Portadora de Arí

¿Quién tenía curiosidad por verme? ¿Aún no sabes quién eres?...  Tú me eres familiar y también te soy familiar. He llegado en calidad de invitado.  He venido a verte y te he visto. Tú y yo ya nos conocemos.

         Eo imvo alúd. Eso se llama despertar. Ahora puedes vernos. Cálmate. Ahora dime tú que quieres.

- No sé.

         ¿Qué deseas?

- No sé.

         ¿Qué sientes?

- Algo extraño, ganas de llorar, curiosidad y mucho…

         Se llama emoción.  ¿Por qué te emocionarías de ver a alguien que no has visto?

- No sé.

         En ti hay un ser especial, aquel que te saca de apuros, que te dice que hacer y que no, quien te ayuda ante las injusticias de tus amigas, como tú les llamas, es él. Solo veintisiete puertas abiertas hay entre ustedes, una de ellas te lleva con él, tú llevas a Arí, el ángel aprendiz, maestro igual que yo, ya conoces su nombre, ahora está en ti hablar con él.

- ¿Cómo?

         Debes pedir el libro.

 

         Te dejaré para que hables, después de todo esperabas que llegue él, no yo.