Una reunión con Af

Protegida de Miguel:

 

         Bien, muchos hombres y muchas mujeres están aquí y quieren conocernos, usted no vino a conocernos.

 ¿Entonces a que vine?

         A reconocernos, no nos has olvidado, preguntaste sobre tu herencia, mírala frente a ti, a diferencia de ti, tu hija nos veía… ¡si niña! Somos los que movíamos las cosas de tu cuarto, pero te negaste a creer.

 -Pero ¿por qué dices a reconocerlos?

         Ya lo has visto, no ahora, y lo vas a reconocer y él a ti, no soy el que te vigila, él te escucha.

 - ¿Por qué esa obsesión por Italia?

         Hay espíritus llamados viejos, hay espíritus llamados sabios y hay quien lo llama Micael.

- ¿Eso qué quiere decir?

         También eres protegida mujer, pero quien te protege es más poderoso que yo o ella o cualquiera aquí sentado.

- ¿Quién me protege?

         Micael, lo conoces. El angelito que te llamaba la atención de niña, el de la espada y el demonio bajo sus pies.

- ¿Miguel?

         Miguel.

         Somos quienes protegemos y velamos por el rey, igual que ustedes recibimos órdenes de un superior, cada superior asigna tareas, a diferencia de ustedes, nuestras tareas llevan miles de años, mientras para nosotros han pasado millones, para ustedes un día se cuenta, en cada noche humana, cada ángel deja una tarea y regresa, los ángeles más poderosos somos ocupados en tareas algo más difíciles. Se elige a los más sabios para mediar, igual que ustedes, él tiene hermanos, a diferencia de ustedes, ellos desean reinar sobre el Hijo, quien ahora es el Padre, somos los que ofrecimos proteger, para eso fuimos creados y protegemos al reino antes que al hombre, ustedes son nuestra segunda opción.

- ¿Qué podemos hacer para ayudar?

         Callar y creer, no en él ni nadie parecido, en el Hijo, en el Padre como él lo es, no sólo somos hombres con alas, ni siquiera somos hombres, muchos si y sólo uno entre nosotros lo fue, fuimos enviados a cambiar para ustedes, pedimos cambiar con ustedes, se nos fue negado, fuimos hombres para aprender a ser humanos, para saber más de ustedes y nos enamoramos del hombre como concepto, no como carne, no como vida, pero fuimos una madre y un padre de los que quita también, del deseo, de la gula, de la codicia, nos enamoramos del diablo se puede decir, es distinto entre ustedes, pero no aprendimos bien, fallamos igual que ustedes, cada error suyo es una mancha nuestra y cada mancha nuestra reencarna en ustedes para ser superada, para eso existen los protegidos y también los portadores.

         ¿Qué hacemos allá arriba? Servimos a un rey, al de turno, lo seguiremos haciendo. ¿Está claro o necesitas más detalle?

- No, está claro. ¿Por qué quiero estar sola y he estado sola mucho tiempo?

         Jesús murió solo y así será los que irradien a Miguel, todo aquel que irradie su poder y su nombre será igual, ahora es distinto, porque no necesitas amor, es distinto porque ya no lo quieres. Dios o Jesús murió con suficiente amor, alguien me preguntó por qué no una mujer y él dijo no es amor, es costumbre, yo te pregunto ¿por qué un hombre no? Y cual sería tu respuesta.

- Porque quiero estar sola.

         No, tú ya sabes que es rutina y no te gusta la rutina, la vives porque te toca, estás bien como estás, no faltará quien te cuide y te he dicho ya quién lo va a hacer.

- ¿Ustedes me ayudan a curar a mis pacientes?

         Jesús y Miguel, un médico no diagnostica así, tú lo haces de una manera única, ese es tu don, ni siquiera Miguel, él es superficial, Jesús y el Padre.

- Quiero que me cuiden mucho tiempo.

         No pienses en que no te han cuidado, jamás.

         Recuerden que sólo Dios es omnipotente y omnipresente también, nosotros sabemos lo que se nos permite saber, el ángel que se pare frente a ti y diga saberlo todo, no es un ángel y te he enseñado a reconocerlos, el ángel que no pueda mencionar a Jesús y a Dios Yavé en concilio, tampoco es un ángel, aun Lucifer o Luzbel, como le quieras llamar puede nombrarlo a él, más allá de eso sólo es maldad.

- Les agradezco.

         Agradece por lo que ves, no por lo que escuchas, no es chismoso como nosotros, él no apuesta, él es el juez de las apuestas y siempre gana.

- ¿Qué tengo que ir a buscar a Italia?

         Lo que dibujaste.

- ¿Cuándo?

         Mucho antes Micael, sólo se nos permite sugerir o hacer una observación  o adelantarles algo, mas hay visiones que se pueden adornar diciendo “tienes como hacerlo”, no “si, si vas a ir”

        

Portador de Jerardeth:

 

Las bendiciones del hombre o la mujer, las bendiciones que llegan al alma, pues no llegan al espíritu, son conciliadas sólo entre el hombre y la mujer,  ningún otro, ni una opinión existe, nada, ni siquiera la nuestra es válida.

- Para mí sí.

         Aun siendo buena mi opinión.

- Para mí si es buena tu opinión.

         Todos hemos bendecido, pues tu pediste la bendición, tú (Gabriela) aun no nos conoces.

         Yo he puesto mi mano en ti, de arriba se hacía un gran regalo, uno grande y no fue Jesús, ni Yavé, Máxium te mandó saludos.

- Bien, dale un abrazo de mi parte.

 Es un reto bastante fuerte muchacho, aun el caballo más grande podía ser dominado si aquel domador era un maestro ¿fui claro?

 

Portadora de Miriam:

 

Lo que llevamos en la sangre no dice quiénes somos, que no te preocupe eso, te dieron algo grande ¿Por qué lo harían? No por capricho no. Cuando se mueve una gran ficha de ajedrez y esta debe caer es porque el juego ya está ganado ¿cómo rompes un vínculo lo suficientemente grande para no ser roto? Dándole  extensión al vínculo, otro vínculo con más poder, tu herencia  ya fue consumida mujer, olvídalo y da las gracias y vive. El hombre es obediente si la mujer también lo es.

 

 

Portador de Leiuqazhtana:

 

         ¡Adivina! Perdimos amigo.

-¿Apostaste?

         Apostar siempre a los insectos a los hombres, a los burros.

- Muchas ganadas, sólo una perdida.

-Esa apuesta no es justa y tú lo sabes.

         Agradece que saliera bien, otra hubiera sido tu pasada si no hubiéramos intervenido.

 

Portador de Roac:

 

 

Dicen que la ceniza no deja al aire volverse blanco, pero a ti te queda bien el nuevo pigmento. Ya hemos hablado y no te hemos visto caer, pero al igual que a otros se te advertirá, hay una piedra en tu camino, una grande y viene con meses contados, nueve para ser exactos, hasta marzo estas advertido, después de eso se lo que quieras, has pedido que te cuiden tras ver un error ajeno, eso es de sabios, pocos hombres aprenden del error de otros y otro poco pide ser protegido para no caer en el mismo error, por eso te advierto, no digas después que la apuesta estuvo en contra de ti.