Plata 9

–Bienvenido a mi casa.

            ¿A que debo el desayuno?

–Af, amigo…

            Muchacho.

–¿Cómo estás?

            Llevo mucho sin tomarme un café en la mañana.

–¿Cuánto tiempo?

            Setecientos ochenta años… humanos.

–¿Humanos?

–¿En qué vida fue?

            Misma música, Italia (Escuchando la música que estaba sonando)

–Nada es coincidencia.

            A este café le falta madurar un poco.

            Mientras más buena la pezuña, más fuerte el queso.

–Es cierto.

            ¿Para qué me han llamado?

–Yo, yo quería hablar contigo Af.

            Debes reconocer dos cosas, hay diferencia entre llamar a hablar y sobornarnos. Los sobornos a un ser de luz no son malos; todo lo contrario. Has de aprovecharlo entonces, no preguntas, pide.

–Eh… voy a ser papa, falta casi un mes y medio y económicamente estoy mal.

            ¿Y que necesitas?

–Dinero.

            Podrías plantar un árbol de monedas, pero este jamás nacería; más los árboles son ideas.

–¿Los árboles son?

–Ideas.

            De grandes ideas, salen grandes árboles y de grandes árboles yacen grandes puentes en varios lugares.  No te hare pensar mucho esta vez.

–Yo por eso siempre quiero hablar con voz.

            ¿Dime que quieres hacer?

–Yo quiero, quiero estar muy bien económicamente.

            ¿Y qué has hecho para estarlo?

–Estoy en el proyecto de una radio; pero sin embargo me estoy limitando por el hecho del mismo dinero. Tengo que comprar algunas cosas: cables, equipos, que eso me detiene porque no tengo el mismo dinero. Estoy tratando de apuntar también a Gualaceo, una tierra donde hay mucho dinero y podría explotarle, dando mis enseñanzas a los chicos y chicas de allá de lo que es el arte, el modelaje, actuación, teatro, dibujo, pintura…

             Un pueblo de costumbres pobres.

–No esta tan pobre Gualaceo…

            No es el bolsillo muchacho, es la mente.

–La idiosincrasia.

            Los indios sin gracia más bien… (Todos nos reímos de su broma)

Es una imagen; tener imagen ante los hombres es bueno, no recalques donde caes, rebusca donde miras. Ve ahí tú, ve aquí tu idea, ve aquí lo que no has explotado aun… y aun no sabes que es.

Te diré que es… los caminos de hombre. Charlie pregunto y a Charlie se le respondió. Dale vueltas a eso le dije, un par de vueltas y te recordaran por eso…

–Charles Chaplin.

            Ahora tienes una cruz. La cruz te ayudara a donde entres, pide que la vean…

–Clarito.

            Esa guiara lo que hagas… y yo aparte.

No recalques en hombre que quieren ser mujeres y en mujeres que quieren vender sus cuerpos, úsalos; no les enseñes.

            ¿Cuándo los hombres dejaron de ser hombres?... cuando el teatro se acabó.

            Mira la idea muchacho y yace uno aquí. El hombre da al hombre y tú tienes mucho por recibir, busca al hombre correcto. No tramites sus ideas, pero pide ideas. No des al pueblo, lo que el pueblo ya tiene y ya ha visto. Dales algo distinto, y el pueblo lo apreciara.

            Los oídos del hombre, son una entrada; los ojos son la entrada del alma, ¿Qué crees que hipnotiza más?

–Los ojos…

            No le des oídos, dales algo para sus ojos; para eso necesitas algo que pueda captar los movimientos.

–Sí.

            Bien muchacho… y ahí es donde entro yo… Vende tu idea, o la suya; más bien, la mía. Fui yo quien dicto. Pide mi historia o la de cualquiera de aquellos que vivieron cerca, no se te será negada.

            Plásmala y dásela a los hombres y los hombres pedirán más, ¿quieres que no falte en tus bolsillos?... dale al hombre lo que no ha visto de nosotros, lo que no conoce; no lo que ve cotidianamente. Lo cotidiano es igual que un matrimonio amargo… termina cansando.

            Tú no eres cotidiano, tienes más que eso muchacho. ¡Pide!... a seis hombres grandes, la mitad suficiente para parar tu obra; dales una muestra de ella, y cobra por ver… eso te servirá para comprar tu… propio equipo, lo tuyo.

            Los hombres trabajaran… muy pronto te dirán dame lo que me corresponde pues también quieren ser parte de los ojos del resto.

            Arma una idea y véndela a los hombres. Yo hare que la compren. Tendrás para ti, tendrás para ellas y te sobrara para mí… (Dijo bromeando)

–Por si acaso ja, ja…

            ¿Sabes cuál es mi costo?

