Portadora que renunció

 - Quiero saber de mis problemas, mi enfermedad, mi estado económico.

         Aun si te hubieran hecho daño por brujería tu cuerpo ya está afectado, Gregorio me habla, ya te ha dado consejo.

- ¿El tiempo?

         También te lo ha dado, veo años si obedeces, no solo él velará por ti, Gregorio entre ustedes es nuestro médico, él sanará lo que ningún doctor pueda sanar.

         Conoces al médium, fue mi portador también.

- ¿De quién estamos hablando?

         Silvia…

<< Pero nunca tuvimos conversación con Silvia>>

         Dije conoces al médium, no mencioné que hablaste, ella renunció a su título.

- ¿Por qué?

         Por miedo a ustedes, a nosotros.

- ¡A nosotros! ¿Por qué?

         En esta sala no son iguales, ninguno al resto, pero distintos a los hombres, aquí no hay humanos, aquí hay hombres de altas jerarquías, portadores de ángeles que aun dudan si realmente son o no.

         Alguien llego a ti y trajo consigo el daño. Ningún médico sabrá que tienes y pronto tus caderas dejarán de funcionar, no importa que no lo digas, yo ya lo he hecho.

- ¿Y si me sellas qué?

         Solo detendrás el golpe, pero lo lastimado ya está lastimado.

 

Ya debes olvidarte de todo mujer, no es ser bueno, es ser débil, te observamos, decirle a alguien yo espero, es negarse para sí mismo, rogar a alguien por lo que es tuyo es ser cobarde. Deja de llorar por otros, empieza a llorar por ti. Has formado dos mujeres fuertes, ahora tú debes ser fuerte o ellas se quebraran ¿tienes claro esto verdad? No importa lo que tú decidas, no importa a quien justifiques, aquel que usa la mano de Azrael sin su permiso es juzgado por Azrael y ya debes conocer eso. Es mejor no pensar en ello, ni siquiera pedir ambición, solo para ti misma atraes el coraje de Azrael y no es bueno, mientras más pienses en “no les debe pasar nada” más Azrael se enfadará, pues encontrará en ti el presente y en ellas el error.