Plata 6

            Ari… Arifithus… Aristhus

–Ari…

            Debo aclarar, logre reconocer mi estupidez y por eso la supere.

–Yo solo me río.

            Por eso tú me llamas Isthus…

–Aja… calladita has estado no ja, ja.

–No, no.

            Ahora entendiste.

–Solo se me ocurrió, a veces me doy cuenta de las idioteces que hablo y me mato de risa yo solita.

            Es bueno compartir, así el resto también conoce las estupideces que se hacen…

–Solo ella sabe…

            Mi portador, dejo de llamarme Ari, y me llama Isthus. Talvez se dio cuenta que en mí, ya no hay tanta estupidez.

¿Cómo reconoces donde caen las penitencias?

            Mañana el agua llenara los puertos, muchas casas caerán y muchos quedaran sin hogar. En este día, en un día no muy lejano, en uno de estos días; siendo así ya comprenderán en el lugar en el que están pues aquí, no es de día…

Caerá el castigo del que he hablado, escucharan de inundación y escucharan de damnificados.

–¿Es por eso que vino Mom?

–Donde nace el sol a pesar de que el sol no nace.

–En realidad es hoy pero más tarde.

–No, para nosotros es hoy; para ellos es mañana.

–No pues, es hoy.

            Ya lo he dicho, la marca cae en estos días. Refiere al lugar en el que estas y en qué lugar será de día. Una de estas tardes será diferente su ubicación. 

            Cuando los cielos se pongan oscuros, y yacen oscuros será aquí. Fácil de entender, fácil de asimilar.

–¿Ha llegado la hora de superponer de nuevo el sello sobre el plano?

            No aun, ya serán llamados. La disputa aun es algo turbia.

–¿La pelea viene en cuatro meses?

–Dos.

–Di en voz alta lo que dijiste.

–¿Dos y medio?

–¿Puedes repetir Orlandito?

–Dos y medio…

–Entonces la finalización es en cuatro meses.

            Cada que llegaba Azrael a mi puerta, yo estaba vestido de blanco con un pequeño pañuelo, camisa bombacha y botines ¿ya vienes por mí?; y me decía… (Haciendo un gesto de afirmación); y yo respondía… (Haciendo un gesto de negación)

            Por eso nos hicimos buenos amigos. Pretendía llevarme siempre cuando estaba viejo y bastante arrugado. 

–Sin embargo te llevo cuando te sentías joven.

            Ya lo hemos dicho, los hombres ya no disfrutan del humo de un buen tabaco.

            Que las marías no se queden dentro o patearan los pulmones.

–Y un poco más abajo.

            ¿Qué quieren saber?

–¿Qué significa Ikaim?

–¿Otra vez?

Ya solo faltan doce años para eso… Curioso y travieso… grandes palizas formo grandes hombres y también a grandes rebeldes. Que la paliza no sea lo mejor.

Tendrás que sujetarlo así... No, no así, que no se caiga…

–Te comprendo.

            El vacío… no, ya lo he dicho… tus dedos generan el calor. Un buen tabaco se fumaba desde los dedos generando un vacío en él.

            Sus tabacos ya no sirven: más al igual que ustedes…

–¿Sera talvez lo que le puse?

            Es lectura… el vacío, tus dedos…

–¿Cuál es el efecto al leer si es que le prendo igual que abrir una puerta…?

            El vacío en tus dedos, el vacío en el tabaco…   Inténtalo…

Eso es karma…

–Por eso te preguntaba cuál es el efecto…

            La lectura depende de ti; mientras más humo haya, mejor. Mira el humo que encuentras, has creado un vacío, y el tabaco está roto.

Si a quien quieras leer hiciera lo mismo la respuesta sería mejor, más esto no sirve para tu propósito; hay mejores tabacos.

            Si quieres leer que no sea de frente, más bien que sea así… libera (refiriéndose al humo)

Así podrás leer con facilidad. Dale a aquellos a los que quieras leer y deben dar tres golpes; el humo debe soltarse inmediatamente y tendrás mucho de él.

–Por eso te decía, si es que el tabaco es encendido en el sentido de abrir una puerta…

            Estarías abriendo una si ese es el don que te han dado. ¿Cómo abre una puerta, aquel a quien ya le han dado el don?

–La llave la tenemos.

            Mira… y el humo descansará y seguirá ahí…

–Alguna vez nos hizo una grande. Nos puso la línea de humo a nivel de los ojos, no subía; nunca subió, ¿te acuerdas?