–Café…

–Con piña… ja, ja…

            El pan de vez en cuando no es malo; mas yo desayunaba con un buen queso… me desagrada mucho la piña…

–Af, la radio… ¿es un buen proyecto, no?... pregunto…

            Pero entra por los oídos, lo que entre por los ojos… lo lograras en un año…

–Mi objetivo es llegar primero por la radio y poco a poco irle…

            Tu objetivo llegara en diez… te he dado la opción de llegar en uno, y tener suficiente en seis meses. Los oídos del hombre necesitan seis años para oírte, es lógica básica; mira a un niño recién nacido, y hasta el sexto año, no obedece; sus oídos no se lo permiten. Lo que entra por los oídos, tarda seis años en aprenderse, mas no lo que ven los ojos.

            Desde el tercer mes la conciencia de un niño le permite recordar lo que ha visto; por eso llama papá o mamá al primer año a quien ha visto no a quien ha oído.

            Ve a los ojos muchacho, te ira mejor; no descuides los oídos pues no he dicho que sea una mala idea. Entra por los ojos y harás que más de uno te escuche. Teniendo suficiente harás que suficientes también lo escuchen.

            Recuerda que Chaplin, mi gran amigo, no entro por los oídos…

–No decía nada pues…

–¿Sabes porque no decía nada?... porque el director le decía “no charles, Chaplin”… ja, ja.

            ¿Por qué me das la espalda pregunte a un gran amigo?... porque soy rey… me dijo. Un rey, no tiene amigos… Yo también fui rey y use el mismo principio. Un sirviente es a quien ves y a quien das, ni se siente, ni cree ser parte de los tuyos, porque eso quita energía a los tuyos. No es egoísmo, es no dar perlas a los cerdos.

            Cuando hayas usado y hayas ganado por usar, recuerda a los que usaste y dales lo que se merecen a conciencia. Usas cuando no tienes, cuando tienes pagas para usar; y las bendiciones no paran.

            Si tienes y sigues usando, serás maldito de por vida y no solo por nosotros; sino por la boca de todos aquellos a los que uses.

            Entra por los ojos… tienes cómo. Presenta algo a los hombres, algo que les interese…

–Aja, ya lo tengo, lo que necesito es… tu historia.

            Hay tres libros ya, que hablan de ella.

–No me gusta leer…

–Y es bueno leer.

            No es necesario que tú lo hagas, si ya está escrito, solo elije las partes que darás. Esto es lo que quiero llevar y necesito su ayuda para el… No querrán ver lo primero, te darán para que lo hagas y tú lo darás; y tendrás guardado para ellas y tendrás para ti también.

–No tiene azúcar, segunda vez que lo digo, conste…

–Ponle azúcar.

–¿Pongo azúcar?

–¿Te gusta el mate?

            No lo encuentro.

–El mate que toman los gauchos argentinos.

            Lo tomaban las mujeres preñadas en mi tiempo.

–Para la leche.

–¿Ah, sí?     

            Un hombre lo probó y lo volvió tradición. Es una tradición pobre…

–¿Qué drogas has probado?

            Deberías preguntar cuáles no.

–¿Cuáles no?

            Vengo de un tiempo en el que las drogas se usaban.

–¿Para qué?

–Medicinalmente.

            Algunos abusábamos de ellas; mas, en aquellos entonces, no era un tabú, era igual que comer un pan o tomar un café.

            La droga como ustedes la llaman, no es un tabú; ustedes lo convirtieron en algo prohibido y hay estúpidos que creen que es bueno y romper las reglas creando adicciones propias. Nada que crea yo muchacho, tú eliges cuando fumar y cuando no; es igual que el sexo, tú eliges cuando si y cuando no…

–Bueno fuera.

–De nuevo… mucha información.

            Quien no tiene para amar, puede por un buen servicio pagar…

–Af, Le Lutte, geográficamente en este tiempo, ¿dónde quedaba en nuestro planeta, en el planeta tierra?

            Sexta casa de Praga…

–En las Galias…

–Gales pues…

–¿Al norte de Escocia?

            Donde no usábamos faldas.

–Bueno se puede analizar, no se llama falda.

–Pero para el efecto, es igual.

            De todo Praga, la sexta casa, no usaba la ropa formal. Éramos hombres y nos vestíamos como tales.

            No sé cómo recuerden a mi tiempo en el suyo, ni siquiera recuerdo el nombre de Praga; más bien era Galicia, cerca de Gales, también era llamado Galicia.

–España…   

            No, Galicia…

–Porque los reyes de Gales son los Ingleses, en Inglaterra…

            Aun nadie ha buscado la dinastía de mi amigo, encuentra la corona y me vas a encontrar.

–Nolbert.

            Nolbert tercero…

–Tasa fina…

No, me he recordado de viejos amigos.

            Ha sido un gusto verlos… el médium estará quince días en cama, puedes aprovechar… lleva una buena historia. Cuando los viejos estamos en cama, contamos buenas historias.

            Trabajo no se perderá, ya todo está arreglado.

 

–Gracias.