Plata 2

¿Qué te acosa mujer?

–Yo le estaba buscando, porque había una persona especial en mi vida y  creo que está conmigo. Esta persona tuvo una pequeña discusión conmigo hace… desde febrero o marzo y digamos que se portó un poquito mal conmigo y nunca me pidió perdón y se fue sin hablar conmigo; y yo tampoco me despedí y creo que está a mi lado y yo quería decirle algo, y quería que usted me ayude para poderle dar un mensaje… ¿le digo?... ¿está aquí?

¿Qué quieres decirle?

–Yo quiero decirle que mira: yo me olvide de todo y que cuando sabía que ella se operó, yo estaba feliz por ella; incluso le di un recado a mi mami; que le diga que yo estaba feliz de que se haya operado y de que este bien y Yo no tengo resentimientos, Yo quiero que ella este tranquila, porque Yo deseaba lo mejor para ella; porque ella fue muy especial cuando estaba viva.

¿Te dijo tu madre lo que mando a decir?

–No, mi mami nunca le dijo, o sea ¿lo que yo le mande a decir a mi mami?... nunca le dijo.

Nunca hable de una respuesta…

–Entonces no entiendo.

            Pidió por ti…

–¿Rezo por mí?

–No, pidió que vayas, o que le visites me supongo.

–¿O sea que yo también me vaya?

–Cuando estaba viva, que vayas a visitarle.

–No sabía yo eso… Yo si me hubiese ido.

No está contigo por despedidas.

–¿Entonces?

Aun cree que lo que le dijiste, fue muy fuerte para ella.

–Es que ella me dijo a mí, algo; Yo no le dije nunca nada.

Un chisme nunca nace de un mal fundamento, y ella no fue chismosa.

–Es que o le escuche a ella cuando hablo mal de mí por celular. Yo fui la que escucho y obviamente o sea yo tuve…

            Y si a ella le hablaron antes de ti…

–Ella me conocía y sabia cuanto yo le quería.

He ahí mujer, he donde las mujeres se ahogan, he ahí donde las mujeres dudan…

–Yo tengo miedo, no debería pero tengo miedo.

            ¿Por qué?

–No sé, pero tengo miedo. Estos días tengo temor en mi casa, siento que me está mirando, como que esta atrás, como que me sigue y no, no estoy tranquila. Yo quiero que ella este tranquila para yo también estar tranquila.

¿Estas claro que un muerto no asume sus culpas?... entonces tienes claro que debes hacer…

–¿Y no me puede decir que es lo que tengo que hacer Usted?

Si un muerto no asume tus culpas…

–Yo tengo que asumir las mías… pero no sé en que falle, no sé qué hice mal.

No es la primera vez que te enfadabas con ella.

–¡No!

¿Cómo se solucionaba?

–Con el perdón.

            Entonces perdona…

–Yo pensé que ya le perdoné; porque cuando estaba viva yo ya estaba tranquila, es más… hasta yo decía si le vuelvo a ver.

            Nunca se lo dijiste, ¿por qué crees que esta atrás tuyo?... eras tú quien se acercaba, eras tú quien hacia esto (haciendo un gesto familiar) y no había pasado nada…

–Estaba resentida…

            Esperaba que tú te acerques, no esperaba tus disculpas, nunca las espero, nunca las esperaba. Ponla frente a ti…

–Tengo miedo…

–Yo creo que no debes tener miedo, si ella era una persona  que le querías tanto y que, crees que… o sea ella quiere a lo mejor que tú te pidas disculpas, a lo mejor ya fue tarde, pero yo no creo que debes tener miedo.

–¿Cómo le pongo frente a mi… le llamo, está aquí al lado?... ¡pero no le veo! ¿Puedo hablar con ella, me escucha?... “Ani, yo solo quería decirle que me da muchísima pena que las cosas se hayan dado así. Yo en verdad le quería mucho y en verdad quería solucionar las cosas y yo realmente falle en esperar que llegue el momento para encontrarnos y poderle decir que todo estaba bien. No tenía que esperar que llegue ese momento; porque no sabía que nunca iba a llegar, pero en verdad quería darle un abrazo y que nos olvidemos de todo, y que todo sea como antes; porque todo era lindo… todo era especial. Quiero que esté tranquila, en paz y en la Gloria del Señor”

(Luego de todo lo dicho, Af, hizo un gesto y absorbió la entidad que se encontraba con ella)

–Gracias, gracias.