            ¿Cómo esto acaso? (e hizo lo mismo)

–Y yo más filático hago esto…

–Que goce…

–Aparte de lo que nos enseñaron ¿puedo abrir una puerta?

            No tú; tu don.

            Dame un tabaco, ¿a qué puerta quieres llegar, a quien quieres ver?

            Frente a ti las puertas, de uno… a catorce; y de catorce a veinte y siete ¿hacia dónde quieres ir, a donde quieres llegar?

 

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Si quiero ir hasta Azrael y aquí el estará… no.

Y si quiero ver a nuestro amigo… 

            ¿A qué puerta quieres ir?

–¿En qué puerta esta Lillian?

            Mírala… no mujer…

–No veo nada…

            Lo blanco en lo claro, observa… se disipara y ahí estará, donde se vuelva más claro…

–Aquí… ¿sí?

            Dímelo tú

–Aquí…

Mira el humo que te acompaña ahí es donde está. El no subirá…

–Está esta estacionado el humo.

            Esta aquí…

–Justo ahí… sigue aquí, aquí esta. A ver entonces, el humo está aquí, y se supone que va de la uno a la catorce; de la catorce a la veinte y siete…

–Está en la dieci… algo.

–Diez y nueve.

–No, no esta tan arriba…

            Cuarta puerta…

–Cuarta puerta, ya…

            Muchos le dicen neblina… observa la neblina…

–¿Y en que puerta está? Ja, ja…

            Se va a formar allí…          

–No más abajo…

            No metas tu mano…

–¡Ay! Es que se mueve así…

            Solo observa y estacionará en donde está; ahora, mira… ahí.

–Estoy viéndole aquí pero…

            Queriendo desarrollar el don dado; no todos verán al inicio, pero estarán cerca. Me gusta verlos estar cerca.

            Siendo así veamos cuantos llegan a la casa del Padre. La casa de Él, requiere más humo…

–Otro tabaco.

            No lo entendieron ¿verdad?... nadie llega a la casa del Padre.

–Por eso se desapareció el humo así de rápido.

–El humo combinado con la llave nos permite más fácilmente.

            Muchos han intentado abrir la puerta del Padre; el humo solo se desvanecerá. Entren a cualquier puerta menos a la del Padre.

–¿Se puede explicar cuál es la llave a los presentes?

–Explica…

–¿Las que nos devolvieron?

–A mí no me entienden.

–Escriba el nombre.

–¿Nombre de?

–Yave.

–Si es que le ves desde el otro lado…

–Evay…

–Esa es la llave.

–¿No que la “a” no se pronunciaba, no era Evy nomas?

–Yo voy…

–Egvay…

–Nos dejaron entrar.

–Por eso es que entrabamos fácilmente a la puerta de Atlom, era más fácil de pronunciar.

–En estado etílico era bueno.

–Pero entonces no es Evay.

–El nombre de cada custodio de la puerta al revés es el que les permite entrar.

–El del Dios, sin embargo tienes que tener cuidado, el rato en que cruzas la puerta…

–Puedes quedarte ahí…

–No, si es que no entras con una protección, mueres.

–Te quedas pues… tienes un borrado tal que ¡tin!... no recuerdas más.

–Te decía que en la puerta de Atlom, vi algo similar a lo que viste.

–¿Y cuál es la protección que permite cruzar las puertas sin peligro?

–La llave.

–No…

            Yave…

–¿Yave dijo?

            Yave… Yave. Eva… y…

–¿Y el nombre?

            Tú… donde estas y que viene para ti. Uno… solo subes.

–¿Cuál es la protección entonces?

–El espíritu.

–Pero entonces primero se tiene que llegar a espíritu para poder entrar.

–Por eso dije: Soy y…

            Da un nombre… Un nombre de quien sepas que va de caída.

–¿De qué, que?

–De quien sepas esta de caída.

–Esteban…

            Llevas en ti el rostro y llevas hasta ti la lectura y luego escribes el nombre. (Se escribe el nombre en el humo del tabaco)

–Pero no todos sabemos el nombre del espíritu.

–Cuando tengas espíritu.

–Y ahí estamos listos para entrar.

            Habrá mucha tristeza, mucho dolor…

–La muerte… es lo que vimos… muerte cercana.

            Mucha tristeza, mucho dolor y una caída…

–Abrupta.

–Tengo una pregunta, ahora cuando conduzco o estoy en la calle, veo una casa en cualquier lugar y veo lo que hay adentro.

            Están aprendiendo…

–¿Es parte del aprendizaje entonces?

–Está leyendo la casa, está leyendo lo que hay dentro de la casa.

 

            Es agradable verlos.