Consejo a David

         Nuestro incienso era más incendiario.

- Af, tengo algunas preguntas…

         Dame café primero.

- Pero escúchame por favor, no me mandes a pensar tres o cuatro días con tu respuesta. Tengo muchas cosas en mi cabeza este rato, entonces…

         Estoy jugando, solía encender el humo de mi incienso y ordenarle venir hacia mí y él obedecía.

- ¿Af que paso con la Virgen? ¿Está resentida conmigo?

         No muchacho, cada maestro en la tierra y cada maestro que pasó por ella está reclutando a los suyos, María no se enfada, no tiene ese don, es igual a nosotros.

- ¿Por qué estoy vivo, bueno caminando entre los vivos?

         ¿Por qué estoy aquí? Tu pregunta, las batallas.

- ¿Y contra quién es mi batalla o a quien tengo que enseñar?

         La primera batalla es la que cada uno lidia contra sí mismo, la segunda es contra Azrael, la muerte, la tercera es la batalla de la dignidad del hombre, es lo que lo vuelve hombre, humano.

- ¿Cómo pelear esa batalla?

         Aun no llega el día muchacho, aún no han sido llamados.

         La gran batalla iniciará cuando todos alaben a Jesús, el nacido, solo entonces, esa fecha es conmemorativa, es llamada navidad por ustedes, desde esta fecha lidiaran una batalla, lidiaremos.

         La última vez que nos vimos te dije que escuchamos, que yo escucho, no tengas cuidado sobre el vientre, también te dije si… yo cuidaré, nada tocará a tu hijo, yo protejo ese vientre, pero la madre es tu dependencia, pediste protejamos a tu hijo, yo me ofrecí, no hablamos de ella, cuidarla es tarea tuya, aun de su propia sangre deberías cuidarla, nunca he opinado y siempre lo he hecho como amigo, hoy mencionaré un consejo que no da un amigo muchacho, mencionaré un consejo que da un padre “cuando una esposa no vive debajo del techo del hombre que la ama, los oídos de un padre son silenciosos y su boca también, pero cuando esta mujer vive debajo del techo de una madre, las cosas son distintas, la madre aprende a ver con odio y con desprecio y también con desmérito al hombre que no está al lado de la futura madre”. Tus problemas ahora muchacho, David, amigo no están sentados en tu esposa, sino en el vientre que la trajo al mundo, debes ser claro entonces, debes tomar una decisión, como amigo te lo debo advertir y como viejo también, si llegase el momento, al nacer, no encontrarás mujer ni hijo, no ante la ley, a menos que la mujer esté a tu lado, están preparando a tu espalda papeles de hombre para hacerte cumplir como uno, de la persona que te hablo, si no te amara como dice, ya hubiera aceptado los consejos de su madre, pero toda mujer es débil y en un momento de debilidad caerá y una firma podrá lastimarte, siempre has mostrado una imagen ante el resto, es esa imagen la que se verá comprometida, toma una decisión. Vas a tener una buena vida, ya has estado en el lodo y has raspado con cuchara, ya no has tenido que comer, lo que queda es dejar de soñar y pararse firme y pedir a tus amigos con alas, lo que tú dices “den echando una manito”.

         Te observamos David y esperamos verte mejor, no te pasará nada.

 

         Los golpes que da la vida no importa de dónde llegan, no importa si merecemos o no, lo que importa es que veamos más allá, aquel que se convierte en maestro logró romper las barreras de los miedos, no los miedos propios, los ajenos. Cuando un ser humano logra ser más grande que el miedo del resto de humanos, llega a ser parte de sus miedos, tú no eres un mal hombre, has preguntado por qué estoy vivo o muerto y he ahí la respuesta, solo quien puede tiene una segunda oportunidad, la oportunidad de ver al frente, de borrar lo que vino detrás de la muerte, Azrael se encargó de aquello y él se encargará de cada uno de aquellos involucrados en el pasado que merezcan su castigo.