            ¿Se calmó el peso?

–Si… bastantísimo.

            No va a volver, la he puesto a buen recaudo.

–Gracias.

            ¿Qué te aqueja muchacho?

–Estoy más confundido… definitivamente no sé, no entiendo las señales o los propósitos, eh… ¿es una señal?

            ¡No!... me estoy rascando mi mentón, solo he apuntado. (Todos reímos)

Tu Dios trabaja igual, no hay señales… Él de repente apunta, y tú asumes que ha dicho algo; no es bueno asumir; para ti mismo formas caminos, que no están en tu camino.

–¿Y cómo saber cuáles están?

            Los que no estén…

–La otra vez le pedía a Dios que me ayude a caminar por el camino correcto para no tener que corregir.

Escucha lo que has dicho, repítelo.

–Le pedía a Dios que me permita caminar por un camino correcto para no tener que corregir.

¿Qué?

–Corregir.

Repite la palabra…

–Corregir.

            Tu Dios escucha, pero escucha cada palabra. ¿Qué es lo que quieres co o regir; que quieres regir después de otro?

–Te estas condicionando a fallar antes de…

            No, no has entendido. ¿Qué es lo que riges, que ya no quieres regir?

–No quiero equivocarme.

            Equivocar es distinto. Co o regir algo;  es cooperar con quien ya rige. ¿Qué es co o regir?

–Es anticiparse, es como preocuparse antes de hora.

–Arreglar… no se Af, si puedo decir algo… o sea, las leyes universales, las leyes de Dios están dadas. Nosotros no podemos corregir algo que ya está dado.

–Es que yo no quiero caer ahí.

–Es que, no puedes voz querer o no, que se den las leyes que ya Dios dio. Nosotros lo único que tenemos que, es andar por ese sendero que Dios nos señaló.

–Pero es que mi sendero no está claro, no entiendo por dónde ir…

            Entonces estas en el camino de otro, no en el tuyo. ¿Cuál es tu nombre?, dilo…

–Juan Martin.

            Mira los caminos frente a ti, ¿cuántos ves?

–Veo… cuatro caminos.

            ¿Sabes porque Navoe, era feliz?

–¿Porque solo tenía uno?

            No, porque no veía. Navoe era ciego… aun no saber leer al parecer.

–No, estoy leyendo…

            Navoe vivió contento gran parte de su vida, pues él no veía. No esperaba ver lo que venía después, no subvencionaba, ni esperaba tampoco, solo dejaba que Dios ponga el camino en él.

Pusiste cuatro caminos frente a ti, y no hay ninguno. Dios no te da caminos, Dios proyecta en ti lo que vendrá. Aun no tienes claro que no existes…

Deja de existir, el resto viene solo. Aquel que se condiciona frente al que vendrá, ya ha fallado. Está pidiéndole al mundo lo que vendrá, y el mundo es traicionero. El corazón del ser humano fue echo para sufrir. ¿Cuándo dejas de sufrir, dímelo?

–Nunca.

            No… eso es condicionante. Ya te has condicionado a no dejar de sufrir…

–Tal vez me he acostumbrado; es que es mucho tiempo ya… Es como que, en los últimos dos meses he viajado, la una vez a Estados Unidos y la otra a Perú.  Lleve mi celular, no funcionaba porque no había señal… fueron mis mejores 10, 15 días de mis últimos tres años que he vivido; porque no tenía problemas y era el presente lo que encontraba. Como que siento que aquí, aquí donde estoy en Cuenca, estoy…  estoy como que necesito salir. Siento eso o quiero eso; no se…

            ¿Cuántos años tienes muchacho?

–La edad de Cristo cuando murió, 33.

