y se acercaba a Juliette, Edress, el ángel, observó a su amada a punto de morir, entonces miró hacia abajo y decidió ayudar, un ángel sabio sujetó su brazo ¿sabes a qué atenerte, sabes que no debes intervenir? Ella es humana ahora, no puedes hacerlo, no debes, el soltó el brazo de quien le sujetaba y gritó es mi decisión, Edress no volverás a tenerla cerca, no podrás amarla y estará siempre contigo en cada vida, en cada reencarnación hasta que el hombre sea llamado espíritu y el Hijo sea llamado Padre. Cuando la espada iba a cortar la cabeza de la niña Edress sacó del cuerpo al ángel y este pereció.

 Macros al verse acorralado por su decisión trató de tomar la forma, la forma de aquellos que yacían con alas, pero uno de los líderes que comandaba bajó, no puedo mencionar los nombres, hizo tres marcas en el ángel, fue tu decisión quedarte como hombre, entonces serás castigado como hombre y el ángel no pudo dejar el cuerpo, en su lugar un híbrido con alas yacía sobre un caballo blanco y fue capturado por los soldados, fue llevado hasta Nolbert y Nolbert encontró un monstruo en él y el inmortal fue atado a una vara de metal grande y quemado una y otra y otra vez, desde entonces Macros tiene sus alas quemadas como recuerdo de lo que hizo.

 

Esa es mi historia, es la historia que deben conocer.