Afael – Aristhus

 

            ¿Jorge verdad? No eres de este tiempo, ni de este espacio, avisamos que ibas a llegar, ya se los habíamos escrito, eres un Némesis, solo necesitas un igual a ti para ser completo, alguien perfectamente igual y perfectamente diferente y henos aquí. Rafael es tu nombre, preguntaste quien eres, no lo hiciste por ti, el médico alquímico de alas, no son dos, son cuatro. Mi nombre es Aristhus, para mis amigos mi nombre es Afael. La pregunta es ¿con cuál de los dos nombres quieres hablar? Aristhus, una conciencia más dócil, no dominas aun la conciencia alta, creíste que era algo malo, alejarse de lo malo no sirve, no cuando lo malo viene de tu Dios, no eres portador, por eso no pueden verte, al igual que tu némesis, eres nacido, tómalo esta noche como quieras, pero empieza a hablar a Gabriel como a ti mismo, investiga sobre él cuánto quieras. Gabriel, tu némesis. Rafael, el alquimista, ese es tu nombre, Rafael, dueño de los pergaminos, el que abre el Libro Rojo y el Azul, el que encuentra la verdad en la mentira, el miente y miente en la verdad ante aquellos que no merecen lo que pueden recibir, es quien te ha dicho “di que caben ahí, cuando estás parado ante lo que creen que es suyo”, se llama justicia, no sabes aun para que has llegado. ¿Cuánto hace que te ves solo? ¿Cuánto hace que has encontrado iguales a ti? Te vas a apagar durante unos momentos, no estás en tu casa, estás en la mía, mientras en cuerpo viaja, el aura deja de funcionar, mira y ve y busca tu tarea, quien el camino olvida ahí regresa, no olvidaste, no decidiste lo que tienes, no buscaste, debías llegar, llegaste, no a destronar. Cuatro pilares se necesitan para formar una pirámide perfecta, eres el pie del pilar, una de sus cuatro esquinas, te ves aquí frente a un igual y aun estás considerando si lo es o no. Tres más a su espalda están, no he hablado de superiores, se te dijo que ibas a estar entre aquellos que recibirían al Cristo  nuevo, se te dijo y aquí estás, viniste a quien también se le fue dicho y como él tres más llegarán, entonces servirás a tu propósito, recuerda sus palabras ¿o las debo recordar? Tú sabrás de entre todos quien es el nuevo nacido, solo a ti se te dirá, necesitas cuatro más para aquello y has encontrado a uno, tu escuela y la suya son distintas, al recordar entonces, entenderás porque eres el némesis, por ahora espero haber sido útil.