            Tú dices sufrir… pues has visto todo lo que Dios ha puesto en tu paso. Yo tengo 4.400 años entre ustedes, entre los hombres. Antes de Adán, y después de Adán. Antes de Cristo y después de Él. Yo he visto sufrir, y he sufrido ¿crees haber visto más que yo?

–No, por ningún motivo.

            Vi como era clavado mi Maestro en la Cruz, vi sus pies y su agonía, vi a los que le dijeron Maestro darle la espalda. Los hombres no saben lo que es sufrir.

–Definitivamente, estoy de acuerdo contigo. Tal vez es un mal rato, pero, es una situación por la que estoy pasando y me encantaría salir de esa porque…

            El médium fue claro en lo que dijo “sal de aquí”. Te dijo vete, no te digo en dónde. Ándate, ve donde quieres ir; no desvió el tema, no hablo por debajo de la mesa.

Si ya has considerado huir, ¡huye!, solo vete; si fallas regresa. Si está en tu camino, que es el que buscas. Se grande, en otra tierra, lo será; ya se te ha dicho como.

Quien contigo quiere estar, ira a donde tú vayas y no dirá dónde están y así podrás estar bien; y así vivirás tranquilo o en paz; pero si vas donde no debes, volverás como no quieres.

–Yo sé decir que yo soy una persona súper bendecida; porque tengo todo, menos dinero; pero el dinero lo puedo hacer. Pero lamentablemente el mundo materialista hace que ciertas cosas vayan afectando y uno se vaya… cayendo porque uno tiene el disfraz de que todo está bien cuando por dentro no todo está bien, y a veces me da ganas de quitarme el disfraz y decir: sí, no todo está bien, no todo está bien”

             Me lo has dicho a mí, que tan difícil es decírselo al resto.

–Muy sencillo.

            ¡Hazlo!, has preguntado ¿porque estas mal?... sigues pretendiendo estar bien.  Ante los ojos de quienes ven, no lo pretendas, no lo esperes, no digas estoy mal. Menciona que los negocios no van bien y te aliviaras ya que sentirás que no estas mintiendo.

            Moisés dejo claro a todos los padres… Abraham el Padre, Jacob y otros “quien no reprende con vara, será reprendido por el Padre de los cielos hasta que aprenda a ser un buen Padre”. 

–¿Y hay alguna edad para empezar?

            No. Pero hay comportamientos que te dicen “castígame”, lo merezco.

–Pero ¿y cuando son bebes?

            Un niño consiente o un Padre lo hace.

–Yo no sé cómo. Usted no sé si recuerda, Yo tenía un bebe que estaba inquieto la última vez que Yo le vi, y Usted supo decirle algo y le ordeno que venga, que se siente, y se quedó quieto.”

            Se llama autoridad de Padre. Yo fui Padre y los niños aprendieron a merecer mis ojos. El Padre que corrigió, el Padre que es un buen Padre, observa y ordena. Y no mueve los labios para hacerlo pues le recuerda a su Padre amigo… 

–Solo con los ojos.

            El ejemplo no fue tan bueno al parecer. No es levantar la mano por levantarla. Cuando un niño se pasó sobre la orden de un padre. El padre no castiga, el padre reprende. He aquí un ejemplo para ustedes y porque fallan: Si castigas un hijo, antes de castigarlo, así sea solo un varazo el que le des, anticipa el por qué vas a castigarlo. Castiga, pon el niño frente a ti y pregunta: ¿Por qué te castigué?     

            Su conciencia le dirá: porque eres malo. ¡Explica! Y has que repita porque le castigaste mostrándote amenazante. Cuando el niño diga el por qué después del primer varazo, el habrá entendido y su conciencia asimilara que hizo mal, y te temerá. Temerá al padre que reprende si vuelve a repetir lo que hizo. No al padre que castiga no al padre malo, al padre que reprendió por una causa justificada. No es necesario romper el lomo de un hijo.

Un hijo jachudo, es aquel que no quiere entender. Un varazo dirá “te estoy corrigiendo”; ¿dime porque lo hice?... Si no lo menciona, y no lo quiere mencionar, es porque su ego no lo permite. Tú formas un hombre con un ego destrozado. Si no lo menciona después de la tercera vez, debes asentar otro y volver a preguntar. Yo aguante muchas veces de mi padre y tenía un ego tan alto que tres varazos caían en mi espalda, pero forme un gran hijo. Tal vez mi padre formo un buen padre, tal vez por eso fui reconocido y aun saben quién soy. Un niño tan pequeño como el tuyo, aun no merece reprenda.

–Pero ya está empezando a hacerse majadero.

            No, un niño hasta el tercer año, no es majadero. 

–¿Entonces?

            Inquieto e hiperactivo. Dale a un niño que destrozar, dale a un niño que construir. La hiperactividad no existe, existe el camino para un genio. Si tienes un niño hiperactivo, dale música, dale baile, dale arte y tendrás un niño dormido pronto. No le des nada, y el niño no dormirá  y no te dejara dormir. Espero haber enseñado algo esta noche.

–Muchísimo, gracias.

–Gracias Af.

Aun no termino contigo. Te hablare igual que a la burra… te estas ganando orejas. Debo aclarar que el titulo esta libre. Te hablare tan claro que se volverá tu decisión. Si te vas tu cara será deformada de un buen golpe, un arma estará a tu cabeza y la vaya fallara.

A quien amas decidirá que es injusto que seas castigado por su culpa; la perderás en el camino. Si sales de aquí, llegaras a otro lugar y dirás a quién dice amarte ir a tu lado sin decir a nadie donde, ni por qué. Vivirás tranquilo, no bien. Tendrás, ¡tendrán!…

Te he dado dos caminos, veo que te gustan verlos, veo que es desde quienes buscan caminos. Quédate, quien te ama va donde estas… el amor de los hombres es algo… absurdo.

Debo aclararte que también fui hombre, también fui absurdo. Absurdo, algo poeta, algo cantante, algo idiota, algo terco y algo torpe. El amor de los hombres vuelve estúpido al hombre, y vuelve algo desgraciada a la mujer.

El término desgraciada, es mal empleado hoy en día; significa su gracia se pierde con el tiempo… tu mente voló.

–Sí, estaba pensando en otra cosa.

La gracia de una mujer se acaba y solo queda la rutina. Los hombres no viven de rutina; por eso cuando a una dama ha caído en ella, el hombre busca otra mujer; es bueno no ser desgraciada…  

–Si no muy agraciada.

            Al parecer comprendes…

            Espero haberte dado dos buenos caminos, el tercero quizás te… quien es pobre, quiere ser pobre. No busques el primero, no te desesperes porque él no llega; alguien que no has visto durante tiempo, alguien a quien quieres y está lejos te dirá “ten me está sobrando”… En ese momento miraras a Dios y dirás: ¡gracias!

Recordaras a Af y dirás… (Haciendo un gesto de agradecimiento) y yo de arriba diré… (Con un gesto de, de nada).

Solo inténtalo, ni lo busques, ni lo esperes. Dios considerara que no lo necesitas. Tu urgencia crea una necesidad; esa necesidad no es bien vista por Dios. Querías que hable así; así estoy hablando. A un hombre necesitado, a un hombre que busca, se lo considera avariento. Jesús no era necesitado, y aun así tenía un tesorero para administrar el dinero que recaudaban. Debo decir que solo aquel que tenía un tesorero era un Rey; debes calcular cuánto dinero tenia Jesús, para en aquella época tener un tesorero.

Entonces esperando ser claro, no desees, no busques, no esperes. Las puertas que parecían cerradas llegaran. Los hombres que esperabas, los hombres que no pensabas iban a darte nada, te dirán… ten. No compenses, no des nada pues tu Dios es quien te envía lo que estas recibiendo. Solo agradécele a Él, y sigue haciendo cuenta de que no necesitas, para que el dinero llegue a la vida de un hombre… Ahora si espero haberte dado algo.

 

Estas frente a quienes ya lo intentaron y lo están logrando, pregunta, no solo lo escuches de mí…